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Joven japonés reventó más de mil neumáticos en un elaborado plan para conocer chicas

Por: pijamasurf - 04/20/2013

La ocasión no llega: se crea, o al menos eso fue lo que pensó este joven japonés que para tener pretexto para hablarle a chicas desconocidas reventaba antes las llantas de sus automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado.

llantaLa seducción no es una tarea fácil y como tal, no sin cierto patetismo simplón, con cierta frecuencia se le eleva a nivel de arte. Conquistar el interés de una persona en ese primer momento en que ambas son absolutos desconocidos parece, desde cierta perspectiva, una hazaña notablemente menos fácil que ascender el Everest o cruzar a nado el Atlántico.

De ahí que, como consecuencia más o menos previsible ante semejante dificultad, en ocasiones se recurra a planes sumamente enrevesados con los que la lógica racional intenta domesticar el azar y la contingencia asociados con ese encuentro entre dos personas.

Pero quizá pocos tan elaborados como el de un joven japonés de 25 años, Yoshihito Harada, detenido recientemente por la policía, acusado de reventar más de mil neumáticos a igual número de automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado. El propósito ulterior de esta extraña acción era simple: ante el contratiempo de la llanta estropeada, el joven se acercaba inocentemente a ofrecer su ayuda, sabiendo de antemano que la afectada era una chica linda con la que de esta manera tenía pretexto para entrar en contacto.

Por desgracia, este artista de la seducción fue sorprendido en su modus operandi porque tuvo el infortunio de que reventara las llantas de dos chicas que se conocían entre sí. Conversando un día, una de ellas relató el incidente, el mismo que días antes sufriera su amiga. La coincidencia hizo sospechar a ambas, por lo cual acudieron a la policía local para denunciar el hecho.

La investigación posterior dio con Harada, quien se enfrenta ya el proceso judicial correspondiente.

[Gawker]

Operativo antiterrorista de Boston: asomarte en el momento equivocado podría costarte la vida (FOTO)

Por: pijamasurf - 04/20/2013

Una imagen que nos hace preguntarnos sobre los límites del Estado de seguridad y la normalización de la violencia simbólica.

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La respuesta de la policía antimotines de Boston así como el involucramiento del FBI llevaron hace unos días a la captura de un sospechoso, el único sobreviviente (según la versión oficial) de haber colocado explosivos caseros cerca de la línea de meta del maratón de la ciudad, el pasado 15 de abril. Sin embargo, el precio de la seguridad parece ser demasiado grande en tiempos violentos.

A petición de las autoridades, los ciudadanos de Boston permanecieron en sus casas durante 12 horas para permitir el despliegue de 90 mil elementos de seguridad por todas partes. Testigos presenciales afirman que la policía gritaba continuamente "¡no miren por la ventana!", como en esta imagen tomada la semana pasada en Watertown, la cual ha levantado cierto revuelo. En ella se ve a un equipo de respuesta táctica avanzando en el operativo casa-por-casa que llevaron a cabo en diversos vecindarios; en la esquina inferior izquierda, un elemento a bordo de un Humvee apunta su arma de asalto al autor de la foto.

La discusión en torno a esta imagen no está cerrada: ¿pueden las fuerzas del orden apuntar a ciudadanos desarmados en el interior de sus casas cuando la circunstancia lo amerite, o se trata simplemente de un oficial entrenado que apunta su arma instintivamente hacia donde cree que podría producirse una confrontación, sin notar que se trata de alguien tomándole una foto?

Las respuestas a esta pregunta no son sencillas ni son mutuamente excluyentes: lo preocupante, en el centro de la cuestión, es que la gente normalice la convivencia diaria con armas y con la violencia simbólica que su mera presencia implica; que crea también que más elementos armados en las calles implican mayor seguridad para ellos. Después de todo, la irónica realidad de la imagen es que para estar seguros pareciera que debemos permanecer encerrados --so pena de que nos apunten con un arma.

 [Antiwar]