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Fumar marihuana alivia el "dolor social" que puede sentir una persona solitaria o rechazada

Salud

Por: pijamasurf - 05/17/2013

Invstigación de la Universidad de Kentucky concluye que la marihuana genera efectos analgésicos contra el dolor social de quien es excluido o marginado, un dolor que se experimenta neurológicamente de la misma manera que el físico.

marihuana_dolor_socialHace poco se publicó en Pijama Surf una nota sobre los beneficios probados de la soledad, el fenómeno un tanto peculiar de que cuando la soledad se recibe voluntariamente, fomenta capacidades como la creatividad y la empatía.

Sin embargo, como en esa misma nota se abordó, la soledad también acarrea consigo y para algunos una enorme angustia, propiciada en buena medida por la presión social, sumamente moderna, que condena a los solitarios y en ocasiones los obliga a no estar solos o a pensar para sí, en una suerte de autocastigo, que estar solo es malo, lamentable, una realidad psicológica que se conoce como “dolor social” (“social pain”), al cual a su vez se le liga sobre todo con el rechazo.

Según una investigación reciente llevada a cabo por académicos del Departamento de Psicología de la Universidad de Kentucky, este dolor social puede presentar los mismos efectos que el dolor físico (como el de una herida corporal), ya que ambos se perciben con los mismos mecanismos neurológicos y de comportamiento.

Partiendo de esta premisa y en un estudio aparte, Timothy Deckman, de la misma universidad, en colaboración con otros colegas, exploró la posibilidad de que la marihuana ayude a reducir dicho dolor, actuando como un analgésico anímico para aquellas personas que sufren ante la exclusión social que padecen.

En la investigación participaron poco más de 7 mil personas, estudiantes de preparatoria de entre 15 y 18 años, a quienes se entrevistó al respecto de sus hábitos y su comportamiento cotidiano. Asimismo, se confrontaron estadísticas de la Encuesta Nacional de Comorbilidad de Estados Unidos y, finalmente, los voluntarios participaron en un juego de computadora, Cyberball, cuyo objetivo es ignorar a los otros jugadores, con las consecuencias emocionales que esto implica (rechazo, aislamiento, etc.).

Según los resultados obtenidos, el equipo de investigación concluyó que “la marihuana utilizada consistentemente amortigua en las personas las consecuencias negativas asociadas con la soledad y la exclusión”. “[Estos] hallazgos ofrecen nueva evidencia en apoyo a la superposición común entre los procesos del dolor físico y social”, agregan los científicos.

Y si bien Deckman y compañía también señalan que fumar marihuana es “una mala manera de lidiar con el dolor social”, sus conclusiones pueden tomarse también como un factor que explicaría la popularidad del uso recreativo de esta planta.

También en Pijama Surf: ¿Qué hacemos con los tristes? La difícil incorporación de los bartleby en el mundo moderno

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Dos trucos psicológicos para que otras personas te concedan el favor que buscas

Salud

Por: pijamasurf - 05/17/2013

Un par de estrategias ampliamente estudiadas en psicología se han considerado como maneras efectivas de conseguir lo que quieres, logrando que una persona satisfaga el favor que le pides.

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La mente admite ser metaforizada como un teatro, un escenario en el cual se suceden los personajes y los actos, “un cuento contado por un idiota, lleno de ruido y furia”, un espacio, en suma, cuya presencia se genera solo a través de la existencia cotidiana.

Así como la pieza teatral se escribe y se modifica, se improvisa y cambia en cada interpretación, ¿no podría atribuirse otro tanto a la mente?

En psicología existen un par de técnicas para pedir un favor que han sido ampliamente estudiadas, las cuales difieren en el tipo de favor que se busca obtener: uno grande o uno pequeño.

La primera se conoce como la técnica del “pie en la puerta”, por la alusión a los vendedores que antaño iban de casa en casa ofertando sus productos y recurrían a la estrategia de interponer el pie en la puerta para evitar que quien la hubiera abierto la cerrara apenas se diera cuenta de quien había tocado. En esta técnica, el objeto de estudio fue cómo a partir de pedir un favor pequeño es posible escalar en las peticiones con el propósito final de conseguir algo mucho más importante.

En un experimento al respecto, investigadores llamaron a un grupo de mujeres por teléfono, primero pidiendo que contestaran una encuesta breve. Pocas semanas después la llamada se repitió pero esta vez la petición fue permitir que varias personas fueran hasta su casa y entraran para hurgar en las despensas y los clósets. Como una especie de grupo de control esta misma llamada se repitió pero entre mujeres a quienes no se había telefoneado por primera ocasión (es decir, que no habían pasado por la encuesta). Según los resultados, las personas que habían accedido la primera vez a contestar las preguntas eran más proclives a dejar pasar extraños a su casa.

En la técnica del “pie en la puerta” parece ser que el secreto consiste en esperar un poco entre petición y petición.

Curiosamente el efecto opuesto también es efectivo: pedir un gran favor y, al ver que no es satisfecho, proseguir con favores más pequeños. Al parecer alguien que niega algo grande tiende después a compensar accediendo a cosas menores.

Ambas estrategias se debaten y no queda del todo claro cuánto influyen otras circunstancias como cierto sentido de la negociación y otro del altruismo, la amistad, la cercanía emocional entre quien pide un favor y quien podría concederlo, y más.

En cualquier caso, sin duda vale la pena experimentar con el teatro de la propia mente.

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