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El alcohol ha sido la musa de excelentes escritores

Arte

Por: pijamasurf - 03/08/2013

Muchas grandes obras literarias han sido concebidas bajo los efectos del alcohol. Aquí una lista de excelentes escritores ebrios.
Malcolm Lowry

Malcolm Lowry

Algunos necesitan estímulos para derrotar a la imponente hoja en blanco. Para muchos, las palabras estancadas fluyen gracias a un lubricante llamado alcohol. En la historia de la literatura, varios escritores han sido aficionados a la bebida. A continuación algunos de ellos:

Ernest Hemingway
El autor de For Whom the Bells Tolls es un buen ejemplo de que el talento, no se puede ahogar en litros y litros de alcohol. Este escritor norteamericano ganó el premio Nobel en 1954.
Tal vez Hemigway debía su alcoholismo a haber vivido en carne propia los horrores de la Primera Guerra Mundial, la Guerra Civil Española y la Segunda Guerra Mundial, entre otros conflictos bélicos, o tal vez sólo le gustaba el sabor de la bebid.
Hemingway es autor de la frase “Escribe borracho. Edita sobrio”.

Hunter S. Thompson
Hunter S. Thompson no sólo fue un excelente escritor alcóholico sino que fundó todo un género periodístico bajo el alcohol y otras drogas: el Gonzo. Además escribió una novela directamente relacionada con los efectos del la bebida The Rum Diary. Thompson alguna vez dijo "No recomiendo el abuso del alcohol, de las drogas, o la locura pero en mi caso han funcionado."

Truman Capote
“Soy alcóholico. Soy drogadicto. Soy homosexual. Soy un genio”. Esto dijo el autor de In Cold Blood quien acostumbraba mezclar fármacos con alcohol, al punto de tener un ataque psicodélico a sus 55 años. Según sus médicos, descubrieron que el cerebro de Capote literalmente se encogió por el alto nivel de intoxicación.
Truman Capote murió en 1984 por problemas hepáticos.

Malcolm Lowry
El alcohol y la literatura eran dos de la pasiones de Lowry. El autor de Under the Volcano empezó a beber a los 14 años.
En 1936 Lowry se internó voluntariamente en un hospital psiquiátrico en Nueva York y momentos después de registrar su entrada, tuvo colapso causado por alcohol.
Uno de sus periodos más alchólicos ocurrió mientras vivió en Oaxaca, México, de donde fue deportado en 1938.

Jack Kerouac
“Soy católico. No puedo cometer suicidio, pero planeo beber hasta matarme” y así fue, Kerouac tenía 47 años cuando tuvo una hemorragia interna, resultado de su alcoholismo.

F. Scott Fitzgerald
Fitzgerlad describió la naturaleza progresiva de la enfermedad que acabó con él, el alcoholismo: “Primero tomas un trago, luego el trago toma otro trago, luego el trago te toma a ti.”
Fitzgerald, a diferencia de otros autores determinados a mantener cerca la botella, intentó dejar el alcohol varias veces, y lo logró por un periodo largo de tiempo pero su cuerpo nunca se recuperó del daño y murió de un ataque al corazón a los 44 años.

Dorothy Parker
Parker vio el cadáver de Scott Fitzgerald y dijo una cita de The Great Gatsby: “El pobre hijo de puta”. Pese a que Parker vivía como su amigo Fitzgerald, ella fue más longeva, murió hasta los 74 años. Parker escribió varios versos para su musa, el alcohol: “I like to have a martini,/Two at the very most./After three I'm under the table,/after four I'm under my host.”

Tennessee Williams
El autor de A Streetcar Named Desire era asiduo bebedor del Gin Fizz, el clásico cocktail de Nueva Orleans que contiene ginebra, jugo de limón, jugo de lima, sirope, clara de huevo, flor de naranjo, agua y crema. No sólo era alcohólico, también le gustaban las anfetaminas y los barbitúricos.
Inicialmente se creyó que Williams había muerto ahogado con la tapa de una medicina que encontraron en la garganta de su cadáver pero una autopsia mostró que murió de sobredosis de alcohol y drogas.

Raymond Chandler
El maestro de la novela negra, autor de The Big Sleep, era conocido por lograr sus mejores obras bajo el efecto del alcohol: “Empiezo tomando vino blanco y me sigo con dos botellas de whiskey al día. Luego dejo de comer. Después de 4 o 5 días así me enfermo y tengo que dejar de beber porque no puedo sostener ni un vaso con agua”.
Chandler logró dejar el alcohol por un tiempo pero cuando murió su esposa Cissy Pascal, se entregó por completo al alcoholismo, y en 1955 se suicidó.

Anne sexton
“El olor de la muerte se queda en el aire, como el de las papas fritas”, escribió alguna vez Anne Sexton.
Sexton se suicidó tomando licor con tranquilizantes, encerrada en su garage con el auto encendido. Alguna vez dijo que Sylvia Plath había robado su forma de muerte ideal.

Bernardo Couto Castillo
Bernardo Couto Castillo fue un escritor que perteneció a una de las épocas doradas de la literatura mexicana: el Modernismo.
Como buen literato decadentista, sus creaciones fueron oscuras e inundadas de spleen y su vida fue un total desenfreno de alcohol y drogas. Murió a los 21 años.

 

[lit reactor]

El efecto Mozart: escuchar música clásica nos hace más inteligentes

Por: pijamasurf - 03/08/2013

Estudios han comprobado que escuchar música de Mozart nos hace (brevemente) más inteligentes, pero no es el único tipo de música que estimula respuestas cognitivas mejoradas.

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Todos hemos oído que escuchar música clásica nos brinda una inteligencia superior, y que el efecto estimulante se multiplica cuando bebés la escuchan. En la década de los noventa se popularizó la teoría de que escuchar Mozart incrementaba la inteligencia de los bebés que la escuchaban. Salieron a la venta productos que facilitaban este proceso así como artefactos que permitían que fetos escucharan música.

Tiene sentido, no es tan difícil imaginar que al escuchar la música de un genio abriremos de alguna manera un espacio nuevo en nuestras mentes para almacenar conocimientos. La popularización del efecto Mozart no requiere demasiados argumentos, sin embargo en la década de los noventa, los tenía. Había un estudio, conducido por la Universidad de California Irvine, que probaba que escuchar música de Mozart ayudaba a mejor las habilidades cognitivas de las personas. El problema con la publicación original del estudio es que se popularizo y sobre-interpretó; el “efecto Mozart” como tal, no se menciona, los participantes eran adultos y además no fue un estudio muy minucioso ya que solo contaba con 36  universitarios como participantes.

El experimento demostraba que estudiantes que escuchaban música de Mozart cumplían de mejor manera tareas donde tenían que imaginar formas y por unos 15 minutos después eran mejores en pruebas donde tenían que predecir la forma que tomaría un papel doblado una vez desdoblado. Básicamente probando que el efecto rara vez duraba más de un cuarto de hora, no toda una vida.

De cualquier manera las personas empezaron a especular en cuanto a qué era exactamente en la música de Mozart que causaba este efecto. Siguiendo esa línea de investigación muchos estudios empezaron a comprobar que no era solamente la música de Mozart la que estimulaba al cerebro, sino también la de Schubert, y lecturas de novelas de Stephen King, sugiriendo que no era la música lo que estimulaba pero el interés y atención prestada.

La mayoría de los estudios anteriores solo experimentaban los efectos en el cerebro adulto y no fue hasta el 2006 que una investigación Británica estudió el efecto de la música en ocho mil niños. Tenían que escuchar diez minutos de Mozart o una secuencia de tres canciones del grupo Blur “Country House,” “Return of the Mack,” y “Stepping Stone” de PJ and Duncan. Sorprendentemente a los niños que escuchaban las canciones Pop les iba mejor en las pruebas que aquellos que escuchaban Mozart. Probando que la preferencia personal podría influenciar de alguna manera.

Escuchar a Mozart o música Pop no hará a sus hijos más inteligentes, pero tampoco les hará daño y quizá inicien un romance con el arte de la música. Sin embargo sí existe una manera de mejorar las habilidades cognitivas a través de la música y es aprender a tocar un instrumento musical. Jessica Grahn, de la Western University in London, Ontario, explica que un año de clases de piano, complementadas por práctica regular puede incrementar el IQ por hasta tres puntos.

Escuchen música por amor al arte, no porque sientan que es una herramienta que los dotará con una mente brillante de la noche a la mañana.  Los dejamos con el concierto de piano número 27 de Wolfgang Amadeus Mozart:

[BBC]