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Gracias a la investigación de la Universidad de Hokkaido, científicos han podido confirmar que los calamares vuelan y han descifrado como estos animales marinos se mantiene en el aire.

Desde hace tiempo ha habido anécdotas de calamares voladores que salen del agua y logran permanecer momentáneamente en el aire, pero fue tan solo recientemente gracias a la investigación Jun Yammamoto de la Universidad de Hokkaido que se pudo confirmar el rumor y descifrar la manera en la cual estos animales marinos logran volar.

En julio del 2011, Yammamoto y su equipo estaban siguiendo un gran grupo de calamares (Todarodes Pacificus) cuando notaron que al acercárseles con el barco, los moluscos se disparaban al aire por una distancia de treinta metros a la impresionante velocidad de 11.2 metros por segundo.

Los investigadores explican que los calamares logran dicha hazaña al disparar un chorro de agua a través de su sistema con forma de embudo, al estar en el aire se deslizan abriendo sus aletas y brazos. La combinación del impulso y la extensión de sus cuerpos les da una forma aerodinámica que permite que los calamares sigan una ruta estable, lo que hace que los científicos confirmen que los calamares vuelan y no solo saltan.

Los científicos creen que el vuelo del calamar se puede explicar como parte de su mecanismo de defensa, para que puedan huir rápidamente de un predador.

El estudio completo de Jun Yammamoto será publicado en Marine Biology.

[i09]

La energía inherente de la naturaleza entera: artista encuentra electricidad en frutos y campos de cultivo

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 02/15/2013

Uno de los principios fundamentales del universo es el de la conservación de la energía, según el cual esta no se crea ni se destruye, solo se transforma.  Una consigna que incluso ha pasado a formar parte de cierta sabiduría popular y que, fuera de la ciencia, encuentra sentidos metafóricos que apuntan hacia a una constante que da sentido y estabilidad a nuestra realidad.

Partiendo de esta premisa, el artista Caleb Charland realizó un ejercicio en el que se combinan ciencia y arte, una serie fotográfica que retrata curiosos aparatos que obtienen su electricidad de elementos naturales: frutos, árboles, soluciones químicos y otros.

“No es un sustituto funcional de energía alternativa, pero sugiere que hay electricidad, esta energía inherente en la naturaleza”, dice Charland sobre su proyecto, dejando de manifiesto su inclinación por el cariz estético del mismo, por la reflexión que este podría despertar sobre nuestro entorno.

Al respecto vale la pena recuperar una cita de Albert Einstein que el fotógrafo transcribe en su sitio personal:

Lo más bello que podemos experimentar es el misterio. Es la fuente del verdadero arte y de toda la ciencia. Para quien esta emoción es extraña, quien no puede detenerse a maravillarse y mantenerse absorto en el temor, es como si estuviera muerto: sus ojos están cerrados.

[Wired]