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Hombre que quedó ciego por beber vodka recupera la vista con unos tragos de whisky

Salud

Por: pijamasurf - 12/03/2012

Por accidente un hombre en Nueva Zelanda mezcló sus medicamentos para la diabetes con una buena dosis de vodka, lo cual le provocó ceguera temporal. ¿El remedio? Nada menos que un buen trago de whisky.

En Nueva Zelanda, Denis Duthie, de 65 años, se encontraba celebrando alegremente su aniversario de bodas número 50 cuando, en un instante, todo para el quedó a oscuras.

Sin darse cuenta, el hombre había combinado sus medicamentos para la diabetes con una buena dosis de vodka que bebió al calor de los festejos.

Dado que la ceguera no cedía, Duthie fue llevado al hospital, en donde, por la descripción de los hechos, los doctores sospecharon de inmediato del envenenamiento por metanol y la consecuente acumulación de formaldehido como causas del percance.

El remedio para este mal es administrar etanol para prevenir que el cuerpo continúe metabolizando la sustancia tóxica, sin embargo, el hospital se encontraba corto de suministros y no contaba con la cantidad suficiente para curar al hombre.

Entonces un empleado del sanatorio tuvo una idea genial: corrió a la licorería más cercana y compró una botella de whisky (uno, además, de muy buena calidad) que, sin pensarlo mucho, los médicos administraron a su paciente.

Duthie por su parte se sorprendió de la cura, y agradeció que su vista regresara.

También en Pijama Surf: Compañía asegura que su whisky tocó los senos de una playmate húngara antes de embotellarse.

[Gawker]

Publicidad de medicinas psiquiátricas japonesas: inquietante catálogo de demonios mentales

Salud

Por: pijamasurf - 12/03/2012

La mente humana, perfecta como se dice que es, posee un lado oscuro que, desde siempre, ha inquietado al hombre, una presencia que, dependiendo de la época, se ha reverenciado o intentado ignorar pero que, a pesar de todo el proceso civilizatorio, del desarrollo de la techne y la cultura, es imposible desaparecer.

Por esto mismo el imaginario que se ha tejido en torno a las enfermedades mentales, su simbología y su catalogación, revelan con elocuencia la manera en que cada sociedad codifica esos demonios, los aprehende y los conceptualiza.

En este caso ofrecemos una suerte de bestiario que se nutre de la publicidad japonesa del siglo XX para medicinas psiquiátricas, un álbum familiar de psicopatologías que expresa gráficamente eso que cientos o miles de personas ponen en palabras cuando se encuentran frente al especialista, el amigo o sí mismos, en ese momento crítico en que el mal los ha avasallado lo suficiente como para forzarlos a pedir ayuda: la sensación de sentirse divido, fragmentado, cegado, taladrado por una gota persistente de agua sobre la cabeza, perseguido por un ser descomunal e invencible, ansioso de un refugio calmo donde ocultarse, vigilado y tantas otras descripciones a las que se ajusta el pesar mental de las enfermedades de los nervios.

Una galería inquietante, estremecedora incluso, cuyo carácter ominoso se ve acentuado por la singular visión de mundo de la cultura japonesa.

[psychodoc]