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Christine Jorgensen: 60 años de la primera operación de cambio de sexo exitosa en la historia

Salud

Por: pijamasurf - 12/03/2012

Este fin de semana se cumplieron 60 años de la primera operación exitosa de cambio de sexo en la historia: en 1952, Christine Jorgensen, nacida George, se convirtió en la primera transexual en presumir orgullosa su nueva condición.

Actualmente la transexualidad es, si no una norma, al menos algo que ya no suscita el escándalo con el que usualmente viene acompañada la novedad, sobre todo en asuntos sexuales y que, desde una perspectiva conservadora, atentan contra la pretendida “naturalidad” del cuerpo humano.

Sin embargo, en la década de los 50 del siglo XX, justo en pleno auge del american way of life, de la vida perfectamente diseñada y manufacturada, hubo un caso que significó la ruptura con esta fantasía del establishment: la irrupción de la glamorosa Christine Jorgensen en el demi monde neoyorkino, ella que solo hasta hace unos meses, antes de que viajar a Dinamarca, había partido aún como George Jorgensen, un discreto y retraído hombre nacido veintisiete años antes en el Bronx.

La trascendencia de Christine se debió en buena medida al empeño con que cristalizó una de sus creencias más profundas, más irrenunciables: la certeza de que era una mujer que solo por un accidente funesto estaba atrapada en el cuerpo de un hombre.

De alguna manera eso fue lo verdaderamente importante de este caso, pues, contrario a lo que podría pensarse, George nunca se pensó como un homosexual. Si bien ya en su juventud se sentía atraído por los hombres, cuando uno de estos se le proponía, su reacción inmediata era el rechazo, incluso al grado de sentir cierto asco físico.

El joven encontró entonces su tabla de salvación un día en que, mientras se encontraba de servicio en el ejército estadounidense, hacia el final de la década de los 40, encontró por casualidad el artículo de un tal Christian Hamburger, médico danés que a la sazón se encontraba experimentando con la terapia hormonal de cambio de sexo en animales.

Esperanzado, Jorgensen buscó la forma de ponerse en contacto con el investigador, a pesar de las muchas opiniones contrarias que escuchaba, algunas tildándolo de loco. Sin embargo, para su sorpresa y tranquilidad, una vez que expuso su deseo a Hamburger, este no “sintió que hubiera nada de particularmente extraño en ello”, según dijo en alguna ocasión Christine.

Fue gracias al trato entre ambos que Hamburger acuñó el concepto de “transexual” para definir esta manifestación hasta entonces inédita de la sexualidad. Dejando de lado fantasías literarias como el Tiresias de la mitología griega, George después Christine Jorgensen era el primer caso real en el que una persona había experimentado en su vida pertenecer a los dos géneros de la especie humana.

Por supuesto, por tratarse de la primera operación de este tipo en la historia, la transición no fue fácil, y de hecho algunos historiadores y estudiosos de este tema han señalado los muchos perjuicios sufridos por Jorgensen como consecuencia del poco conocimiento científico y técnico que se tenía al respecto. El tratamiento con hormonas fue paralelo a uno psicológico con el que Christine sobrellevó su nueva condición. Incluso legalmente hubo algunos obstáculos, pues la legislación danesa tenía prohibidas las cirugías de castración en seres humanos, veto al final derogado a petición de Georg Sturup, el psicólogo de Christine.

Así, más de un año después de consumir hormonas, Jorgensen finalmente se sometió al bisturí que transformó de una vez y para siempre sus genitales, y con ellos su personalidad entera.

El 1 de diciembre de 1952, el New York Daily News anunció en primera plana el suceso: la primera operación de cambio de sexo exitosa en la historia (la primera, dicho con cierto humor negro, en no morir en el intento).

Con el tiempo, esta significancia histórica le valió a Jorgensen el paso a algunos círculos que quizá de otro modo nunca hubiera conocido directamente. Christine narró su experiencia lo mismo en foros de televisión que en foros universitarios, convirtiéndose en una celebridad y también en una suerte de símbolo de la liberación sexual más radical hasta entonces presenciada. Acaso, también, de la liberación absoluta, irreversible, la que quedó condensada en el aforismo kafkiano:

«A partir de un cierto punto ya no hay regreso posible. Este es el punto a alcanzar».

En zapp internet, Glen or Glenda, película de 1953 inspirada parcialmente en la historia de Christine, con las actuaciones de Bela Lugosi y Ed Wood, este último un travesti confeso.

[BBC]

La transexualidad ya no es un desorden mental en la nueva edición del DSM

Salud

Por: pijamasurf - 12/03/2012

En la nueva edición del DSM, ese vademécum de las enfermedades mentales, la transexualidad ya no estará considerada un desorden mental y, en contraste, recibirá una denominación mucho más neutra. La edición se publicará en mayo de 2013.

La psiquiatría se ha caracterizado, casi desde sus etapas más tempranas, por sus excesos conceptuales, por la crudeza con que intenta reducir la naturaleza humana ―las muchas manifestaciones de la naturaleza humana― a una mansa serie de protocolos y cuadros de diagnóstico.

Y si bien se pueden elegir muchas aristas del ser humano para ejemplificar esta tendencia, quizá la sexualidad sea la mejor zona para advertir esta voluntad epistémica de dicha ciencia.

Por un par de décadas, por ejemplo, la transexualidad estuvo considerada en el conocido DSM ―ese vademécum de las enfermedades mentales― como un trastorno, específicamente un “Desorden de Identidad de Género” (DIG) que afectaba a aquellas personas cuya experiencia subjetiva de género no coincide con su sexo biológico.

Ahora, sin embargo, en la nueva edición de dicho manual, que se publicará en mayo de 2013, el DIG será reemplazado por un término aparentemente más neutro (aunque también un tanto ambiguo): “disforia de género”. Disforia es una especie de antónimo de la euforia y se caracteriza generalmente como una emoción desagradable o molesta (v. gr. la tristeza, la ansiedad, la inquietud, etc.).

Este cambio en la percepción psicológica del transgénero podría tener implicaciones más allá de las “ciencias del alma”, pues en buena medida el reconocimiento de derechos legales y otros beneficios sociales (como la igualdad elemental que todos deberíamos tener garantizada), se ha visto frenada por discursos como este, que consideran enfermedad todo comportamiento que sale de la norma y, paralelamente, proceden a invalidarlo.

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[Slate]