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¿Cuáles son las propiedades de nuestra piel y nuestra sangre que atraen en mayor o menor medida a los mosquitos? ¿Es el tipo de sangre? ¿Es la llamada “sangre dulce”?

Un picnic, un campamento, y siempre hay una o dos personas que se llenan de ronchas, mientras los demás pasan desapercibidos por los mosquitos. Son de “sangre dulce”, se burlan. Pero, ¿es realmente el azúcar en la sangre lo que atrae a estos insectos? Existen varias razones.

Primero. Los mosquitos localizan a sus presas por el CO2 que emiten. Así que, las personas que exhalan más CO2 ―las más grandes o las mujeres embarazadas― son presas más evidentes.

Segundo. Hay evidencia que los mosquitos prefieren a las mujeres porque su piel es más delgada, lo que les permite picar con mayor facilidad.

Tercero. El tipo de sangre. Un estudio en Japón comprobó que los mosquitos prefieren a las personas del grupo sanguíneo O y que suelen ignorar a los tipos A y B.

Cuarto. La “sangre dulce”. Sí hay una relación con los sacáridos en la sangre, pero es porque este compuesto alimenta a las bacterias en la piel (las bacterias que le otorgan el mal olor al sudor). Estudios holandeses encontraron que los mosquitos evitan a las personas con una alta cantidad de bacterias en la piel y, también, a los que tienen muy pocas bacterias. Prefieren a aquellas con un ecosistema equilibrado.

Investigadores están analizando estas características para confeccionar un repelente de mosquitos más efectivo. Por lo pronto, si eres una persona del tipo sanguíneo O, toma tus precauciones cuando salgas de campamento. 

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Médico receta 6 candados a mujer con sobrepeso

Por: pijamasurf - 11/12/2012

En un acceso de humor poco usual y quizá poco apreciado (quizá por la falta de originalidad), un médico receta 6 candados como tratamiento contra su sobrepeso: el primero para la boca, el segundo para el frigorífico, el tercero...

En Brasil una mujer acudió al médico para que le recomendara un tratamiento contra la obesidad.

De 33 años, 1.53 metros de estatura y 100 kg de peso, Adriana Santos acudió con José Soares Menezes, médico que formaba parte de un puesto ambulante patrocinado por la Fundación José Silveira y la Secretaría de Salud del estado de Bahia.

El galeno, en un acceso de humor poco usual y sin duda todavía menos apreciado (acaso por la falta de originalidad), dictaminó que la mujer debía someterse a una dosis de “cadialina”, falsa sustancia cuyo nombre derivó de la palabra en portugués “cadeados”.

Cuando la paciente le preguntó dónde podía adquirir el medicamento, Soares Menezes respondió que, naturalmente, en una ferretería, pues se trataba nada menos que de seis candados: “Uno para su boca, otro para la nevera, otro para el armario, otro para el congelador y otro para el baúl de la casa”, según refirió la ofendida mujer. Y al parecer no fue todo, pues en caso de no seguir el tratamiento de “candialina”, el médico ofreció una dieta semanal: cuatro días de ayuno por tres días de beber solo agua.

Cuando se confrontó al médico, reclamándole por la supuesta broma, dijo que había usado “un lenguaje figurado”.

La Fundación inició una investigación al respecto que hace unos días culminó con la suspensión de sus funciones.

[Folha de Sao Paulo]