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Esculturas anamórficas de Jonty Hurwitz: un desafío a nuestra percepción sensorial (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/22/2013

El anamorfismo es uno de los fenómenos ópticos más sorprendentes que existen, en el cual nuestra percepción se ve desafiada por la precisa manipulación de la perspectiva, célebre en las artes visuales tanto por el famoso cuadro Los embajadores, de Holbein, como por algunos de los dibujos y grabados del popular M. C. Escher.

Sirviéndose de esta técnica pero trasladándola a las tres dimensiones, el escultor Jonty Hurwitz, nacido en Johannesburgo pero residente en Londres, elaboró estas piezas que, a primera vista, no parecen nada más que objetos informes y carentes de significado visual o espacial, pero a las cuales basta poner frente a un cilindro metálico perfectamente pulido para que, en el reflejo, se revele el sentido de la escultura, o situarse en la perspectiva correcta para descubrir la cuidadosa labor del artista, que tiene como antecedente, como en todo trabajo anamórfico, exhaustivos cálculos matemáticos en los que el número irracional π tiene un papel protagonista.

Se trata, en suma, de un proceso que combina el desciframiento y la duda, el cuestionamiento de nuestra percepción sensorial como mecanismo de aprehensión del mundo y, al mismo tiempo, la pregunta por la realidad o la veracidad de eso que nuestro sentidos nos hacen percibir.

Las piezas de Hurwitz se exhibirán próximamente en Londres como parte de las actividades de la Kinetica Art Fair (28 de febrero a 3 de marzo; Ambika P3, 35 Marylebone Road, NW1 5LS).

[My Modern Met]

Mensajeros tatuados: una práctica enigmática en el Japón del siglo XIX (FOTOS)

Arte

Por: pijamasurf - 01/22/2013

A lo largo del tiempo y en distintas culturas el tatuaje ha tenido significados diversos, pasando por el código de identificación al mero ornamento, la contraseña grabada en el cuerpo mismo para seguridad de los conjurados a una expresión casi artística que requiere habilidad y talento.

Una de los usos más misteriosos del tatuaje fue el que se dio en el siglo XIX entre mensajeros japoneses, quienes cumplían sus obligaciones postales corriendo entre un punto y otro de la entrega, entre el remitente y el destinatario. Hasta la fecha no se ha explicado muy bien por qué estos hombres encontraron una entusiasta predilección en dibujar una buena parte de la superficie de su piel.

Algunos historiadores reducen el fenómeno a la amplia popularidad que el tatuaje tuvo entre los sectores bajos de la población japonesa durante el periodo Edo y, por otra parte, al hecho de que en esta misma época dicha práctica fue vista como una forma de arte popular. Sin embargo, Okinawa Soba asegura que el fenómeno no se limita a una u otra clase social o región de Japón, sino, por el contrario, puede encontrarse en todo el país y prácticamente en todos los sectores sociales.

La opinión de Soba es importante porque a él debemos el conocimiento de las fotografías que aquí presentamos. Se trata de un promotor cultural que cuidó la publicación de estas imágenes cuidadosamente coloreadas a mano.

[Flavorwire]