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MyMagic+, el brazalete digital con datos personales que Disneyland impondrá a sus visitantes

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/16/2013

Como si se tratara de un reducido estado policial, un territorio hiperreal con visos de prisión, los parques de diversiones Disneyland impondrán a sus visitantes el uso de un brazalete digital con información personal que, supuestamente, hará su experiencia más interactiva.

Como alguna vez lo advirtió Jean Baudrillard, Disneyland es una especie de reflejo hiperreal de la de por sí singular realidad estadounidense, una operación exponencial sobre el simulacro que propicia el modo de vida capitalista en el cual una minoría vive gracias al trabajo de las mayorías.

En este sentido, no es de extrañar que esta síntesis fantasiosa del american way of life adopte algunas de las prácticas que caracterizan ya a la sociedad a la que pertenece, especialmente las que fortalecen el llamado estado policial y de vigilancia sostenida.

MyMagic+ será una banda o brazalete que los visitantes de este popular centro de diversión estarán obligados a portar y que, gracias a la tecnología digital, dará al personal de Disneyland datos sobre el niño o adulto que lo lleve consigo. El pretexto, claro, es el entretenimiento, pues se dice así que si, por ejemplo, un pequeño se acerca a una botarga de Cenicienta, gracias al brazalete esta sabrá el nombre del niño y otros datos personales e interactuará con él de acuerdo con estos.

“Queremos tomar las experiencias pasivas y hacerlas tan interactivas como sea posible”, declaró al respecto Bruce Vaughn, director ejecutivo de Disney Imagineering.

[Animal New York]

Camover: el juego anárquico que consiste en destruir cámaras de videovigilancia

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/16/2013

En una acción organizada que oscila entre el juego y el vandalismo, la anarquía y el delito, la libertad, la desobediencia y la destrucción pura, Cameover se ha convertido en la nueva actividad clandestina de las noches berlinesas: expediciones cuyo único fin es destruir cámaras de Circuito Cerrado de Televisión.

 

El paisaje urbano de nuestro tiempo tiene algunos signos que lo identifican de inmediato, siendo uno de los más representativos las cámaras de videovigilancia, el famoso Circuito Cerrado de Televisión (CCTV) que cumple las funciones de un panóptico omnipresente, un ojo insomne que por un instante convierte los espacios públicos en proto-prisiones atentas a la infracción de la ley y la norma, cumpliéndose así, parcialmente, la distopía largamente imaginada por escritores, filósofos, juristas y teóricos sociales en los que el gobierno mantendría una vigilancia perpetua sobre sus ciudadanos.

Como reacción a esta tendencia que cada vez nos parece más habitual en Alemania y específicamente en su capital, Berlín, se formó un grupo que se llamó a sí mismo Camover, nombre que también dan a la actividad que distingue a sus integrantes: vestidos con capuchas negras y cubiertos prácticamente en todo el cuerpo, emprender aventuradas expediciones que tienen por único fin destruir las mencionadas cámaras.

Este modus operandi tiene todos los visos de un juego, pues además de dejar constancia en video que después aparece en Internet (preferentemente en YouTube), al parecer hay variaciones que dan más o menos valor a la acción, por ejemplo, por el lugar de la ciudad donde se encuentre la cámara o por el método o instrumento que se elija para volverla inservible.

Las reglas de Cameover  —escribe Oliver Stallwood en The Guardian— son simples: moviliza un grupo y piensa en un nombre que empiece con “comando”, “brigada” o “célula”, seguido del apodo de una figura histórica (Van der Lubbe, un albañil holandés convicto por prender fuego al Reichstag en 1933, es uno de los nombres usados). Después destruye tantas cámaras de CCTV como puedas. Se recomienda ocultar tu identidad, aunque no es esencial. Finalmente, graba tu travesía de destrucción y postéala en el sitio web del juego —aunque incluso seguirle la pista a esta página puede ser un desafío en sí, pues continuamente lo bajan.

Se trata, en suma, de una expresión colectiva ambigua, que oscila entre el la destrucción pura y el vandalismo y, por otra parte, pretensiones más elevadas como la anarquía, la libertad y la desobediencia constructiva.

[Guardian]