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Especie inmortal de hydra podría inspirar programas de rejuvenecimiento para los seres humanos

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/17/2012

Investigación reciente en hydra, una especie de pólipo, revela el papel crucial que cumple el gen FoxO en el envejecimiento celular, el cual podría convertirse en una eterna fuente de la juventud genética.

La imagen que se ve arriba corresponde a una hydra, una especie de pólipo (un animal invertebrado del filo de los cnidarios), que tiene la singular y ambicionada característica de la inmortalidad.

En efecto: su reproducción se da por medio de la gemación y no del apareamiento, razón por la cual la hydra ha sido continuo de objeto de estudio e investigación.

Ahora, sin embargo, científicos de la Universidad de Kiel, en Alemania, han descubierto un rasgo que viene a añadir asombro en torno a este animal: el hecho de que el gen que determina su longevidad es el mismo que en los seres humanos provoca el envejecimiento, coincidencia genética que abre la posibilidad de tratamientos antiedad para nuestra especie.

A diferencia de la hydra, las células madre del ser humano pierden su habilidad de proliferar y formar nuevas células conforme el cuerpo envejece (de ahí, por ejemplo, la flacidez muscular que caracteriza a las personas de edad avanzada).

En el caso del mencionado pólipo, el gen FoxO podría estar ligado con la producción de células madre y, lo que es más interesante, con cierta supresión de su proceso de envejecimiento: en hydras cuyo gen FoxO funciona normalmente, la generación de células madre autoregenerativas se mostró prácticamente infinita, en contraste con los especímenes con alguna deficiencia en dicho gen, poseedores de una cantidad significativamente menor de células madre.

Ya en el ser humano, se ha encontrado que personas que han vivido más de 100 años tienen también una intensa actividad del mismo gen, por lo cual la relación entre este y la vida larga parece ya evidente, aunque no totalmente aclarada, sobre todo porque su comprobación requiere manipular personas genéticamente, tal y como se hizo con ejemplares de hydra.

De profundizarse en este hallazgo, quizá las propiedades del gen FoxO sean la puerta a nuevas biotecnologías que incidan directamente en nuestro envejecimiento, una fuente de la eterna juventud manando en la genética.

[io9]

No se necesita un cerebro para tener memoria, tomar decisiones o anticipar cambios

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 11/17/2012

El comportamiento del moho de fango o moho mucilanigoso podría redefinir lo que consideramos cómo inteligencia y el soporte físico que necesita para desarrollarse

Difícilmente se consideraría al moho del fango como un ser inteligente, arrastrándose gelatinosamente por los árboles y el musgo en un proceso que uno pensaría tiene mucho de automático.

Una especie de estas amibas unicelulares, clasificadas dentro del grupo de los protistas (una clase "de todo lo que realmente no entendemos"), la Physarum polycephalum amarilla puede resolver laberintos, mimetizar los planos de una red de transporte hecha por el hombre y seleccionar la comida más sana de un diverso menú --todo esto sin tener un cerebro o un sistema nervioso. "Los mohos del fango están redefiniendo lo que necesitas para calificar como inteligente", dice Chris Reid de la Universidad de Sydney.

Aunque P. polycephalum actúa frecuentemente como una colonia cooperativa de individuos, de hecho pasa la mayor parte de su vida como una única célula que contiene millones de núcleos, pequeños paquetes de ADN, proteínas y enzimas. Este célula única es una maestra metamórfica. Durante su vida este moho cambia de apariencia dependiendo de dónde y cómo esté creciendo: en el bosque se engorda en gigantescos globos amarillos o permanece discreta como una mancha de mostaza a un lado de una hoja; en un laboratorio se esparce como un coral --o una red neural.

En el laboratorio se ha descubierto que el moho logra retraer sus "ramas" de corredores sin salida, creciendo solamente a lo largo del camino más corto entre dos piezas de comida.

Reid y sus colegas descubrieron recientemente que este moho navega su ambiente de manera más sofisticada de lo que se creía. Al moverse deja una baba translúcida que a su vez evita las áreas obstaculizantes a las que ya ha viajado. Esta baba extracelular es una forma de memoria externalizada que recuerda al moho explorar un lugar nuevo.

Pero la capacidad de desdoblarse por el espacio de esta singular especie, que evolucionó hace por lo menos 600 millones de años, cuando no existían sistemas nerviosos, lo lleva incluso a recrear en miniatura la red de carreteras de Canadá, España, el Reino Unido y lo red ferroviaria de Tokio en miniatura. Cuando los investigadores colocaron pedazos de comida en las mismas posiciones que grandes ciudades, al principio los mohos de fango abracaron todo el mapa comestible. Días después se habían adelgazado dejando ramas interconectadas de babosa que unía los pedazos de comida casi exactamente de la misma forma que los caminos hechos por el hombre.

Otros experimentos muestran que esta especie también tiene una memoria temporal y que es capaz de seleccionar el alimento más nutritivo dentro de un menú nuevo y cambiante.

El modelo de inteligencia de este moho parece redefinir lo que es la inteligencia y la memoria: quizás estas no necesariamente se ubiquen en el cerebro, sino que existan integralmente en un sistema, en el cuerpo gelatinoso del moho que se divide y expande o en el mismo espacio en el que se mueve--una memoria inherente en la naturaleza que sintoniza.

[Nature]