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La geología más espectacular del sistema solar a 50 años de exploración robótica

Por: pijamasurf - 01/27/2013

A poco más de 50 años de los primeros vuelos espaciales que se acercaron a la superficie de las lunas y planetas de nuestro sistema solar, un acervo de gran riqueza visual constata la fascinante experencia de la exploración interplanetaria.

Aquellos que vivieron en la década de los 60 pertenencen a la primera generación de exploradores espaciales del sistema solar. Y aunque podramos trascender las fronteras de las órbitas que giran alrededor del Sol y aventurarnos a otras estrellas, solamente existirá una generación en nuestra historia en haber dado el primer salto. Antes de esta era, los planetas eran solamente puntos de luz en el cielo sin mucha definición. En 1962, cuando la sonda exploradora Mariner se acercó a Venus, por primera vez vimos en relieve la composición de nuestros compañeros cósmicos, los cuales empezaron a revelar fascinantes secretos.

A poco más de 50 años de este hito de exploración sideral, científicos e invesigadores han acumulado una enorme cantidad de información sobre la superficie y la composición geológica de los planetas y lunas de nuestro sistema solar, mucha de esta información traducida en espectaculares imágenes de la superficie de los planetas bajo distintas técnicas de fotografía astronómica. Esto ha sido posible fundamentalmente gracias al vuelo de naves robóticas, quienes han llegado a donde el hombre aún no logra. Los paisajes que han descubierto las cámaras de estos robots exploradores son la sustancia de nuestra imaginación, rarezas, abastracciones y a veces hasta páramos psicodélicos. 

Siguiendo a la revista Wired hacemos aquí una recopilación geológica del sistema solar, según la cartografía elaborada a partir de las cámaras de robots exploradores que se han aventurado a los confines del sistema solar.

Arriba: un compuesto de 53 imágenes que muestran la composición de rocas lunares --un mapa psicodélico de la topología lunar. Azul y naranja representan flujos de lava, áreas rosa brillante son puntos de mayor altitud, y colores azules más ópacos representan lugares donde han impactado recientemente cráteres.

 

Este mosicaco fue conformado con datos de Mariner 10 tomados entre 1974 y 1975 en su acercamiento a Mercurio, un primer vistazo al planeta más cercano al Sol. A esta distancia la geología del planeta mensajero se parece a la de la Luna, con planos de lava e impactos de cráter. Tres décadas después la sonda MESSENGER revelaría una mayor riqueza de detalles.

 

Una vista ultravioleta de las nubes de Venus también proveniente del acercamiento de Mariner 10. La imagen muestra un planeta perpetuamente cubierto de nubes. Mariner 10 nos mostró la paradójica realidad del "planeta del amor", una especie de tormentoso infierno, cuyas altas temperaturas son suficientes para derretir metales como el plomo. En 1990 por primera vez podríamos ver que había detrás de las nubes venusinas, luego de que Magellan arribara a Venus en 1990.

 

Magellan logró mapear en 1991 hasta el 98% de la superficie de Venus. La zona brillante en la imagen es un altiplano conocido como Terra Afrodita. Una de las características de este ardiente planeta es su alta actividad volcánica y menor cantidad de impacto de cráteres, esto debido a su tempestuosa atmósfera que consume a los pequeños ateroides antes de que hagan contacto con la superficie.

En 1971 Mariner 9 descubrió el volcán más grande del sistema solar, el Olympus Mons, en Marte. Esta montaña mide 22 km de altura, unas tres veces el Monte Everest y ocupa un área de 600 km, similar al estado de Arizona.

Una joya de museo, esta es una de las primeras imágenes de Marte, de la misión Mariner 4, en 1964. Demasiado ansiosos para esperar por el procesamiento de la imagen, ingenieros de la NASA convirtieron los datos y luego colorearon a mano la foto. La imagen reveló que Marte era un planeta desértico.

En 1979 Voyager 1  alcanzó el poderoso sistema planetario de Júpiter, en el que coexisten una serie de mundo altamente activos. Entre ellos destaca la luna Io, cubierta de volcanes .

Cicatrices de silicio y una corteza de hielo comforman la superficie de de la luna joviana Europa, donde científicos sospechan que se oculta un profundo océano líquido de unos 100 km de profundidad. El vuelo de Galileo en 1996 sugiere que las franjas oscuras en la superficie de Europa podrían ser causadas por una marea en la profundidad.

Aunque esta imagen de la sonda Cassini difícilmente le hace justicia, la luna Encelado de Saturno seguramente será uno de los lugares más espectaculares de nuestro sistema solar con enormes géiseres y una composición atmosférica y un posible océano líquido que podrían favorecer la vida.

[Más imágenes en Wired]

¿Cuál es la teoría de la conspiración más creída en Estados Unidos?

Por: pijamasurf - 01/27/2013

Universidad estadounidense realiza una encuesta para conocer la teoría de la conspiración más popular en aquel país, la cual varía notablemente cuando se introduce la variable de la preferencia política.

Las llamadas “teorías de la conspiración” son, en cierto modo, expresiones lógicas de las sociedades modernas e quizá también de la manera misma en que evolucionó el pensamiento humano. Imposible como es abarcar la totalidad del mundo que nos rodea, aprehender todas las causas que explicarían —creemos— determinado fenómeno, pero al mismo tiempo obsesionados con su comprensión, parece previsible que nuestra mente elabore una idea propia al respecto, extrapolando y generalizando, suponiendo, dando por ciertos hechos que no necesariamente lo son o, más cómodamente, adoptando una teoría ya ideada por otros y aceptada por muchos más. En cierto sentido estos son los mecanismos del conocimiento mismo, y aunque parezca absurdo o excesivo, podría decirse que la realidad misma, en tanto la habite la especie humana, es una gran teoría de la conspiración.

Pero más allá de estas elucubraciones, una de las características más inquietantes de las teorías de la conspiración es que, sin importar que sean verdaderas o falsas, existen y, por lo tanto, generan efectos reales, en individuos o grupos, productos culturales, reuniones donde estas se discuten, etc.

Un poco para medir el alcance de estas ideas, investigadores del proyecto PublicMind, auspiciado por la Fairleigh Dickinson University, realizaron una encuesta amplia en Estados Unidos para conocer tanto las teorías de la conspiración más populares como los segmentos de la población que se inclinan a creerlas o desacreditarlas.

De entrada los académicos identificaron cuatro grandes suposiciones de tipo político que comúnmente creen los estadounidenses: el “birtherismo” (de “birth”, nacimiento), según el cual Barack Obama en realidad no nació en Estados Unidos y por lo tanto no podría ser presidente; en segundo lugar que su gobierno sabía con antelación de los sucesos del 9/11; en tercero que Obama “ser robó” la elección de 2012 y por último que George Bush hizo lo propio en la de 2004

De esas, el 36% de los encuestados cree en el birtherismo, el 25% en la conspiración gubernamental en torno al 9/11, el 19% en el fraude electoral de Obama y 23% en el de Bush.

Asimismo, estos porcentajes se modifican si se toma en consideración la preferencia política del individuo. 6 de cada 10 republicanos, por ejemplo, piensan que Obama deliberadamente oculta información sobre los primeros años de su vida, mientras que casi 4 de cada 10 demócratas aseguran que Bush y sus simpatizantes organizaron una votación fraudulenta.

“Generalmente mientras más personas sepan sobre los sucesos actuales, es menos probable que crean en teorías de la conspiración, pero no entre los republicanos, en quienes más conocimiento conduce a una mayor creencia en conspiraciones políticas”, dicen los investigadores.

En este enlace puedes consultar un informe más detallado.

[Dangerous Minds]