*

X
Meditación y disciplina preventiva, un binomio que podría ahorrarte un considerable número de visitas al doctor y facturas médicas.

Gammava_g

El vertiginoso ritmo cotidiano, la multiplicidad de roles digitales, competencia masificada, exigencias sistemáticas, crisis financieras, modelos socioculturales insostenibles, narrativas desmoralizantes en los medios. Todos estos son ingredientes que hoy caracterizan –junto con diversas bondades que por ahora no enlistaré–, nuestro presente. Y como una correspondencia a esta miríada de elementos tenemos la consolidación del estrés, fenómeno que básicamente se refiere a la presión constante que las personas tenemos que enfrentar hoy en día.

El estrés es fiel acompañante entre un buen porcentaje de las personas que hoy enfrentan una enfermedad. Los síntomas asociados con este estado, por ejemplo un cansancio crónico o un exceso de ansiedad, parecen ser detonadores ideales para desequilibrar el cuerpo humano y, eventualmente, someterlo a una enfermedad.

Entre las diversas medidas que se han experimentado para combatir la presencia cotidiana del estrés, las cuáles van desde fármacos hasta psicoterapias, existen algunas técnicas de meditación que han resultado ser particularmente eficaces, entre ellas la meditación trascendental y el budismo Zen. Jon Kabat-Zinn ha sido uno de los más prominentes promotores, desde el campo de la ciencia, del Zen en occidente. Su activo entusiasmo por está técnica le llevó a desarrollar en 1979 un programa llamado Mindfulness Based Stress Reduction (MBSR).

Este protocolo, cuidadosamente configurado por Kabat-Zinn, contempla una secuencia de meditación y prácticas de yoga a lo largo de ocho semanas, bajo la premisa de colocar tu atención en el momento presente. “Me encontraba enseñando sobre la biología molecular del desarrollo muscular, y comencé a preguntar a los doctores ¿a qué porcentaje de tus pacientes ayudas? Y ellos consideraban que entre un 15 y 20%”, afirma quien obtuvo en 1971 un doctorado en biología molecular por el MIT, y que actualmente dirige el Center for Mindfulness in Medicine, Health Care, and Society de la University of Massachusetts Medical School.

¿Pero qué hay del 80-85% de los pacientes que no lograron curarse con los tratamientos de la medicina alópata –y quienes, además, obviamente no obtuvieron reembolso alguno del dinero que invirtieron en busca de su salud? Kabat-Zinn y su equipo comprobaron que existe un cierto estado mental –que repercute en todos los ámbitos de una persona, incluidos el emocional y el físico–, que es aplicable para combatir prácticamente cualquier problema de salud: la circunspección (o lo que en inglés se conoce como mindfulness). Y precisamente este estado es asequible a partir de diversas técnicas de meditación.

Screen Shot 2013-04-21 at 10.03.55 PM

Actualmente el tema de salud pública representa una de las mayores amenazas para las finanzas de una nación. Al parecer el tradicional modelo de medicina alópata, complementado con el nefasto mercado que las farmacéuticas han construido para lucrar desmedidamente con la enfermedad humana, se presenta como algo insostenible. “El modelo de la medicina que consiste en localizar un problema aislado y resolverlo, ya no funciona. El sistema de salud estadounidense está provocando la bancarrota del país, financiando a las aseguradoras y dejando exhausto al personal médico. Y no obstante lo anterior, ocupamos el lugar cincuenta dentro de las expectativas de vida por país” advierte Kabat-Zinn en entrevista para el diario inglés Guardian.

La clave, evidentemente, está en rediseñar el sistema médico. Pero en un plano más profundo, existe un puntual requisito para lograrlo: re-pensar nuestra relación con nosotros mismos y, aún más allá, replantear la forma en la que nos relacionamos, mediante nuestra atención, con la realidad –favoreciendo el aquí y el ahora.

“Básicamente se trata de entrenar tu atención, y en dónde la depositas. Es sentido común. No se trata de curas, sino de dedicarnos a desarrollar una relación distinta con nuestras propias experiencias, ya sea que se trate de ansiedad, dolor, estrés o depresión. Sabemos que esto provoca cambios en la forma de nuestro cerebro e incluso afecta el comportamiento de nuestras células.”

Curiosamente, quizá honrando la perfección del diseño original de todas las cosas, en estos días encontramos decenas razones que nos invitan a renovar los paradigmas actuales. Y de acuerdo a lo anterior, la medicina es un campo en el que está urgencia “transformacional” también está presente.

Independientemente del programa MBSR, existen distintas técnicas de meditación, al alcance de todos, que proveen los beneficios necesarios para auto-regular nuestro cuerpo (incluidos mente y emociones), con lo cual evitaremos una buena porción de los males que afectan hoy a millones de personas. En este sentido es importante recalcar que tu salud está, afortunadamente, en tus propias manos –y no en la de misteriosos fármacos o costosos médicos. Imprimiendo algo de disciplina en tu vida para asegurarte ciertos hábitos preventivos, por ejemplo mantener una buena alimentación, horas de sueño adecuadas, y algo de actividad física, y complementándolo con una sesión cotidiana de unos treinta minutos de meditación, estarás ahorrándote un significativo porcentaje de las visitas al doctor.

En fin, tu salud está en tus manos, y parece que es buen momento para refrescar nuestra existencia. Recuerda que tu atención, y tu intención, definirán en gran medida tu realidad individual.   

 Twitter del autor: @paradoxeparadis 

 

Fumar marihuana alivia el "dolor social" que puede sentir una persona solitaria o rechazada

Salud

Por: pijamasurf - 04/21/2013

Invstigación de la Universidad de Kentucky concluye que la marihuana genera efectos analgésicos contra el dolor social de quien es excluido o marginado, un dolor que se experimenta neurológicamente de la misma manera que el físico.

marihuana_dolor_socialHace poco se publicó en Pijama Surf una nota sobre los beneficios probados de la soledad, el fenómeno un tanto peculiar de que cuando la soledad se recibe voluntariamente, fomenta capacidades como la creatividad y la empatía.

Sin embargo, como en esa misma nota se abordó, la soledad también acarrea consigo y para algunos una enorme angustia, propiciada en buena medida por la presión social, sumamente moderna, que condena a los solitarios y en ocasiones los obliga a no estar solos o a pensar para sí, en una suerte de autocastigo, que estar solo es malo, lamentable, una realidad psicológica que se conoce como “dolor social” (“social pain”), al cual a su vez se le liga sobre todo con el rechazo.

Según una investigación reciente llevada a cabo por académicos del Departamento de Psicología de la Universidad de Kentucky, este dolor social puede presentar los mismos efectos que el dolor físico (como el de una herida corporal), ya que ambos se perciben con los mismos mecanismos neurológicos y de comportamiento.

Partiendo de esta premisa y en un estudio aparte, Timothy Deckman, de la misma universidad, en colaboración con otros colegas, exploró la posibilidad de que la marihuana ayude a reducir dicho dolor, actuando como un analgésico anímico para aquellas personas que sufren ante la exclusión social que padecen.

En la investigación participaron poco más de 7 mil personas, estudiantes de preparatoria de entre 15 y 18 años, a quienes se entrevistó al respecto de sus hábitos y su comportamiento cotidiano. Asimismo, se confrontaron estadísticas de la Encuesta Nacional de Comorbilidad de Estados Unidos y, finalmente, los voluntarios participaron en un juego de computadora, Cyberball, cuyo objetivo es ignorar a los otros jugadores, con las consecuencias emocionales que esto implica (rechazo, aislamiento, etc.).

Según los resultados obtenidos, el equipo de investigación concluyó que “la marihuana utilizada consistentemente amortigua en las personas las consecuencias negativas asociadas con la soledad y la exclusión”. “[Estos] hallazgos ofrecen nueva evidencia en apoyo a la superposición común entre los procesos del dolor físico y social”, agregan los científicos.

Y si bien Deckman y compañía también señalan que fumar marihuana es “una mala manera de lidiar con el dolor social”, sus conclusiones pueden tomarse también como un factor que explicaría la popularidad del uso recreativo de esta planta.

También en Pijama Surf: ¿Qué hacemos con los tristes? La difícil incorporación de los bartleby en el mundo moderno

[io9]