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Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer distribuye cómic para combatir la esclavitud sexual en México

Por: pijamasurf - 04/18/2013

El comercio sexual es, posiblemente, una de las prácticas de esclavitud más persistentes de la historia, un mercado para el cual, lamentablemente, siempre hay demanda y, en consecuencia, mecanismos de oferta que lucran tanto con la necesidad de una persona como con uno de los últimos reductos que se tienen para obtener un pago: el cuerpo reducido a mercancía, a objeto que se compra y se vende.

En un test que uno de los editores de Pijama Surf reseñó hace algunas semanas sobre la situación de la esclavitud en el mundo contemporáneo, la pregunta final para quien lo respondía era por la frecuencia con que pagaba por los servicios sexuales de una persona. “No hace falta que respondas”, decía el cuestionario, “pero ten en cuenta que contratar estos servicios aumenta considerablemente el número de esclavos que trabajan para ti”.

Y si bien esta situación, por estos mismos motivos, se extiende prácticamente por todo el mundo, hay polos identificados en donde su gravedad es alarmante e indignante. Este es el caso de México, uno de los países con mayor esclavitud sexual en América Latina, con prácticas que se combaten mal y poco por parte de las autoridades correspondientes.

En este contexto, la organización civil Brigada Callejera de Apoyo a la Mujer “Elisa Martínez”, comenzó la distribución de un cómic en algunas zonas rurales del país, comenzando por la llamada “región de La Montaña”, en el estado sureño de Guerrero, en donde la venta y secuestro de mujeres con fines de comercio sexual es una práctica recurrente.

El cómic, presentado como “historieta educativa”, busca prevenir por medio de la información, hacer ver que lo ancestral no hace a una costumbre válida ni tolerable. Asimismo, su propósito toca el que quizá sea el único recurso a la mano de cualquiera para erradicar esta y otras formas de esclavitud: volver consciente nuestro consumo y darnos cuenta de a quién afectamos pagando por las mercancías y servicios que hacemos parte de nuestra vida cotidiana.

[BBC]

Somos felices si tenemos más sexo que nuestros amigos (al menos a nivel perceptivo)

Por: pijamasurf - 04/18/2013

Compararse es un hábito que hacemos casi inconscientemente, y la percepción de la felicidad y el sexo está muy cercano a la envidia.

condon

La envidia es una de las peores cosas del mundo --también una de las más usuales, e incluso, según un estudio de la universidad de Colorado, una de las más útiles para darnos una idea sobre nosotros mismos con respecto a los demás. En el caso del sexo parece que esto aplica especialmente si tenemos relaciones con más frecuencia que la gente cercana a nosotros.

El doctor Tim Wadsworth ha estudiado la relación entre sexo y felicidad; encontró que, como suponemos, el sexo hace efectivamente feliz, "más sexo" es relativo a la cantidad de sexo que tienen con respecto a alguien más; en la misma lógica, si la persona siente que tiene "menos sexo" que la gente a su alrededor, menor felicidad percibe.

Entre 1993 y el 2006, Wadsworth entrevistó a 15,386 personas, y encontró que la gente que tenía sexo dos o tres veces al mes reportaban un nivel de felicidad autopercibida más alto que aquellos que no habían tenido sexo durante el año anterior. Pero esa percepción puede derrumbarse si la gente cree (sea cierto o no) que otras personas están teniendo más sexo que ellos. Si una persona que tiene sexo dos o tres veces al mes cree que sus amigos o colegas tienen sexo una vez a la semana, la percepción de felicidad cae alrededor de 14%.

Wordsworth explicó que estos datos no explican necesariamente por qué la gente se siente menos feliz, pues además de que la felicidad se experimenta y construye subjetivamente, muchos otros factores nos hacen sentirnos bien (o mal) con nosotros mismos; lo que se destaca es la comparación: si en el estudio sustituimos "sexo" por "dinero", los resultados podrían ser similares.

Las pláticas entre amigos generalmente tocan los asuntos sexuales como una necesidad narrativa, pero puede ser que también como una forma de saber cuánto sexo tienen los demás, para saber si estamos teniendo suficiente, poco o demasiado sexo (lo cuál tal vez nunca sea demasiado). Y es que no tenemos un parámetro ideal de cuánto sexo o cuánto dinero es suficiente, y establecemos así nuestras propias unidades de medición comparando lo que tenemos con lo de los otros. Y como dice la canción, el pasto siempre es más verde en el jardín del vecino.

[Popsci]