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Joven japonés reventó más de mil neumáticos en un elaborado plan para conocer chicas

Por: pijamasurf - 04/20/2013

La ocasión no llega: se crea, o al menos eso fue lo que pensó este joven japonés que para tener pretexto para hablarle a chicas desconocidas reventaba antes las llantas de sus automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado.

llantaLa seducción no es una tarea fácil y como tal, no sin cierto patetismo simplón, con cierta frecuencia se le eleva a nivel de arte. Conquistar el interés de una persona en ese primer momento en que ambas son absolutos desconocidos parece, desde cierta perspectiva, una hazaña notablemente menos fácil que ascender el Everest o cruzar a nado el Atlántico.

De ahí que, como consecuencia más o menos previsible ante semejante dificultad, en ocasiones se recurra a planes sumamente enrevesados con los que la lógica racional intenta domesticar el azar y la contingencia asociados con ese encuentro entre dos personas.

Pero quizá pocos tan elaborados como el de un joven japonés de 25 años, Yoshihito Harada, detenido recientemente por la policía, acusado de reventar más de mil neumáticos a igual número de automóviles dejados en el estacionamiento de un supermercado. El propósito ulterior de esta extraña acción era simple: ante el contratiempo de la llanta estropeada, el joven se acercaba inocentemente a ofrecer su ayuda, sabiendo de antemano que la afectada era una chica linda con la que de esta manera tenía pretexto para entrar en contacto.

Por desgracia, este artista de la seducción fue sorprendido en su modus operandi porque tuvo el infortunio de que reventara las llantas de dos chicas que se conocían entre sí. Conversando un día, una de ellas relató el incidente, el mismo que días antes sufriera su amiga. La coincidencia hizo sospechar a ambas, por lo cual acudieron a la policía local para denunciar el hecho.

La investigación posterior dio con Harada, quien se enfrenta ya el proceso judicial correspondiente.

[Gawker]

El arte como vehículo de curación en "The Healing Machine" de Emery Blagdon (FOTOS)

Por: pijamasurf - 04/20/2013

Una curiosa instalación nacida del dolor trató de sanar a la vez que asombrar, en una mezcla de alquimia, terapéutica y reciclaje sagrado.

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En la rara y noble estirpe de artistas secretos, Emery Blagdon se ganó un lugar a pulso a pesar de haber muerto hace casi medio siglo. Con "La Máquina para Curar" (The Healing Machine), que comenzó a construir en 1955, Blagdon se proponía un ambicioso proyecto que conjuntaba la ciencia, el arte y la medicina tradicional, alejándose de tendencias del arte moderno que priman la expresión del yo del artista para dar paso libre a la experiencia del espectador en la instalación.

Viajero empedernido, Blagdon comenzó a experimentar con materiales en los 30; lo que podemos ver en "La Máquina para Curar" es tanto el proceso como el resultado de esa exploración, donde el artista-chamán utiliza un elaborado sistema compuesto de madera pintada, alambre finamente doblado, placas de acero, papel aluminio, luces de Navidad, sales curativas e incluso alas de mariposa para crear extraños candelabros colgantes que pretendidamente debían capturar el campo electromagnético de la Tierra; al pasar por la máquina, el espectador-paciente veía sus dolores aliviados.

Expuesta actualmente en el Kohler Arts Center, la instalación reconstruye el estado original en que la pieza debía ser montada, pues como muchos creadores introvertidos, dejó instrucciones de montaje pero también un gran desorden. Dan Dryden trabajaba en una farmacia cercana a donde Blagdon trabajaba, por lo que pudo asistir a la creación de la pieza; luego de experimentar la poderosa presencia de la obra se fue a Nueva York para perseguir su sueño de dedicarse a la música. Cuando volvió a Callaway, Nebraska, a finales de los 80, se encontró con que el artista había muerto; para él fue natural comprar la obra y tratar de exponerla tal como él la había experimentado.

La intención de Blagdon con esta pieza, según sus curadores, fue el expiar el dolor por la muerte de sus padres, quienes fallecieron después de largos dolores. Blagdon consideraba que era capaz de sentir más nítidamente la electricidad de la Tierra que otras personas, por lo que sus exploraciones fueron el resultado de tratar de hacer sentir a otros lo que él sentía naturalmente. Por desgracia, ni siquiera su máquina logró salvarlo del cáncer, enfermedad que cobraría su vida en 1986. 

"La Máquina para Curar" será exhibida en el Kohler Arts Center hasta enero del 2014, luego de lo cual se planea una gira por otras galerías y centros de arte alrededor del mundo.

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[Atlas Obscura]