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Usar la espiritualidad para evitar sentir el dolor y aspectos negativo de la propia personalidad es una práctica cada vez más común, dentro de la zona de confort que es la cultura moderna, y que tiene muchos efectos secundarios

La supuesta conciencia y el supuesto desarrollo espiritual muchas veces son usadas para evitar el dolor y nuestras verdaderas carencias, empleando una justificación que dice transmutar este dolor o descargarlo en algo cuando en realidad lo que hace es no lidiar con él. Esto es lo que se conoce en inglés como "spiritual bypassing", un término acuñado por el psicólogo John Welwood, que a grandes rasgos puede traducirse como "rodeo espiritual" o "evasión espiritual".

Nuestra cultura está programada para evitar el dolor, para rehuirlo, negarlo o despreciarlo. Existe una herencia psicológica a buscar el placer y a evitar el dolor --este evitar el dolor, sin embargo, es más engañoso de lo que se piensa puesto que decidir no querer sentir dolor, como obra de magia, no siempre funciona y nuestro inconsciente suele almacenar todos los sentimientos reprimidos.

El psicoterapeuta Robert Augustus Masters escribe en el sitio Reality Sandwich:

Parte de la razón de esto es que tendemos a no tolerar mucho, personal o colectivamente, encarar, entrar o trabajar nuestro dolor, prefiriendo casi siempre "soluciones" que adormece el dolor, sin importar cuánto sufrimiento esos "remedios" pueden catalizar. Es debido a que esta preferencia ha infiltrado profundamente nuestra cultura por lo que el spiritual bypassing se ha normalizado para encajar sin aspavientos en nuestro hábito colectivo de alejarnos de lo doloroso, como una especie de alto analgésico con aparentemente pocos efectos secundarios. Es una estretagia espiritual no sólo para evitar el dolor, también para legitimar esa evasión, en formas que van de lo ostensiblemente obvio a lo extremadamente sutil.

Algunos de los aspectos en los que se manifiesta esta evasión del dolor a través de lo espiritual es vía el desapego exagerado, la represión y el entumecimiento emocional, el sobre-énfasis en lo positivo, exceso o compasión ciega, desequilibrio cognitivo (mayor inteligencia cognitiva o racional que emocional y moral), mayor importancia en lo espiritual que en lo personal, delusión de haber  arribado a un nivel superior de ser, etc. Algunas de las formas que usan las personas para evitar el dolor pueden ser formuladas así: "No lo tomes personal", "Aquello que te molesta de otra persona es en realidad algo sobre ti mismo", "Solo confía en el universo" o "Todo es una ilusión". Frases que ciertamente tienen algo de verdad pero que si son consumidas sin reflexión, de manera automática pueden llevar a una persona lejos del dolor, pero también lejos de su propia realidad inmediata.

Otra de las cosas que ocurren es que las personas en este supuesto camino espiritual buscan la luz y el amor y cosas eminentemente positivas, por lo cual encontrarse con el dolor o cosas que son percibidas como oscuras es algo indeseable, que busca ser evitado o en su defecto ocultado. En vez de enfrentar el dolor es más fácil probar una nueva disciplina espiritual o esotérica o pedir a una entidad superior que lo anule (y es que en general todo lo que evita enfrentar el dolor y el presente acaba multiplicando los obstáculos, la espiritualidad se convierte en un detour de lo real). Asimismo, dentro de estos círculos hay una cierta expectativa de que todos sean seres radiantes y positivos --lo que deriva también  en una competencia (¿quien tiene el aura más grande?, ¿quién los colores más brillantes? ¿quién es más clarividente? ¿quién está iluminado?).

Todo esto a veces esconde una falsedad enraizada. La misma aspiración a la unidad está siendo manipulada cuando solo asciende hacia la luz. ¿Acaso la oscuridad y el inframundo no es parte de la unidad?  "Al constantemente mantenerlos en la oscuridad 'debajo' (cuando estamos encerrados en nustro recintos mentales, nuestro cuerpo y sentimientos parecen estar debajo de nosotros), tienden a comportarse mal cuando son dejados libres, de la misma forma que los animales que han pasado mucho tiempo en jaulas.  Desatender estos aspectos de nosotros,  sea como sea que los enmarquemos, es similar a lo que hace algunos padres que dejan a sus hijos sin suficiente comida, ropa o cuidado"... Quizás, paradójicamente, eludir la tristeza sea lo que impide la felicidad.

A fin de cuentas no o lidiar con el dolor y con los aspectos negativos de nuestra personalidad es una práctica irresponsable que suele criar monstruos --monstruos que generalmente no dejamos ver pero que están ahí respirando/sofocando en la oscuridad. La espiritualidad new-age, que supuestamente dice abarcar grandes conocimientos esotéricos y ser la punta de lanza hacia nueva conciencia, muchas veces opera como una muletilla o com una prótesis --bajo la cual las heridas de nuestro cuerpo crecen infectas, aunque sin notarse. No se necesita ser ningún iniciado para saber que el no considerar los aspectos de la sombra dentro de un desarrollo individual es simplemente una ilusión --una ilusión que puede falsificar una aura luminosa, pero que poco hará para que un individuo haga surgir de la profundidad su propio espíritu. Al contrario haber sentido un profundo dolor y sufrimiento podrían ser justamente lo que hace a una persona espiritualmente evolucionado --la melancolía, lo saturnal, por ejemplo, en la alquimia es la puerta al oro verdadero, al oro del espíritu

Twitter del autor: @alepholo

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5 maneras estúpidas de parecer inteligente

Por: pijamasurf - 11/13/2012

El temor de parecer estúpido es en algunos casi tan intenso como el deseo de parecer inteligente, lo cual les hace caer en prácticas que, irónicamente los llevan a eso que tanto querían evitar.

En el trato cotidiano la inteligencia es un concepto ambiguo cuya definición obedece a una cantidad incierta de circunstancias: la edad del juzgado, la compañía y la situación en las que nos encontramos, etc. Inteligente puede parecer lo mismo una persona memoriosa —que recuerda con precisión citas literarias, datos históricos, geográficos o estadísticos—, una ingeniosa —que reacciona con agudeza— o alguien que encuentra la solución más eficaz para un problema dado; en ciertos casos, incluso alguien con una capacidad verbal por encima del promedio, la elocuencia desmedida, se tiene por signo de gran capacidad intelectual.

Sea como fuere, para muchas personas el temor de pasar por estúpido es casi tan intenso como el deseo de parecer inteligente, comportamientos un tanto inexplicables y aun ridículos por los que puede incurrirse en eso que tanto se busca evitar.

A continuación, cortesía del sitio Cracked, presentamos 5 de las actitudes más estúpidas con que ciertas personas intentan parecer inteligentes.

 

5. Burlarse del concepto de Dios (y de los creyentes)

En la modernidad occidental, la idea de Dios ha sido una de las más atacadas por el racionalismo que, casi desde el siglo XV, se erigió en paradigma de pensamiento dominante, postura que alcanza su culmen en sentencias como la de Marx —“la religión es el opio del pueblo”—, Nietzsche —“Dios ha muerto”— o Lacan —“Dios es inconsciente”, en su Seminario 11—, que de algún modo revelan la naturaleza entre fantasiosa y netamente material del concepto.

Estos, sin embargo, son planteamientos teóricos enraizados en sistemas mucho más complejos, de implicaciones que superan en profundidad a la simple habladuría de quien desprecia hasta el más mínimo tufillo de divinidad y religión solo para parecer dueño de un pensamiento de vanguardia, arrasando en su desdén con toda la rica tradición que las creencias religiosas han acuñado a lo largo del tiempo.

 

4. Gusto por el jazz

El jazz es uno de los géneros musicales que, por algún azar caprichoso, está rodeado del aura de la intelectualidad, quizá porque en su edad dorada —la época de Charlie Parker o Thelonius Monk— muchos escritores y artistas contemporáneos, hicieron de estas figuras materia de sus creaciones.

Para algunos el jazz es música que debe “entenderse”, lo que sea que esto signifique, y si bien por sus estructuras se encuentra a medio camino entre la llamada música clásica, ciertas expresiones de la música popular y la pop, esas diferencia no tendrían por qué traducirse en una falsa superioridad.

 

3. Corregir los errores triviales de otros

La corrección es un hábito malsano que algunos exageran hasta lo absurdo y lo banal. La precisión ortográfica, histórica, textual o de cualquier otro tipo es en algunos voluntad compulsiva u obsesiva que solo queda contrarrestar con dos de los aforismos más certeros que G. C. Lichtenberg escribió a este respecto (ambos en traducción de Juan Villoro):

Desde siempre, descubrir pequeños errores es una actividad de cabezas mediocres. Las cabezas dotadas no hablan de pequeños errores y en todo caso hacen críticas generales. Los grandes espíritus crean sin criticar.

A lo más que puede llegar un mediocre es a descubrir los errores de quienes lo superan.

 

2. Citar a Joyce

Presumir las lecturas con ánimo petulante es, quizá, uno de los recursos más frecuentes con que algunos listillos identifican la inteligencia. Y, entre estas, quizá tan pocas que vengan acompañadas de la apariencia de complejidad como James Joyce (aunque autores existencialistas, Kafka, Proust, el Quijote o escritores de latitudes exóticas conocidos por unos cuantos, pueden cumplir igual función).

 

1. Negarse a discutir

Pocas situaciones que templen tanto la inteligencia auténtica como la discusión. En cierta forma, quien es verdaderamente inteligente —incluso sin que importen circunstancias de personalidad como la introversión o la extroversión— pocas veces rehúye la oportunidad de poner a prueba sus capacidades argumentativas, el conocimiento que tiene sobre un tema o la agilidad de su pensamiento. De ahí que, con cierta probabilidad, quien se niega a confrontar lo que asegura, sepa en el fondo que solo es un farsante.

[Cracked]