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10 palabras sobre el amor que no existen fuera de su propio idioma y nombran experiencias únicas

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/13/2013

El amor es, en esencia, una emoción inefable, una pasión que nos arrebata y nos conduce a esas regiones donde el lenguaje solo balbucea, incapaz de expresar la realidad que estamos viviendo; aquí 10 palabras y expresiones que solo existen en su propio idioma en torno a esta manía.

loveEl amor se considera, desde tiempos remotos, la emoción humana inefable por antonomasia. Entre los griegos, por ejemplo, se le consideraba un tipo de locura, la manía erótica que Platón calificó en el Fedro como la posesión suprema.

Quizá por esto, porque los efectos que suscita la pasión amorosa rozan lo indescriptible, lo innombrable, esos límites donde el lenguaje se revela insuficiente, existen expresiones que intentan dar cuenta de dicha realidad: casi como en un proceso alquímico, reducir el amor tanto como sea posible a una serie arbitraria de signos inteligibles.

 

1. Mamihlapinatapei: en yagan, un idioma del pueblo aborigen homónimo que habita en las latitudes más australes de Sudamérica (especialmente en Isla Grande de Tierra del Fuego y Cabo de Hornos), la situación existente entre dos personas que al mismo tiempo que desean iniciar una relación amorosa entre sí, ambos se sienten reluctantes, renuentes, a dar el primer paso.

 

2. Yuanfen: en chino, una relación signada por el destino. Un concepto que encuentra su propia lógica desde el principio de la predeterminación que rige la existencia de una persona. Un poco como lo expuesto por el narrador de Deustches requiem, el cuento de Borges:

En el primer volumen de Parerga und paralipomena releí que todos los hechos que pueden ocurrirle a un hombre, desde el instante de su nacimiento hasta el de su muerte, han sido prefijados por él. Así, toda negligencia es deliberada, todo casual encuentro una cita, toda humillación una penitencia, todo fracaso una misteriosa victoria, toda muerte un suicidio. No hay consuelo más hábil que el pensamiento de que hemos elegido nuestras desdichas; esa teleología individual nos revela un orden secreto y prodigiosamente nos confunde con la divinidad.

 

3. Cafuné: en el portugués de Brasil, el acto de pasar los dedos tiernamente por el cabello del ser amado.

 

4. Retrouvailles: en francés, la alegría de reencontrarse con alguien después de mucho tiempo sin verlo.

 

5. Ilunga: en bantú, una familia de lenguas africanas no afroasiáticas (como el zulú y el suajili, entre otras), una persona que perdona una ofensa la primera vez, la tolera en una segunda ocasión pero nunca una tercera.

 

6. La douleur exquise: también en francés, el dolor que se siente cuando se desea a alguien que no se puede tener. “Buscan luego mis ojos tu presencia” (Sor Juana): la frustración de tenerte frente a mí y, sin embargo, no tenerte de ningún modo.

 

7. Koi No Yokan: japonés para la sensación de conocer por vez primera a alguien y, en ese mismo instante, saber que ambos están destinados a enamorarse.

 

8. Ya’aburnee: “Entiérrame”, una declaración en árabe que expresa la esperanza de que uno de los amantes muera primero, porque quien la dice supone que no podría vivir si el otro faltara.

 

9. Forelsket: en noruego, la euforia propia de la primera vez que uno se enamora.

 

10. Saudade: una de las palabras más características del portugués, polisémica; en el caso del amor, se refiere al sentimiento de amar aún a alguien que se ha perdido; también “un deseo vago pero constante por alguien que no existe y probablemente no pueda existir”.

 

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[Urbandud]

¿La tragedia en Bangladesh nos debería hacer reflexionar sobre el origen de la ropa que compramos?

Sociedad

Por: pijamasurf - 05/13/2013

El pasado 24 de abril se derrumbaron las instalaciones de una fábrica de ropa ubicada en Savar, en el centro de Bangladesh, con la consecuente muerte de más de 900 personas y casi 2500 heridos, cifras que todavía podrían modificarse en tanto los trabajos de rescate continúan entre los escombros.

Además del evidente pesar por la enorme cantidad de fallecimientos, la tragedia puso de manifiesto las condiciones laborales deleznables que privaban en la fábrica, particularmente en cuestiones de seguridad, las cuales, de haber sido mejores, probablemente los decesos y en general las afectaciones hubieran sido menores.

Apenas se supo del incidente, se dieron a conocer también las marcas de ropa que ocupan dichos talleres para confeccionar sus prendas, destacando Mango, El Corte Inglés, Benetton y Primark, todas ellas rodeadas de un glamour que contrasta dolorosamente con las condiciones en que se encontraban estos obreros.

En efecto: ¿cuánto cuesta una de estas prendas cuando se lleva a boutiques y almacenes exclusivos de las grandes capitales occidentales? ¿Cuánto se distancia este precio de lo que recibe un trabajador como salario diario por las jornadas excesivas que tiene que cumplir para sobrellevar a medias su vida? ¿Cuál es el verdadero costo de la codicia? ¿Quién termina pagándolo?

Como respuesta a las acusaciones las marcas acusadas aceptaron indemnizar a las víctimas, pero es evidente que esto no es más un paliativo, un gesto mínimo y casi insignificante en comparación con la certeza de que esta dinámica persistirá, una dinámica en la que la muerte parece el destino menos lamentable en la vida de un obrero tercermundista.

Y no se trata, en modo alguno, de satanizar a estas marcas en particular. Tampoco de enfocar nuestra posible indignación a la industria textil. Lo cierto es que, en nuestra época, la explotación campea por doquier, es la moneda de cambio que se utiliza para sobrevivir apenas en un mundo despiadado y cada vez menos humano.

En todo caso, la situación, las imágenes, nos pueden servir para pensar que en el consumo se encuentra uno de los ámbitos más inmediatos y efectivos de acción. Si modificamos nuestros hábitos de consumo, si consumimos conscientemente y no solo porque somos títeres de una programación ideológica, conveniente a otros intereses que muy probablemente no sean los nuestros ni los del bien común, quizá hayamos dado el primer paso para que tragedias como esta no se repitan.

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Imágenes vía Huffington Post