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Personas homosexuales viven con menos estrés que los heterosexuales

Salud

Por: pijamasurf - 01/31/2013

Estudio realizado en Canadá muestra que las personas homosexuales y bisexuales viven con menos síntomas de estrés, depresión y ansiedad que los heterosexuales, un fenómeno en el que al parecer se combinan factores psicológicos y sociales.

Algunos de los valores que más se privilegian en nuestra época es la autenticidad, la sinceridad, la congruencia, todos ellos afines entre sí y que, cuando surgen de la propia persona, cuando el individuo los adopta como parámetros que orientan su actuar, entonces estos se reflejan en lo que piensa, dice y hace, otorgando a sus acciones en el mundo un sello inconfundible.

Pero más allá de estas elucubraciones, hay por lo menos una situación en que esto trasciende la retórica y encuentra manifestación palpable en la vida diaria: ese momento en que una persona homosexual decide dar a conocer públicamente su orientación, especialmente entre aquellas personas que por prejuicios de tipo social mantienen un tipo de animadversión hacia dicha conducta. Quienes, pese a todo, deciden vivir abiertamente su elección sexual, viven menos estresados, según un estudio reciente realizado en el Centro de Estudios sobre Estrés Humano, ubicado en Canadá.

En colaboración con otros colegas, Sonia Lupien, directora de la susodicha institución, dio a 87 voluntarios un cuestionario cuyas respuestas evidenciarían su situación anímica en relación con estados emocionales como la depresión, la ansiedad y la angustia. De los participantes, 46 personas eran lesbianas, gays o bisexuales y 41 heterosexuales. Asimismo, todos ofrecieron muestras de sangre, orina y saliva en distintos momentos durante 48 horas, en las cuales se midieron los niveles de cortisol, insulina, adrenalina y otros bioindicadores relacionados con el bienestar corporal.

Según los resultados, en general las personas homosexuales y bisexuales mostraron menos síntomas de depresión que las heterosexuales, así como menores niveles matutinos de cortisol, sustancia que produce nuestro organismo cuando se encuentra tenso.

Sin embargo, si se introduce la variable del género, las cosas cambian un poco, al menos para las mujeres, pues las lesbianas y bisexuales sufren de síntomas mucho más marcados de depresión y ansiedad que las heterosexuales. No así en el caso de los hombres, entre quienes los homosexuales parecen vivir menos estresados que su contraparte.

Como explicación a este fenómeno otro investigador, Robert-Paul Juster, piensa que, en el género masculino, esto pueda deberse a la tendencia conductual de los hombres gay de enfocarse en la delgadez y la musculatura de sus cuerpos, esto es, en mantener una dieta saludable y ejercitarse físicamente, pero igualmente Juster habla de las consecuencias de salud que genera la “intolerancia social” para con los homosexuales, en especial en medio de un proceso personal de autoaceptación.

Cabe mencionar que, en el caso del estudio realizado por Lupien, los investigadores son claros en la limitación de sus resultados a la muestra de individuos tomada en Montreal.

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Dibujos políticamente incorrectos de niños: ¿casualidad o arrebatos de una mente precoz?

Por: pijamasurf - 01/31/2013

Usualmente la infancia se asocia con la inocencia, con la pureza del pensamiento en las acciones, con una suerte de mente inmaculada incapaz de ideas moralmente reprobables.

Sin embargo, como sabemos bien, hay ciertos momentos del desarrollo infantil, los que coinciden con un primer descubrimiento de la sexualidad y la capacidad reproductiva del cuerpo, en que los niños intentan explicar eso hasta entonces desconocido, con las más diversas hipótesis, muchas de ellas alejadas tajantemente de lo que calificaríamos de “inocente”. Además de acuñar la expresión “perversos polimorfos” para referirse a los niños que incurrían en este y otros comportamientos, Sigmund Freud escribió un ensayo alusivo, “Sobre las teorías sexuales infantiles”.

Un poco en este sentido pero también bajo la clave del humor, las imágenes que componen esta fotogalería muestran esos lapsus en que incurren, ocasionalmente, las almas puras, esos arrebatos de obscenidad que seguramente nos inclinaremos a considerar “involuntarios”, incapaces como creemos a los niños de ser procaces y, por ejemplo, dibujar conscientemente un pene. El equívoco, se dirá, es nuestro, que vemos lo que no está ahí y atribuimos algo que no existe.

¿Pero esto es cierto? ¿La casualidad puede ser tanta?

También en Pijama Surf: Le piden a un niño que dibuje su parte favorita de ir a la iglesia y dibuja esto.

Imágenes vía The Huffington Post