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Tropical Data IV: un viaje guíado por lo mejor de Internet (cuerpo, poesía y espíritu)

Arte

Por: Rafael Toriz - 02/05/2013

La curaduría mensual de links de Rafael Toriz, seleccionando rarezas literarias, musicales y eróticas para estimular uno de los actos definitorios de nuestra época: el surf digital.

Mapa del Internet: OPTE Project

Porque la vida en la cresta de la ola no conoce otro remanso que su propio precipicio.

Ha muerto Rubén Bonifaz Nuño, uno de los poetas mexicanos más potentes, formales y doloridos: acaso también el más amoroso. Y es que cuando muere un verdadero trovador – pero uno grande, de aquellos cuyos versos nos sabemos de memoria sin que nos importe el nombre del autor– una estrella se apaga ineluctable en los abismos de la noche. No importa lo mucho que su obra vaya a vivirlo, lo bien escrita que esté y la fortaleza que su quehacer le haya prodigado a palabras hoy desprestigiadas por la ironía posmoderna como tradición, talento, coloquialismo o encantamiento. Una vez que el poeta muere con él se pierde para siempre el sonido de su voz y también su canto. Nos quedarán sus poemas, sin duda: luminosos, tristes y encantados; sus traducciones y algunos de sus ensayos sobre el alma mexicana. Pero, sobre todo, quedará su magisterio:.: el que sabe que la humildad, cuando se es verdaderamente grande, es una cuestión de principios y una segunda naturaleza.

Larga sea la barca en el ocaso, poeta. En este mundo de apariencias tu palabra es una antorcha.

 

¿Cuál es la mujer que recordamos

 al mirar los pechos de la vecina

 de camión; a quién espera el hueco

 lugar que está al lado nuestro, en el cine?

 ¿A quién pertenece el oído

 que oirá la palabra más escondida

 que somos, de quién es la cabeza

 que a nuestro costado nace entre sueños?

 Hay veces que ya no puedo con tanta

tristeza, y entonces te recuerdo.

Pero no eres tú. Nacieron cansados

nuestro largo amor y nuestros breves

 amores; los cuatro besos y las cuatro

citas que tuvimos. Estamos tristes.

Juntos inventamos un concierto

 para desventura y orquesta, y fuimos

 a escucharlo serios, solemnes,

 y nada entendimos. Estamos solos.

 Tú nunca sabrás, estoy cierto,

 que escribí estos versos para ti sola;

 pero en ti pensé al hacerlos. Son tuyos.

Ustedes perdonen. Por un momento

 olvidé con quién estaba hablando.

Y no sentí el golpe de mi ventana

 al cerrarse. Estaba en otra parte.

 

 Y otro poema más, de esa maravilla titulada Pulsera para Lucía Méndez:

 

Que se enjoye el proscenio; que adelante

tu presencia marfil y endomingada;

que te pongas en onda iluminada

y eche brillos tu voz, y arrulle y cante.

 

Se ciñe de ambiciones el instante

donde apareces como de la nada;

y, de acitrón de luces, tu mirada

lo enriquece de gracia, deslumbrante.

 

Luzca –lucía, pues– de espiga y buena

para los que a mirarla pobres vamos,

y que el amor –ya ricos– nos construya.

 

Milagro multilátero la escena:

nadie te tiene, y todos te miramos,

y cada uno siente que eres suya.

 

José Emilio Pacheco en Proceso. No han sido pocos quienes desde hace varios años han insistido en la necesidad de recopilar los artículos y ensayos de Pacheco en la prensa. Desde prólogos, reflexiones sobre poesía, historia, traducción y menciones de autores ignotos –debo a su prólogo de las Vidas imaginarias de Marcel Schwob en la edición de Porrúa el conocimiento del fantástico José Edmundo Clemente– hasta análisis de circunstancias y coyuntura política, la obra de JEP aún espera por un editor dedicado que nos permita acercarnos con comodidad a su inteligencia generosa.

Para hacer menos larga la espera, en este enlace se pueden ver algunos artículos publicados en la de la revista Proceso y en este otro algunos extractos de su mítica traducción de Cómo es, artefacto prosístico de Samuel Beckett.

Fumemos.

 

 

Entrevista con Juan Rulfo. “Desde mi padre y mi madre, inclusive todos los hermanos de mi padre fueron asesinados. Entonces viví en una zona de devastación. No sólo de devastación humana, sino de devastación geográfica. Nunca encontré ni he encontrado hasta la fecha, la lógica de todo eso. No se puede atribuir a la Revolución. Fue más bien una cosa atávica, una cosa de destino, una cosa ilógica. Hasta hoy no he encontrado el punto de apoyo que me muestre por qué en esta familia mía sucedieron en esa forma, y tan sistemáticamente, esa serie de asesinatos y de crueldades.”

 

Instrucciones para vivir en México. Uno de los libros más sabrosos de Jorge Ibargüengoitia, maestro de la alusión y la palabra justa.

 

Documentos del Arte Latinoamericano y Latino de Siglo XX, un archivo del International Center for the Arts of the Americas, dependiente de Museo de Bellas Artes de Houston, ha emprendido un proyecto extraordinario. Su archivo digital, recientemente lanzado, “ofrece acceso a las fuentes primarias y a la documentación fundamental que analiza el desarrollo del arte del siglo veinte de Latinoamérica y de los latinos residentes en los Estados Unidos. El conjunto de textos recuperados aporta los fundamentos intelectuales necesarios para la exposición, colección e interpretación del arte producido a lo largo y ancho de este eje cultural. Entre los países que figuran en la primera fase de este proyecto de varios años de duración están Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México, Perú, Puerto Rico, Venezuela y la comunidad latina de los Estados Unidos”.

Un manantial arqueológico de información especializada, manifiestos, consignas, carteles, revistas, sobre lo mejor que ha producido nuestro continente: una alegórica e infinita manera de mirar.

 

ABANICO. Revista de Letras de la Biblioteca Nacional de la República Argentina.

 

Sobre la verdad y lo sublime según Herzog. “Lo absoluto, lo sublime, la verdad... ¿Qué significan estas palabras? Debo confesar que es la primera vez que intento resolver estos interrogantes por fuera de mi trabajo, el cual entiendo, primero y sobre todas las cosas, en términos prácticos… Me quedaré por ahora en el confiable terreno de lo práctico. Si bien la verdad es inasible, quisiera narrarles un encuentro inolvidable que tuve con ella cuando rodaba Fitzcarraldo.”

 

Breve intermedio musical. Pausa obligatoria para servirse un trago después de tanta lectura y relajar los músculos al ritmo de los años setenta.

Ahora que si necesitas más que un trago, este par de galerías licenciosas pueden contribuir a una estimulante relajación total.

Finalmente, para los nostálgicos, un conciertazo de Nirvana en Seattle, circa 1993.

 

El arte de caminar por las calles de Río de Janeiro. Un clásico de clásicos de ese peripatético que responde al nombre de Rubem Fonseca.

 

 

Entrevista con Jon Lee Anderson. “Yo intento hacer crónica de la forma más tridimensional posible, sin tener muy en cuenta pautas conocidas. Lo mío es bastante sencillo, nada rebuscado: no escribo con guiños para nadie. Mi primer esfuerzo es entender. Y luego desentrañar el fenómeno, que vendría a ser el tratamiento. Terminar un borrador, digamos, de unas diez mil palabras, que es más o menos mi distancia habitual, me lleva más o menos tres semanas. Llegar a algún lado lleva tiempo. A veces me enojo, aflijo o emociono y eso le da su matiz al texto. Tiene que tener un matiz para poder entrar al lector. Yo no quiero que los lectores lean y olviden: si yo he sentido algo, quiero que lo sientan ellos. Si no logro que lo sientan, ¿para qué lo hice?

 

Ideas cortas. Un blog de crónicas argentinas o de la simpleza como sofisticación.

 

Casa Fernando Pessoa. Visita digitalizada al universo fantástico que supo caber en un baúl. Dichosos son los tiempos que habitamos: conectar es volver a vivir.

 

Laboratorio Cornell de ornitología. Un extraordinario archivo sonoro para hablar, con o sin ojo, el secreto y fascinante lenguaje de los pájaros (por este lado, las maravillosas fotografías de Andrew Zuckerman).

Y para terminar con la sección naturalista, una página con textos sobre la pasión lepidóptera de Vladirmir Nabokov: ese extraordinario viejo mariposo.

 

Stay tropical babe…

Twitter del autor: @Ninyagaiden

No fue el impacto de uno, sino de dos asteroides la causa de la extinción de los dinosaurios

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/05/2013

Un descubrimiento reciente podría echar abajo la teoría de que el impacto de un solo asteroide desencadenó la extinción de los dinosaurios sobre la faz de la Tierra, pues al parecer se trató de dos cuerpos de diámetro compartido.

Por varios años se ha sostenido que la extinción de los dinosaurios se debió al impacto de un asteroide sobre la superficie de la Tierra, específicamente el que fue descubierto en 1950 en la península de Yucatán, México, en la zona conocida como Chicxulub (“pulga del diablo” en maya).

Sin embargo, un descubrimiento reciente podría modificar radicalmente esa teoría, pues de acuerdo con Katarina Miljković, del Instituto de Ciencias de la Tierra con sede en París, Francia, ese asteroide que impactó nuestro planeta hace 65 millones de años pudo tratarse de un cuerpo binario, esto es, dos rocas separadas de diámetro compartido.

Lo anterior es resultado del análisis llevado a cabo, entre otros lugares, en los Lagos Clearwater, que se ubican en la bahía de Hudson, en Canadá, cuerpos de agua que se formaron sobre los cráteres de dos asteroides gemelos con 290 millones de años de antigüedad.

El enigma ante este y otros cráteres es por qué si al menos 1 de cada 15 impactos de asteroides sobre la Tierra corresponde a objetos de tipo binario, la huella dejada no es de un tamaño correspondiente al de las dos enormes rocas.

Con simulaciones hechas por computadora, Miljković y sus colegas descubrieron que la respuesta más probable es que, a pesar de tratarse de una pareja, los asteroides binarios forman un solo cráter, por lo cual el diámetro de este puede ser hasta 10 veces el diámetro del propio asteroide. La principal pista para afirmar esto es la ligera asimetría del cráter resultante del impacto.

Es en este punto donde Chicxulub y el asteroide que provocó la extinción de los dinosaurios cobra importancia, pues en la hipótesis de Miljković se trata del mejor candidato para probar la suposición.

Por las características del cráter —su forma y su diámetro de 180 km— la investigadora piensa que los asteroides impactados fueron rocas que, combinadas, suman un diámetro de entre 7 y 10 km, separándose en el choque hasta en 80 km.

De comprobarse, sin duda esta teoría cambiará sustancialmente la manera en que hasta ahora se ha entendido la extinción de los grandes saurios.

[New Scientist]