*

X

"The Witch Is Dead": las canciones más coléricas que inspiró Margaret Thatcher

Arte

Por: pijamasurf - 04/09/2013

La animadversión que despertó la actividad pública de Margaret Thatcher en el Reino Unido quedó registrada en varias canciones que la satirizaron, que llamaron a la oposición y, en suma, mostraron que su labor distaba mucho de ser aceptada unánimamente.

fu

Margaret Thatcher fue una de las líderes mundiales más polémicas de la segunda mitad del siglo XX, un momento histórico particularmente interesante por la oposición existente entre dos modelos socioeconómicos que luchaban por la supremacía geopolítica. Al lado de Ronald Reagan y Juan Pablo II, Thatcher encabezó una cruzada anticomunista que impidió el desarrollo cabal de este sistema, entorpeciendo la posibilidad de que el comunismo incurriera en sus propios éxitos y fracasos.

Asimismo, al interior del Reino Unido, Thatcher distó mucho de ser uno de esos adalides incuestionables que a cada tanto aparecen en la historia inglesa (del Rey Arturo a Winston Churchill) y, por el contrario, despertó una amplia oposición, especialmente entre sectores populares y marginados, a quienes su "mano de hierro" castigó con especial predilección.

Prueba de esta animadversión fueron las varias canciones inspiradas por la actividad pública de la única Primer Ministro mujer que ha tenido Inglaterra, en especial las que tienen como denominador común cierto temple colérico, satírico, en contra de la Thatcher. En este sentido los ejemplos del punk son particularmente elocuentes, pues quizá este género es el que mejor combina todas las contradicciones presentes en la realidad cotidiana de la exclusión social.

A continuación compartimos algunos de estos tracks, oscilantes entre la subversión y la crítica, la anarquía y la corrosión, con un enlace al final donde pueden mirarse más ejemplos.

 

The Specials, "Ghost Town" (1981)

 

Klaus Nomi, "Ding Dong! The Witch Is Dead" (1982)

 

Newtown Neurotics, "Kick Out The Tories" (1982)

 

Pink Floyd, "The Fletcher Memorial Home" (1983)

 

The Larks, "Maggie Maggie Maggie (Out Out Out)" (1985)

 

Thatcher on Acid, "Guess Who's Running the Show" (1987)

 

Morrissey, "Margaret on the Guillotine" (1988)

 

Elvis Costello, "Tramp the Dirt Down" (1989)

 

Sinead O'Connor, "Black Boys on Mopeds" (1990)

 

VIM, "Maggie's Last Party" (1991)

 

Billy Bragg, "Thatcherites" (1996)

 

Hefner, "The Day that Thatcher Dies" (2000)

 

Frank Turner, "Thatcher Fucked the Kids" (2006)

 

Pete Wylie, "The Day that Margaret Thatcher Dies" (2011)

[BuzzFeed]

Artista incendia su propia obra (y su propia nostalgia): la casa de muñecas más grande del mundo (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 04/09/2013

Las casas de muñecas son, en buena medida, monumentos mínimos a la imaginación pero también a la nostalgia. El aura que las rodea mucho tiene de melancolía en ese sentido que Susan Sontag encontró en el pensamiento de Walter Benjamin:

Miniaturizar significa hacer inútil. Pues lo que queda grotescamente reducido es, en cierto sentido, liberado de su significado: la parvedad es lo notable en él. Es al mismo tiempo un todo (es decir, completo) y un fragmento (tan diminuto, la escala errada). Se vuelve objeto de contemplación desinteresada o de ensueño. El amor a lo pequeño es una emoción de niño, colonizada por el surrealismo.

Hace poco más de un año, la artista de origen canadiense Heather Benning llevó este símbolo de la infancia a dimensiones mayores. Como si pusiera una lente de aumento sobre ese territorio ilusoriamente paradisíaco que son los años de juego e inocencia, encontró una casa abandonada y en ruinas y la rehabilitó para que tuviera todo el aspecto de una de muñecas. La luz, los enseres, los colores. Todo, al final, dio una impresión acabada de una estas artesanías habitadas por la fantasía pueril.

Ahora, sin embargo, se dio a conocer que la autora de este trabajo admirable redujo todo a llamas. Inició un incendio que acabó con su obra convirtiéndola en nada más que escombros y cenizas. Una vuelta de tuerca al mecanismo de la nostalgia: forzándolo hacia la insignificancia. Un ejercicio deconstructivo. Real en ese sentido que daba Lacan a las cosas ante las cuales el lenguaje parece no tener otro papel más que observar, atestiguar, balbucear para registrar lo sucedido.

“La Casa de Muñecas era una reflexión sobre el tiempo y las épocas pasadas. Ahora con la abolición completa del proyecto la obra ha completado su círculo”, declaró al respecto Benning —en cierto modo, irrefutablemente.

Más información e imágenes sobre el proceso de (re)construcción de la casa en la localidad canadiense de Redvers, en este enlace.

[enpundit]