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Por qué hacer estudios de doctorado podría arruinar tu vida

Por: pijamasurf - 04/12/2013

La educación universitaria tiene enormes satisfacciones intelectuales --pero el costo por leer (algo que puedes hacer sin ir a la Universidad) puede costarte años de sufrimiento existencial.

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El mito de la universidad como escalera para subir el escalafón social y adquirir prestigio en las fiestas, en las actuales condiciones del capitalismo globalizado, parece ser sólo eso: un mito. Más gente que nunca asiste a la Universidad --pero de igual modo, hay más gente sobre el planeta que nunca antes en la historia de la humanidad. En el caso de los doctorados en humanidades, ¿qué porcentaje del planeta aspira a un puesto que sin duda parece atractivo?

En teoría, un puesto profesoral en una universidad de Estados Unidos implica sólo unas pocas horas de clase a la semana, vacaciones pagadas, año sabático y es muy difícil que te despidan. Sin embargo Rebecca Schuman, doctora en Literatura, ha escrito una amarga crónica acerca de las supuestas ventajas del mítico Ph.D --y por qué no deberías aspirar a ello.

"No lo hagas. Simplemente no. Lamento profundamente haber hecho estudios doctorales... no porque mi doctorado arruinara los libros y me hiciera insoportable. No, ahora me doy cuenta de que asistir fue una terrible idea porque el trabajo profesoral de tiempo completo está extinto. Después de cuatro años de intentarlo, finalmente entendí en mi dura cabeza que no conseguiré un trabajo --y si tú haces estudios doctorales, tampoco."

A pesar de todas las satisfacciones personales e intelectuales que se obtienen de vivir enseñando e investigando en el área de humanidades, según Schuman, nunca obtendrás un puesto estable en una universidad decente. Los doctores en humanidades no obtienen trabajo no porque no sean buenos en lo que hacen y no porque su trabajo no sea relevante socialmente (un tema para discutir largamente), sino porque la academia es un mercado, y como cualquier mercado, eventualmente llegan a su punto de saturación.

Es lo que ocurre en nuestros días, al parecer. "En lugar de un trabajo real existen posiciones adjuntas: servilismo académico sin beneficios y sin oficina donde ganarás $18 mil dólares al año por el resto de tu vida."

A diferencia de profesiones liberales (administración, contabilidad, medicina, ingenierías, etc.), no todas las pequeñas comunidades humanas necesitan alguien que sepa utilizar una jerga hiper especializada para hablar de un ignoto libro que nadie ha leído. El mercado académico, al igual que su lenguaje, es una cuerda floja donde, paradójicamente, miles de estudiantes deciden caminar.

Pero pongamos por caso que el dinero no sea un problema o tus intereses sean simplemente de mejoramiento intelectual: ¿por qué entrar en un mundo donde serás evaluado por tus alumnos, tus compañeros y por el Estado según parámetros que nada tienen que ver con tus capacidades, sino por la cantidad de papers que entregues a revistas especializadas que pueblan estantes polvosos en las bibliotecas? ¿Por qué necesitamos seguir siendo evaluados para sentir que somos alguien? Sencillo: porque de niños nos enseñan que hacer la tarea es lo correcto; al creerlo, seguimos haciendo la tarea toda la vida.

[Slate]

Tacografía: ¿Son estos todos los tacos que se pueden encontrar (y comer) en México?

Por: pijamasurf - 04/12/2013

Este ambicioso mapa intenta ilustrar la variedad de tacos existente en México, las muchas formas que hay para satisfacer el hambre con nada más que una o varias tortillas y un alimento colocado en su interior.

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El taco es, posiblemente, la comida más distintiva de México, la expresión gastronómica que recorre el territorio nacional. Del tacto de langosta al taco de cochinita, del de machaca al de carnitas, del de camarón al de suadero, el de pastor o el de guisado, el taco es no solo síntesis de las posibilidades alimenticias de México (de los animales que se pueden criar o las plantas que se pueden crecer), sino también de la cultura que de algún modo nos identifica, esa practicidad que a veces se ha calificado de ingeniosa y que en ciertas situaciones nos permite salir al paso y, por ejemplo, saciar el hambre teniendo a la mano nada más que unas cuantas tortillas y alguna vianda para colocar en su interior.

En este sentido, mucho se alaba la versatilidad del tacto, que algo tiene de infinita. En efecto: a la posibilidad de sofisticación se empareja la de la austeridad, al exotismo lo habitual y a la complejidad la simpleza. Al taco de mole —probablemente el alimento más barroco de la dieta nacional— se puede oponer (en un sentido amistoso) el taco de sal, tan común en la vida diaria; al de barbacoa uno de, digamos, habas; al de gusanos de maguey o escamoles, otro de más que un pedazo de queso. Y así, en medio de este cruce de contrarios, ocurre la sacrosanta institución de las tres comidas diarias.

El infográfico que presentamos intenta dar cuenta de todas las variedades de tacos que pueden encontrarse en México, una pretensión verdaderamente ambiciosa y que, con todo, parece cumplirse satisfactoriamente. Un documento gráfico que, más allá de su propósito informativo, también puede tomarse como un reto al paladar, una suerte de coleccionismo a emprender por los muchos sabores que pueden tener cabida en una tortilla enrollada.

Crédito de la imagen: strangemaps / flickr