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El trazo contingente que da forma al mundo: dibujos que son neuronas y bosques y solo líneas de tinta

Arte

Por: pijamasurf - 03/17/2013

La historia de Greg Dunn podría citarse como un ejemplo acabado de epifanía existencial, ese momento de iluminación súbita en que, se dice, una persona descubre su verdadera esencia, su razón de ser en este mundo y, parafraseando a Camus, el motivo por el cual, incontrovertiblemente, la vida vale la pena ser vivida.

Un par de años atrás, en 2011, Dunn concluyó con su doctorado en neurociencia en la Universidad de Penn y, como regalo para su logro, decidió experimentar la privación sensorial en uno de esos tanques diseñados para tal efecto y que, dicho sea anecdóticamente, también fueron uno de los instrumentos predilectos de gran Tim Leary.

Así, un poco como si se tratase de unos de esos ríos mágicos que abundan en varias mitologías, aquellos que cambian y transforman a quien se baña en sus aguas, Dunn salió del tanque convertido en otro, ya no solamente un neurocientífico recién graduado sino algo más, algo distinto.

“Una de mis frustraciones con la escuela fue la adherencia absoluta a la verdad, los principios, los hechos. Me inspiro en la anatomía, pero no soy un esclavo de ella”, dice Dunn, quien ahora es un artista de tiempo completo que ha encontrado su manera de expresión en líneas de tinta en donde se cruza la belleza intrínseca de la anatomía cerebral, el quietismo de ciertas tradiciones gráficas (especialmente de Oriente) y cierta caótica contingencia propia del curso de la tinta.

Previsiblemente, la obra de Dunn es sumamente apreciada entre médicos y colegas de profesión, pero, sorpresivamente, también entre personas con algún tipo de trastorno neurodegenerativo, acaso porque “les ayuda a pactar o apreciar con esa cosa que tantas molestias les causó”, supone el artista. Y concluye, a propósito de los materiales que usa, que algo tiene de herméticos y de alquímicos:

“Me gusta la idea de dibujar sobre fuerzas similares a las que producen el arte”.

[Wired]

Carta encontrada detrás de un ropero revela los consejos para escribir de Oscar Wilde

Arte

Por: pijamasurf - 03/17/2013

En 1890, Oscar Wilde escribió una carta de 13 páginas con consejos para un joven escritor que se iniciaba en el oficio; el documento fue localizado recientemente, y será subastado la semana próxima.

wildeEn literatura es conocido el recurso, casi un subgénero, del “manuscrito hallado”, un motivo narrativo en el que la historia depende de un documento encontrado casi por casualidad, inesperadamente, y el cual el narrador transcribe y comparte y a veces incluso glosa. Conocidos son el manuscrito hallado en una botella de Poe y el del bolsillo de Cortázar. Borges tiene un poema, “Manuscrito hallado en un libro de Joseph Conrad” y, de manera menos explícita, sin que se encuentren en el título, manuscritos hallados son también La novela de la momia de Gautier o El nombre de la rosa de Eco.

Sin embargo, como el propio Borges dice en alguno de sus cuentos, hay ocasiones en que la realidad copia a la literatura, como esta en que fue hallada una extensa carta de Oscar Wilde hasta ahora inédita y la cual destaca por contener los consejos para un joven escritor por parte del gran autor irlandés.

De acuerdo con el diario The Telegraph, el documento se encontró en la parte trasera de un guardarropa, al interior de una caja polvorienta que además de la misiva guardaba también el que fue identificado ya como el primer borrador del soneto “The New Remorse” (traducido como “Nuevo remordimiento” o “Nueva contrición”), uno de sus poemas más célebres.

La carta se ha fechado en 1890, uno de los momentos de mayor triunfo de Wilde como dramaturgo en Londres, y fue escrita para un tal Mr. Morgan, un joven aspirante a escritor que, como sucede siempre (salvo por casos excepcionales), estaba lleno de dudas al respecto del destino que buscaba seguir.

“El mejor trabajo en literatura se hace siempre por aquellos que no dependen de esta para su pan de cada día, y la forma más alta de la literatura, la Poesía, no provee ninguna riqueza al poeta”, escribe Wilde en cierto momento, y añade:

Haz algún sacrifico por tu arte y te será recompensando, pero pide a tu arte que se sacrifique a sí mismo por ti y obtendrás una frustración mordaz.

Tanto esta carta como el borrador de “The New Remorse” pertenecieron durante una época a Lawrence Hodson, un cervecero acaudalado que tenía también ciertas relaciones con el mundo editorial. Luego de los sinuosos caminos que en ocasiones forman las posesiones heredadas, ambos fueron encontrados en noviembre pasado, fecha a partir de la cual comenzó el proceso de autentificación.

Ahora la casa de subastas Bloomsbury of London, especialista en manuscritos, ofrecerá los documentos el 4 de abril próximo, la carta en un precio estimado de 12 mil libras y el borrador en 7 mil 500.

[The Telegraph]