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Incendio en Tepoztlán, “Terrorismo en las Redes”: un comunicado de Eleven México y Somos Red

AlterCultura

Por: pijamasurf - 04/17/2013

Ante la respuesta insuficiente y tardía del gobierno frente a los incendios que asolan las zonas boscosas de Tepoztlán, la sociedad civil se organizó y encaró la emergencia con recursos propios; sin embargo, el gobernador Graco Ramírez desestimó estos esfuerzos llamándolos "terrorismo en redes".

Ante la crisis ambiental causada por innumerables incendios que se vive actualmente en el estado de Morelos, en la noche del lunes 15 de abril Eleven México y Somos Red publicaron una imagen invitando a recaudar donativos para los voluntarios apaga-fuegos que se encuentran luchando por apagar los incendios en las montañas sagradas de Tepoztlán.  

La imagen muestra una de las cajas de donativos elaborada por la comunidad de Tepoztlán, en uno de los cafés de tradición en el centro del pueblo. Eleven México y Somos Red son asociaciones de gente para la gente, no pertenecemos a ningún partido político, religión o empresa. 

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En mensaje circulo rápidamente en las redes sociales generando gran aceptación y participación de la gente, sin embargo, también hubo ataques en donde se cuestionaba la veracidad de la campaña, a la cual se le acusó de ser un fraude. Los señalamientos escalaron al grado que el Gobernador del estado de Morelos divulgó la imagen de la campaña con un sello diciendo que era “falsa” y advirtiendo a la gente que no se deje sorprender, que no existe ninguna campaña para brigadistas, “que está activando otro helicóptero" y que nos dejemos de hacer terrorismo en redes, que solo es un incendio en la montaña y no en la cabecera de Tepoztlán”.

 



La realidad es que después de 3 días de incendio y la pérdida de cientos de hectáreas, no solo en las montañas sagradas de Tepoztlán sino en muchos pueblos a la redonda, el gobierno ha sido rebasado, no ha tenido la capacidad de respuesta ante la magnitud del problema y solo con la ayuda de la sociedad civil organizada es como este tipo de emergencias pueden resolverse de manera rápida y eficiente.

Al llegar al zócalo de Tepoztlán para hacer la entrega de la cantidad de dinero colectada, nos encontramos con un Pueblo unido y organizado haciendo frente a la emergencia con sus propios recursos sin esperar a que llegue la ayuda del gobierno, que en este caso ha sido insuficiente y tardía, considerando la magnitud y número de incendios en la zona.

Hacemos una invitación al gobierno para que antes de desprestigiar y generar controversia entre la sociedad civil desmotivando la participación ciudadana, se preocupe por establecer un diálogo constructivo con los representantes de la sociedad civil organizada y mecanismos de coordinación de esfuerzos para este tipo de emergencias. La unión hace la fuerza y saber pedir ayuda es de gente sabia, no esperamos que el gobierno solucione todo los problemas que enfrentamos: es necesario hacer alianzas, establecer diálogos y mecanismos de participación y colaboración social.

Eleven México y Somos Red buscan promover la unión y colaboración de la sociedad  para poder hacer frente a cualquier adversidad, Juntos es más fácil. 16 de abril 2012, México, DF.

 

      Albane Guelorget y Juan-Carlos Kaiten                           Oscar Fernando Martínez Gracián

         Fundadores de Eleven México                                                      Fundador de Somos Red

Los rituales son una constante en prácticamente toda cultura; su efectividad comienza a ser confirmada por la ciencia, lo cual refuerza su naturaleza como importantes herramientas para programar la realidad.

A lo largo de la vida vamos acuñando ciertas secuencias de comportamiento que, por diversas razones, consideramos particularmente propicias para enfrentar con éxito determinadas circunstancias. Durante la historia humana estos protocolos conductuales sintonizados con un marco simbólico, que comúnmente llamamos rituales, han desempeñado un papel de notable relevancia en prácticamente toda cultura —ya sean estos colectivos o individuales, con fines religiosos o mundanos, verbales, corporales, abstractos, etc. 

Para entender qué es un ritual, es importante diferenciarlo de, por ejemplo, un hábito. Aquí entra en juego el valor simbólico que se le asigna a dicho acto, más allá de su simple repetición. Los rituales generalmente se construyen en torno a un cierto código referencial, un marco cultural, ya sea religioso, ideológico, comunitario, tradicional, histórico, o incluso íntimo, y comúnmente conllevan una cierta dosis catártica, asociada por cierto con la programación, a voluntad, de las circunstancias.

Ritualidad contemporánea  

En la sociedad contemporánea los rituales están orientados a fortalecer potenciales beneficios, según el contexto y el deseo intencionado: ya sea que se trate de reforzar nuestra confianza en un momento decisivo —por ejemplo al instante de cobrar un penalty o de hacer una presentación frente a una audiencia—, reducir nuestra ansiedad ante un escenario ‘indeseable’, agudizar nuestra lucidez o desempeño físico ante un reto especial o, por qué no, fertilizar el entorno para que nos favorezcan las fuerzas involucradas metafísicamente.

Si bien en las antiguas sociedades el ritual era generalmente ejercido de acuerdo a un objetivo místico, medicinal, o ligado a actividades como el cultivo de la tierra, la cacería, o el acto de emprender un viaje, lo cierto es que ese hábito nos fue heredado —o quizá incluso es parte de la esencia de nuestra psique—, y en la actualidad millones de personas, sin importar contextos socioculturales o geográficos, recurren a estas prácticas.

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Aquí me gustaría enfatizar en la diferencia entre rituales institucionales y aquellos que, aunque no sean necesariamente individuales, mantienen en cambio una genuina disposición para realizarse, independiente de herencias culturales o predisposiciones psicosociales. Es cierto que la esencia del ritual esta ligada en buena medida a un marco colectivo y tradicional, pero aquellos protocolos individualizados, es decir los generados por una persona como reforzamiento íntimo, tienen una fuerza al menos tan significativa como los otros.

Los beneficios del acto ritual

Analizados desde una perspectiva racional, los rituales parecerían supersticiosas extravagancias, actos incoherentes diseñados para mitigar nuestro temor o nuestra ignorancia ante una situación determinada. Sin embargo, si realmente el ritual fuese un recurso poco efectivo, ¿cómo podría haber sobrevivido su práctica a lo largo de decenas de generaciones?

Estudios recientes han demostrado que los rituales pueden traducirse, con notable efectividad, en beneficios concretos. Una pareja de científicos conductuales, Michael I. Norton y Francesca Gino, investigadores de la Harvard Business School, se dedicaron a analizar las consecuencias de llevar a cabo rituales frente a situaciones emocionalmente demandantes.

Despedir a un ser querido o terminar con una relación significativa, es un acto que entre múltiples culturas inspira la necesidad de un ritual. En uno de sus experimentos, Norton y Gino pidieron a los voluntarios que escribiesen sus memorias alrededor de este tipo de experiencias,  algunas de ellas incluyeron rituales y otras no. Tras analizar las crónicas, los académicos detectaron un evidente patrón: aquellos que ritualizaron su experiencia experimentaron menor sufrimiento por la pérdida en cuestión. Posteriormente realizaron una dinámica similar pero ante una pérdida mucho menos entrañable, un sorteo donde se rifaban 200 dólares, y obtuvieron los mismos resultados: aquellos que realizaron un ritual tras conocer su derrota experimentaron menor frustración.

Otra investigación, realizada en Brasil por miembros del Departamento de Psicología de la Universidad de Texas, se propuso determinar qué tipos de ritual eran más efectivos y, sobre todo, detectar los patrones que compartían aquellos protocolos que gozaban de mayor éxito. Los brasileños recurren con frecuencia a las simpatias, rituales formulados para resolver problemas, curar males, o alejar la mala suerte. Los investigadores notaron que dentro de la percepción popular, aquellos procedimientos que incluyen mayor cantidad de pasos o que involucran más variables, que tienen que realizarse a cierta hora del día o en un lugar específico, se asumen como más efectivos. Lo anterior sugiere que la minuciosidad de la secuencia de algún modo fortalece el acto ritual.    

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El simbolismo como ingeniería existencial

La ritualidad nos remite a la idea de que nuestra realidad es aquello que somos capaces de platicar sobre ella –el lenguaje como ingeniero de mundos. El recurrir a rituales es un acto estrechamente ligado a la metaforización de la realidad, asignar valores específicos a cada uno de los elementos que componen el protocolo, los cuales están enlazados bajo correspondencias analógicas a fenómenos tangibles. A fin de cuentas los humanos somos seres esencialmente simbólicos, y al adjudicar un cierto sentido a objetos, acciones, o seres, entre otros, construimos patrones simbólicos que terminan por animar nuestro universo.   

Una herramienta para editar la realidad

Creo que el acto ritual es una especie de software que configuramos para programar nuestra voluntad alrededor de una meta concreta. Para ello apelas a fuerzas o variables ‘invisibles’, a un engranaje etéreo al cual consideras, consiente o inconscientemente, responsable de una porción decisiva de la realidad. Y precisamente esto es lo que más me apasiona del fenómeno, ya que representa una intersección entre la metafísica y los alcances del yo (voluntad, confianza, talento), por un lado implica humildad, en el sentido de que depositas confianza en fuerzas que están más allá de ti, pero ello no excluye la responsabilidad de aquel que protagoniza el acto. Sin duda Michael Jordan no se convirtió en lo que fue por el simple hecho de jamás haber jugado un partido sin portar debajo de su jersey de los Bulls, una camiseta del equipo de su universidad, North Carolina. Pero este ingrediente indudablemente reforzó, en momentos clave, el principal motor de su éxito, su talento y dedicación. 

Continuando con esta premisa, el ritual es una de las más elegantes herramientas de auto-programación que tenemos a nuestro alcance. Además me parece que conlleva una actitud bastante sana, aunque no siempre consciente, asociada con la sacralización del entorno. Los rituales fortalecen el tejido simbiótico al interior de una comunidad (llámese equipo, tribu, ejército, etc), y también nos ayudan a perfilar, con mayor agudeza, nuestra intención frente a un objetivo determinado.

Si les resuena el tema les recomiendo que ritualizen sus vidas, que busquen configurar sus protocolos personales para sortear momentos especiales, que recuerden que si bien 'la voluntad mueve montañas', al incluir un ritual de por medio esos mismos montes podrían danzar. A fin de cuentas nada es verdad, pero todo es sagrado.

 Twitter del autor: @paradoxeparadis