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Diccionario de lo intraducible: 24 palabras que no tienen equivalente fuera de su idioma

Arte

Por: pijamasurf - 05/24/2012

Como los seres vivos que son y en razón de su comportamiento ecosistémico, los lenguajes del mundo poseen palabras únicas, especies endógenas que no poseen equivalente en ningún otro idioma.

Si el lenguaje es un ser vivo, lo correcto sería hablar en plural y pensar cada uno de los idiomas existentes en el mundo como una especie única, emparentada quizá con otros pero con características únicas en cada caso: colores, formas, rasgos singulares como los que distinguen a un animal de otro, a una planta, a una bacteria.

En este sentido cada lengua posee expresiones propias que, orgullosamente, se presentan como intraducibles a otros idiomas, recipientes de prácticas culturales, hábitos, costumbres seguidas en años y años de historia que vienen a cifrarse en un puñado de letras, en unas cuantas palabras que, como el mítico aleph borgesiano, contienen en su minúsculo microcosmos una vasta realidad social, subjetiva, colectiva y al mismo tiempo personalísima.

Alex Wain, en el sitio So Bad So Good, ha elaborado una curiosa lista de expresiones en distintos idiomas que comparten esta característica común, un breve atisbo a las especies endógenas de esos ecosistemas lingüísticos que llamamos idiomas locales.

 

Age-otori: término en japonés para decir que alguien perjudicó su aspecto cortándose el cabello.

Arigata-meiwaku: término en japonés para nombrar una situación en que una persona hizo por ti algo que no querías que hiciera, que intentaste evitar pero que, al hacerlo, terminaste debiéndole un favor y además, por convención social, incluso debiste agradecerle por lo que hizo.

Backpfeifengesicht: término en alemán para decir que un rostro necesita urgentemente un puñetazo.

Bakku-shan: término en japonés para decir que una chica está linda, pero solo hasta que la ves de frente.

Desenrascanço: término en portugués para decir que te liberaste de una situación problemática (el “zafarse” del español coloquial).

Forelsket: término en noruego que expresa la euforia sentida en el primer enamoramiento.

Gigil: término en filipino que expresa el impulso de pellizcar algo que es insoportablemente tierno.

Guaxi: en la China tradicional, un “guanxi” es aquella persona que da regalos a la gente, los lleva a cenar o les hace favores, pero también es una cualidad que puede cultivarse al pedir la devolución de un favor.

Ilunga: término en Tshiluba, una lengua del Congo, que habla de una persona dispuesta a perdonar cualquier abuso que se cometa en su contra una primera vez, tolerarlo en una segunda ocasión, pero nunca si se repite una tercera.

L’esprit de l’escalier: esta expresión francesa se refiere al ingenio de una persona para responder con agudeza y mordacidad... cuando ya es demasiado tarde.

Litost: en checo, esta palabra nombra el estado espiritual tormentoso que sobreviene cuando uno se percata de su propia miseria. En alguna de sus novelas Milan Kundera habla de este sentimiento.

Mamihlapinatapai: término en Yaghan, una lengua de Tierra del Fuego, que se refiere a esa mirada intraducible, inefable, entre dos personas que comparten un mismo deseo.

Manja: el comportamiento aniñado que a veces tienen algunas mujeres con sus parejas, esos mimos edulcorados que algunos encuentran nauseabundos, tienen en esta palabra malaya su designación.

Meraki: en griego moderno, hacer algo con amor y creatividad, poniendo el alma en ello.

Nunchi: palabra coreana que designa la capacidad de saber leer el estado emocional de otras personas.

Pena ajena: en español mexicano, la vergüenza que alguien siente cuando ve que otra persona es humillada.

Pochemuchka: término ruso para nombrar a una persona que hace muchas preguntas.

Schadenfreude: el placer, en alemán, por el dolor de otra persona.

Sgriob: en gaélico, la comezón que da en el labio superior justo después de beber un sorbo de whisky.

Taarradhin: similar en árabe al tutti contenti italiano, cuando un problema se soluciona de tal modo que deja satisfechos a todos los implicados.

Tatemae y Honne: dos palabras japonesas que expresan, respectivamente, lo que finges creer y lo que realmente crees.

Tingo: en pascuense, el lenguaje de la Isla de Pascua, tomar “prestados” objetos de la casa del vecino uno a uno hasta no dejar nada.

Waldeinsamkeit: en alemán, el sentimiento de estar solo en el bosque.

Yoko meshi: expresión en japonés que literalmente significa “comida que se come por los dos lados” pero, en sentido figurado, se refiere a la inquietud sentida cuando se habla en un idioma extranjero.

[So Bad So Good]

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10 frases en latín que finges entender cuando las escuchas

Arte

Por: pijamasurf - 05/24/2012

El latín, reservado ya un uso culto y medianamente letrado, puede en ocasiones impresionar a quienes no están familiarizados con estas pocas y sencillas frases que a cada tanto surgen en el trato cotidiano.

El latín, que fue una de las lenguas más importantes durante cierta época de la historia, algo parecido al inglés actual con el que es más o menos posible comunicarse en cualquier parte del mundo, se encuentra desde su desaparición reservado a un uso que podríamos denominar culto, de personas instruidas o letradas que lo conocen bien, o sus fundamentos o siquiera algunas cuantas frases y palabras (denominadas despectivamente “latinajos”).

Algunas de estas todavía se usan cotidianamente, sea en su forma escrita o pronunciada por algún personaje en la situación más inapropiada. Y  que quizá, cuando las escuchas, finges haber entendido y continúas como si nada. 

Porque en realidad se trata de adornos, no siempre puestos con habilidad, pero de los cuales se podría prescindir sin afectar el resto del panorama. 

Caveat emptor: “cuidado con el comprador”; en términos generales, significa que la responsabilidad de una transacción económica recae en el comprador, en aquel que busca los servicios de otra persona.

Persona non grata. Esta es sencilla y en español puede entenderse casi de inmediato. Se refiere al estatus indeseable que una persona adquiere para otra o, dado que uso es más común en la diplomacia, para las instituciones de un país.

Habeas corpus: literalmente, “tú tienes el cuerpo”; garantiza el derecho (sobre todo en los países anglosajones) de comparecer ante un juez inmediatamente después del arresto para que se determine si este fue legal o no.

Cogito ergo sum: la famosa divisa del filósofo francés Descartes, traducida a su vez del francés original en que escribió su Discurso del método (donde figura). “Pienso, por lo tanto existo”, dijo Descartes, quien investigaba las razones de la existencia.

E pluribus unum: “De muchos, uno”; esta locución figura originalmente en un poema de Virgilio, “Moretum”, en un momento en que se describe la confección de una ensalada; curiosamente se adoptó en los Estados Unidos para simbolizar la unión resultante de unas colonias inicialmente divididas.

Quid pro quo: otra de las más usadas; se puede traducir con el coloquial “toma y daca”, dar algo a cambio de otra cosa más o menos equivalente.

Ad hominem: una de las trampas de la argumentación más recurrentes: desestimar la opinión de un adversario por circunstancias propias de su persona y no de su discurso. Cuestionar su calidad moral para invalidar su capacidad argumentativa.

Ad maiorem Dei gloriam: la divisa de los jesuitas, la orden fundada por San Ignacio de Loyola en 1534. Todos los actos que se realizan son “para mayor gloria de Dios”.

Memento mori: “recuerda que morirás”. Así de simple. Cuenta la leyenda que un general romano triunfante, mientras desfilaba por las calles de la ciudad recibiendo las alabanzas del pueblo, llevaba consigo a un esclavo que no cesara de repetirle estas palabras, recordándole que la gloria del mundo poco importa cuando en el otro lado de la balanza se encuentra la muerte. También es una denominación que se da en los estudios sobre arte y literatura a ciertos motivos pictóricos o poéticos: por ejemplo, la calavera que algunos santos retratados tienen a un lado, o el llamado de algunos poetas a aprovechar la juventud y la belleza antes de que estas se consuman.

Sui generis: “único en su género”, imposible de clasificar.

[Neatorama]