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Chivas, Dunhill, cocaína, ácidos: un día en la vida de Hunter S. Thompson

Arte

Por: pijamasurf - 01/17/2013

Hunter S. Thompson, el célebre creador del periodismo gonzo, llevaba una vida honrosa para ese ámbito de la literatura caracterizado por los excesos del cuerpo y la satisfacción de los sentidos.

Después de los llamados poetas malditos del XIX, esa expresión decadente del hedonismo romántico, la estafeta de los excesos carnales pasó en buena medida a los escritores estadounidenses de la segunda mitad del XX, a los beatniks y Bukowski y, con los mismos honores, Hunter S. Thompson, el célebre creador del “periodismo gonzo”.

Prueba de ello es esta crónica sucinta pero elocuente que documenta, con todo detalle, la rutina cotidiana del autor de Fear and Loathing in Las Vegas. Un artículo firmado por la agencia AP que, por desgracia, carece de fecha precisa, y según algunos incluso de total veracidad. Sobre esto último vale la pena rescatar el comentario de hotbox4u en reedit, quien asegura que la autora del recuento es E. Jean Carroll, quien a su vez publicó “la peor biografía de HST en toda la historia”, por lo cual parece que su testimonio no es muy confiable.

Sea como fuere, el documento no deja de ser llamativo, sin importar que alimente falsamente la leyenda en torno a Hunter S. Thompson.

La vida no debería ser un viaje hacia la tumba con la intención de llegar seguro y hermoso en un cuerpo bien conservado, sino más bien derrapando en una nube de humo, totalmente agotado y desgastado, proclamando fuerte: ¡Wow, qué viaje!

Life should not be a journey to the grave with the intention of arriving safely in a pretty and well preserved body, but rather to skid in broadside in a cloud of smoke, thoroughly used up, totally worn out, and loudly proclaiming “Wow! What a Ride!

[disinfo]

Los adolescentes mexicanos quieren ser narcotraficantes y sicarios, según estudio

Sociedad

Por: pijamasurf - 01/17/2013

Investigación de la Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO) revela que buena parte de los jóvenes en México no les disgustaría abrazar la vida del narcotraficante y del sicario; el estudio también muestra que, por desgracia, 4 de cada 10 jóvenes no tienen expectativas de ningún tipo.

El narcotráfico en México ha sido en los últimos años una de las circunstancias dominantes de la vida pública, una dolorosa realidad que lamentablemente se ha vuelto cotidiana y persistente. De ahí también que, luego de al menos diez años de presencia continua, sus efectos comiencen a ser palpables en las nuevas generaciones que o nacieron o crecieron ya plenamente en este contexto.

De acuerdo con una investigación dirigida por José Del Tronco Paganelli de la Facultad Latinoamerica de Ciencias Sociales (FLACSO) en ochos entidades del país, los adolescentes de México muestran una creciente identificación con narcotraficantes y sicarios, por encima de otros modelos como empresario, profesor o miembro del ejército.

El estudio se realizó entre agosto y noviembre de 2012 en Baja California, Chihuahua, Colima, Durando, el Estado de México, Guerrero, Tabasco y Tamaulipas, estados con los que se pretendió cubrir la diversidad demográfica y socioeconómica de México, encuestando a 1400 alumnos de escuela secundaria, esto es, de entre 13 y 15 años de edad.

Según los resultados generales, 26.3% de estos jóvenes piensan que ellos mismos, sus amigos o personas de su edad les gustaría parecerse a narcotraficantes y sicarios. Después de estas figuras viene el empresario, con el 17% de preferencia, 12.4% se inclinó por el profesor, 10.7% por el policía o militar, 4.4% por funcionario de gobierno y 1.4% por un migrante.

Y si bien esto puede hablar con elocuencia de una situación social delicada, quizá todavía más preocupante sea el hecho de que, de los entrevistados, casi 4 de cada 10 (39.7%) dijo no aspirar a ninguna de estas alternativas (quizás si la metodología hubiera sido distinta y se hubiera incluido opciones como futbolistas, los resultados no hubieran sido tan alarmantes, pero de cualquier forma son un reflejo del deseo y de los modelos sociales en un tejido social descompuesto).

Por supuesto que esto último es mejor que sentirse atraído por el modo de vida del narcotraficante, pero la nada, la carencia de expectativas, sugiere muchas cosas de la situación que se vive en México.

[El Universal]