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Obama abre su segundo periodo presidencial; prostitutas en Washington se preparan

Política

Por: pijamasurf - 01/09/2013

En unos días Barack Obama inaugura oficialmente su segundo periodo en la presidencia de Estados Unidos, por lo cual se espera una intensa actividad en Washington DC, la capital política del país; en consecuencia, las prostitutas de la ciudad podrían aumentar sus tarifas en un 25% o hasta un 50%.

El 21 de enero Barack Obama abrirá oficialmente su segundo periodo al frente de la presidencia de Estados Unidos, luego de que en las elecciones de noviembre pasado resultara ganador frente el republicano Mitt Romney.

El acontecimiento augura una gran actividad en la capital política del país, tanta que incluso las prostitutas de la ciudad se preparan para al menos tres días de intenso comercio carnal durante el fin de semana previo.

De entrada, las y los trabajadores sexuales asentados en Washington tienen pensando aumentar sus tarifas alrededor de 25%, lo cual se traduce en unos 700 dólares por un show de dos chicas, 350 por una y 300 por un stripper masculino. Igualmente otros géneros de esta profesión como las dominatrices y las escorts buscan sacar provecho de las muchas personas que acudirán a la cita con Obama. En algunos casos, cuando el cliente llama de improviso, las agencias especializadas podrían aumentar sus precios hasta en un 50% o incluso más.

Los clientes son sobre todo personas ligadas a alguno de los dos grandes partidos políticos de Estados Unidos, el Demócrata o el Republicano, quienes recurren a firmas como SeekingArrangement.com o Hire Party Strippers para complementar su estancia en Washington durante una fecha tan memorable.

[BuzzFeed]

Las redes sociales evidencian que existe en México un sector de jóvenes politizados. Sin embargo, no hemos imaginado las vías para incidir en la toma de decisiones de nuestro país.

El movimiento “Yo soy 132” de las elecciones pasadas evidenció a un sector que se creía dormido en el país: el “ala” juvenil de la nación, la cual parecía aletargada, desinformada, distraída. Sin embargo, el flujo de reacciones que dio origen al movimiento se esparció rápidamente, lo suficiente para que la élite comprendiera que tenía que protegerse de un fenómeno que hasta entonces no sabían que existía ­-por lo menos en las dimensiones en que apareció-. Jóvenes politizados “armados” de internet.

La reacción crítica ante grandes medios de comunicación, y la incredulidad de la supuesta renovación del PRI, fueron las principales causas de expansión del movimiento. Sin embargo, lo interesante, es que no se trataba de “críticas aprendidas”, los jóvenes demostraban estar  informados, además de tener capacidad de comunicación gracias a la expansión de uso y dominio de la Red.

Pero, ¿Qué sucede con temas relevantes de agenda en este caso reformas específicas que afectan directamente a los jóvenes, como la reforma laboral? No se requiere de un análisis profundo para comprender que dicha reforma facilita la contratación, y por lo tanto genera más oportunidades de empleo, pero también facilita el despido, lo cual atenta contra la estabilidad laboral, aumentando la vulnerabilidad de los empleados –con las repercusiones psicosociales que esto implica-.

Existieron intentos por parte de sectores relativamente organizados, entre ellos el ya mencionado movimiento “Yo soy 132”, para promover debates alrededor de la reforma. Sin embargo, la ley fue publicada a finales del años pasado.

¿Qué herramientas, además de las marchas, existen para incidir realmente en la agenda pública? No hemos logrado imaginar, y me incluyo, mecanismos efectivos de influencia. Esperar reformas estructurales que doten de herramientas de empoderamiento a la ciudadanía mexicana, para decidir qué leyes se aprueban en nuestro país, es un mecanismo lento. Inicialmente tendremos qué imaginar cómo incidir, desde el sector civil, en la toma de decisiones -de lo contrario seguirá sucediendo lo que ocurrió con la reforma política, en la cual se intentó dotarnos herramientas de participación que finalmente resultaron acotadas-.

Es un ejercicio que nos corresponde a todos. Si bien las marchas y la crítica en redes sociales son  medios de presión, hace falta imaginar cómo formular mecanismos para influir directamente en asuntos que nos conciernen. Internet es un terreno con enorme potencial, y la imaginación aunada a la existencia de jóvenes politizados – algo ya demostrado en las elecciones pasadas-, son dos insumos que hace falta aterrizar en procesos de incidencia. La estrategia está en el aire, nos corresponde a todos reflexionar cómo podríamos construir este cause de injerencia.

El reciente “Pacto por México”, acuerdo realizado por las élites partidistas del país para promover legislaciones puntuales durante el sexenio, no incluyó a la ciudadanía en su elaboración. Se trata de una agenda en la que valdría la pena identificar nuestras inquietudes, y el cómo podríamos materializarlas -por ejemplo identificando y localizando hasta el cansancio a nuestro legislador-.

Si bien la crítica encausada vía las redes sociales y las manifestaciones públicas, puede traducirse en instrumento de presión pública, es necesario que incidamos de manera tangible en la agenda legislativa: recordemos que más allá de quién sea el presidente, es ahí donde se deciden las leyes que afectan directamente nuestra vida.

Twitter del autor: @AnaPauladelaTD