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Familia de Kate Middleton explota obreros que fabrican piñatas en México

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/23/2013

El diario británico The Daily Mail publica una investigación sobre la explotación laboral que aparentemente lleva a cabo la empresa de artículos para fiestas infantiles, Party Pieces, propiedad de la familia Middleton

Este pasado viernes el tabloide británico The Daily Mail, uno de los sitios de noticias más visitados en Internet en todo el mundo, publicó una investigación realizada por David Jones en la que revela que la familia de Kate Middleton se sirve de empleados en paupérrimas condiciones en las afueras de la ciudad de Tijuana para fabricar productos de su millonaria empresa Party Pieces.

El artículo del Daily Mail está redactado en un tono dramático que retrata la vida de una niña y su madre, no sin cierto sensacionalismo, algo que caracteriza a este sitio que es parte de un poderoso consorcio de medios que incluye el Daily Telegraph. Sin embargo, el artículo no parece ser una calumnia e incluso ha generado la respuesta de la familia Middleton, quienes han dicho que investigarán lo que sostiene del Daily Mail, alegando que tal vez esto sea la acción indirecta de un subcontrato.

La pieza periodística se enfoca en el caso de Mónica Villegas, de 38 años, y su hija Stephanie, de 5 años, quienes ganan 10 centésimos de libra esterlina por producir piñatas y adminículos para fiestas infantiles, las cuales aparentemente están de moda en el Reino Unido ya que la empresa Party Pieces representa ingresos de millones de libras, según la agencia ANSA, para la familia de la madre del heredero al trono de Inglaterra. Mónica trabaja 7 días a la semana diez horas y a veces con la ayuda de sus hijos. Las piñatas que se fabrican tienen un costo de .99 libras y son vendidas en más de 12 libras en su portal de internet.

El caso resulta escandaloso para la familia Middleton especialmente ya que una de las principales roles de la duquesa Kate es el altruismo, las causas sociales --y por supuesto la moda y la generación de imágenes aspiracionales.

 
 

La clave del bienestar en la vida: las relaciones íntimas (según el estudio más extenso hasta la fecha)

Sociedad

Por: pijamasurf - 02/23/2013

Más que una infancia feliz, una infancia en la que se formaron lazos emocionales íntimos parece ser el más claro predictor de una larga y disfrutable vida.

En 1938 se inició en Harvard el estudio más completo sobre el bienestar y el desarrollo de hombres adultos. En 1966, George Vaillant, en ese entonces de 32 años tomó las riendas de lo que se conoce como el Grant Study. Básicamente: dar seguimiento a la vida de 268 hombres que estudiaron en Harvard y determinar que factores predicen el bienestar. Hace unos meses Vaillant publicó las conclusiones de décadas de entrevistas, investigación y viajes para visitar a los sujetos de estudio en el libro "Triumphs of Experience", donde sugiere que el común denominador del bienestar son las relaciones íntimas. Al parecer la esencia de nuestra existencia en este mundo es el ser-con, y la otredad es la llama de la vida que permite vivir más y mejor.

Cuando se formuló este experimento, los investigadores, según los prejuicios de la época, consideraban que los factores más importantes a seguirse tenían que ver con la fisonomía de un hombre: su estatura, su tipo de cuerpo "masculino" e incluso el tamaño de su pene. Pero el Grant Study no permite aseverar que el cuerpo (al menos no su tamaño) es destino (o felicidad). En cambio las características más decisivas tienen que ver con el aspecto cualtitativo de las relaciones formativas. De entrada, los hombres que venían de un entorno familiar cálido tuvieron una mayor ascendencia en el ejército, durante la Segunda Guerra Mundial, que aquellos que crecieron en hogares más fríos y con relaciones parentales menos amorosas.

El tipo de cuerpo resultó inútil para predecir cómo le iría a un hombre en la vida.  Tampoco su afiliación política o incluso su clase social, pero tener un alto coeficiente de cariño en la infancia fue un predictor muy alto de bienestar --curiosamente, en hombres, auqellos que mostraron tener un mejor vínculo emocional con su padre lograron vivir más tiempo y encontrar mayor bienestar, según el índice de Vaillant.

De los 31 hombres en el estudio que no lograron desarrollar vínculos íntimos, sólo cuatro siguen vivos. Mientras que de aquellos que sí lograron formar relaciones íntimas, más de una terecera parte siguen vivos. Pareja e hijos, ese parece ser el éxlir de la longevidad dentro de nuestra sociedad.

Vaillant considera que las personas pueden sortear experiencias negativas en la infancia siempre y cuando tengan una influencia íntima positiva, la cual, sugiere, opaca aquello que pudo haber salido mal tempranamente. Así que más que hablar de idilios infantiles, lo importante es establecer una relación íntima que guíe el desarrollo, más allá del cariz de las vicisitudes. Otro de los factores que descubrió se correlacionan son el orden, la disciplina y la capacidad afectiva.

Aunque para algunos este estudio podría parecer como una condena psicológica (un poco freudiana), Vaillant notó que algunas personas lograron cambiar ya en la madurez, incluso a los 80 y 90 años y aprender nuevos trucos: básicamente abriendo su corazón a la expresividad y a la vinculación emocional. Algunos hombres lograron "florecer" entre los 60 y 70 años, abriendo una brecha de esperanza en el viejo saco de los huesos.

Según escribe  David Brooks para el NY Times: "Los hombres del estudio frecuentemente se volvieron más conscientes de sus emociones al envejecer, más aptos a reconocer y expresar emociones. Parte de esta explicación es biológica. Las personas, especialmente los hombres, se vuelven más alerta de sus emociones al envejecer[...] Parte de esto es probablemente histórico. En los últimos 50 años, la cultura americana ha descubierto el poder de las relaciones. La masculinidad ha cambiado, al menos un poco".

La visión de Brooks sugiere que existe una pequeña revolución emocional --incluso habla de un efecto Grant similar al efecto Flynn (que describe un progresivo aumento en los puntajes de I.Q.) pero en cuestiones de incremento de "inteligencia emocional masiva", o "el corazón se vuelve más inteligente", con la edad y con la evolución cultural. Esto es discutible, algunas personas podrán considerar que en realidad los hombres adultos se vuelven más duros --son los ancianos y los niños los que tienden a la ternura. Pero quizás sí estemos atravesando un periodo de reconocimiento del valor emocional, una preponderancia sobre lo racional y material que anticipa un cambio de paradigma  --algo quizás relacionado a un gradual giro de una sociedad de dominio masculino a una mayor igualdad y a una mayor admisión de las cualidades relacionadas históricamente con lo femenino. Sabemos científicamente que el contacto humano (físico y psicológico) tiene efectos positivos en la salud (y entre más íntimo más poderosos). Sabemos que la forma principal en la que se encuentra este contacto humano, esta intimidad, es a través de la apertura emocional, fundamentalmente del desarrollo de capacidades empáticas. Sería interesante realizar pruebas psicométricas y electroencefalográficas a los hombres del estudio para determinar su facilidad de formar lazos de empatía -- esto y su correlación con un índice de felicidad. De cualquier forma queda, para aquel que quiere emular a los viejos felices del estudio de Grant, la tarea de aguzar su sensibilidad y  recorrer el camino de la desnudez emocional con ahínco, de esta forma quizás pudiendo subvertir la predeterminación de los primeras experiencias.