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Joven japonés reventó más de mil neumáticos en un elaborado plan para conocer chicas

Por: pijamasurf - 04/20/2013

La ocasión no llega: se crea, o al menos eso fue lo que pensó este joven japonés que para tener pretexto para hablarle a chicas desconocidas reventaba antes las llantas de sus automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado.

llantaLa seducción no es una tarea fácil y como tal, no sin cierto patetismo simplón, con cierta frecuencia se le eleva a nivel de arte. Conquistar el interés de una persona en ese primer momento en que ambas son absolutos desconocidos parece, desde cierta perspectiva, una hazaña notablemente menos fácil que ascender el Everest o cruzar a nado el Atlántico.

De ahí que, como consecuencia más o menos previsible ante semejante dificultad, en ocasiones se recurra a planes sumamente enrevesados con los que la lógica racional intenta domesticar el azar y la contingencia asociados con ese encuentro entre dos personas.

Pero quizá pocos tan elaborados como el de un joven japonés de 25 años, Yoshihito Harada, detenido recientemente por la policía, acusado de reventar más de mil neumáticos a igual número de automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado. El propósito ulterior de esta extraña acción era simple: ante el contratiempo de la llanta estropeada, el joven se acercaba inocentemente a ofrecer su ayuda, sabiendo de antemano que la afectada era una chica linda con la que de esta manera tenía pretexto para entrar en contacto.

Por desgracia, este artista de la seducción fue sorprendido en su modus operandi porque tuvo el infortunio de que reventara las llantas de dos chicas que se conocían entre sí. Conversando un día, una de ellas relató el incidente, el mismo que días antes sufriera su amiga. La coincidencia hizo sospechar a ambas, por lo cual acudieron a la policía local para denunciar el hecho.

La investigación posterior dio con Harada, quien se enfrenta ya el proceso judicial correspondiente.

[Gawker]

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Cocaína: factor causante de la crisis bancaria

Por: pijamasurf - 04/20/2013

Decisiones desmesuradas tomadas por banqueros en Estados Unidos pudieron haber sido impulsadas por el consumo excesivo de cocaína.

cocaine

El consumo de cocaína en altas esferas financieras estadounidenses no es sólo un rumor. La oficina de Bernie Madoff —quien fue uno de los personajes más influyentes en el sector bursátil y también autor del fraude financiero más grande en la historia de Estados Unidos—  era conocida como “El Polo Norte”. Jimmy Cane, antiguo CEO de Bear Stearns, escondió cocaína en una botella de antiácido que se encontraba en su oficina --y como estas muchas otras historias en el corazón, en perenne taquicardia, de Wall Street.  

De ahí que personas como Geraint Anderson, columnista y analista financiero, y como David Nutt, especialista en drogas, sumen como factor causante de la crisis financiera de 2009 al desenfrenado consumo de cocaína entre los banqueros. Recientemente David Nutt dijo al Sunday Times, que el uso de la cocaína en los banqueros junto con su “cultura de la emoción, del impulso y del más y más y más...nos metió en este terrible desastre”.

La cocaína causa efectos de codicia insaciable y la tendencia a hablar con mucha confianza de asuntos que se desconocen. También se ha puesto sobre la mesa que los hombres de negocios son más propensos a vender absurdamente armas de destrucción masiva financieras después de tomar un propulsor de confianza como la cocaína.

Dr. Chris Luke, especialista del Cork University Hospital, en Irlanda, quien estudió los efectos de la cocaína en los banqueros, afirmó que “figuras prominentes de los círculos políticos y financieros toman decisiones irracionales como resultado de la megalomanía que provoca el uso de cocaína.” Concluye que “la gente estaba tomando decisiones absurdas y pensando que estaban 110% bien, lo que desembocó en el caos”.

Adjudicar por completo la crisis financiera al consumo de una droga sería una posición en extremo simplista,  pero tal vez no sea tan disparado considerarlo como factor influyente.

[The Guardian]