*

X

10 cosas que probablemente no sabías sobre la vagina

Salud

Por: pijamasurf - 11/27/2012

A pesar de la supuesta liberación sexual de nuestra época, aún existe poca información al respecto de asuntos tan esenciales como el cuerpo y sus características; éste es un poco el caso de la vagina.

Supuestamente la nuestra es una época de manifiesta liberación sexual, de caída de tabúes y esparcimiento de la información en torno a la sexualidad, incluso (a la manera de Foucault) de la creación de todo un conocimiento técnico para mejorar el desempeño de los practicantes.

Sin embargo, esto parece ser sólo en apariencia, pues con la explosión de data que caracteriza nuestro tiempo, es imprescindible saber separar la información útil de la inútil, la desinformación de los datos fidedignos que nos alientan a saber más sobre un tema.

En esta ocasión, vía Alternet, presentamos 10 características de la vagina que probablemente te sean desconocidas, a pesar de la notable presencia que esta parte del cuerpo femenino tiene en múltiples expresiones de nuestras sociedades: desde el erotismo más refinado hasta la publicidad más pedestre. 

  • La vagina es sólo una parte del “pastel”

Una educación sexual deficiente ha acostumbrado a algunos a denominar vagina a la totalidad de la genitalia femenina, cuando en realidad se trata del canal que conecta la vulva con el cérvix, además, claro, de la presencia de otras partes externas como el clítoris, los labios interiores y exteriores y perineo.

  • El clítoris y el pene son prácticamente lo mismo

Anatómicamente, las diferencias entre mujeres y hombres son apenas un puñado: decisivas, sí, pero pocas. En la gestación, por ejemplo, lo mismo que en los hombres se transformará en su pene, en las mujeres toma la forma del clítoris (algo que sucede durante la sexta semana de embarazo).

  • El punto G es en realidad un punto C

A pesar de lo que pueda decirse del casi mítico punto G, investigaciones realizadas en años recientes parecen confirmar su existencia y ubicarlo en una zona conocida como “crura” (del latín crus: “pierna”), la parte más profunda del clítoris.

  • La existencia del punto A

Continuando con el mapeo de la zona genital femenina, hace poco se descubrió otro punto capaz de desencadenar una respuesta placentera amplia, un equivalente a la próstata masculina al que se le dio el nombre de punto A, por encontrarse en el fornix vaginal anterior (cerca de la cavidad vesico-uterina). De acuerdo con Desmond Morris, el científico que realizó el hallazgo, la estimulación del punto A incrementa la lubricación y provoca intensas contracciones orgásmicas.

  • Es una de las partes más poderosas de la mujer

Y no en sentido figurado: sólo con la fuerza de su vagina, una mujer en Rusia, Tatiana Kozhevnikova, fue capaz de levantar 14 kilogramos de peso, estableciendo en 2012 un récord mundial. Esto se debe a que la vagina está hecha de tejido contráctil (músculo) que puede entrenarse para aumentar su fuerza de contracción (idealmente, para mejorar la calidad y potencia de los orgasmos).

  • Su diseño sólo obedece a la obtención del placer

A diferencia del pene —que lo mismo sirve para eyacular que para orinar y liberar otro tipo de desechos— la vagina está diseñada para una sola función: otorgar placer, una especie de regia entrada anatómica al imperio hedonista de la satisfacción sexual.

  • La vagina puede desprenderse

Acaso se ésta una de sus cualidades más sorprendentes: la vagina, en efecto, puede sufrir un proceso de desprendimiento conocido como prolapso vaginal, algo que sin embargo ocurre pocas veces y es posible prevenir fácilmente con una buena dieta y ejercicio físico (especialmente los ejercicios de Kegel, enfocados en la contracción y en los músculos pélvicos).

  • Capacidad multiorgásmica

La tan envidiada capacidad femenina del multiorgasmo —la posibilidad de experimentar diversos y sucesivos en un periodo muy corto de tiempo— descansa fundamentalmente en la vagina. En 2009, Deanna Webb consiguió experimentar 226 orgasmos continuos, contra el récord de sólo 31 a los que llegó un hombre.

  • Eyaculación

La eyaculación femenina no es común, pero sí normal: durante el orgasmo, algunas secretan un fluido lechoso desde las glándulas para-uretrales, en ocasiones con tanta o más potencia que un hombre (la eyaculación de una mujer llegó a los 3 metros de distancia).

  • El tamaño no importa

Si bien el tamaño promedio de una vagina ronda los 10 centímetros de longitud, esta puede expandirse hasta en un 200% (tanto como para dejar pasar un bebé), por lo cual, durante la penetración, el tamaño promedio del pene (15 cm, erecto) o de algún otro objeto, no es obstáculo para la consecución del placer.

[Alternet]

Christine Jorgensen: 60 años de la primera operación de cambio de sexo exitosa en la historia

Salud

Por: pijamasurf - 11/27/2012

Este fin de semana se cumplieron 60 años de la primera operación exitosa de cambio de sexo en la historia: en 1952, Christine Jorgensen, nacida George, se convirtió en la primera transexual en presumir orgullosa su nueva condición.

Actualmente la transexualidad es, si no una norma, al menos algo que ya no suscita el escándalo con el que usualmente viene acompañada la novedad, sobre todo en asuntos sexuales y que, desde una perspectiva conservadora, atentan contra la pretendida “naturalidad” del cuerpo humano.

Sin embargo, en la década de los 50 del siglo XX, justo en pleno auge del american way of life, de la vida perfectamente diseñada y manufacturada, hubo un caso que significó la ruptura con esta fantasía del establishment: la irrupción de la glamorosa Christine Jorgensen en el demi monde neoyorkino, ella que solo hasta hace unos meses, antes de que viajar a Dinamarca, había partido aún como George Jorgensen, un discreto y retraído hombre nacido veintisiete años antes en el Bronx.

La trascendencia de Christine se debió en buena medida al empeño con que cristalizó una de sus creencias más profundas, más irrenunciables: la certeza de que era una mujer que solo por un accidente funesto estaba atrapada en el cuerpo de un hombre.

De alguna manera eso fue lo verdaderamente importante de este caso, pues, contrario a lo que podría pensarse, George nunca se pensó como un homosexual. Si bien ya en su juventud se sentía atraído por los hombres, cuando uno de estos se le proponía, su reacción inmediata era el rechazo, incluso al grado de sentir cierto asco físico.

El joven encontró entonces su tabla de salvación un día en que, mientras se encontraba de servicio en el ejército estadounidense, hacia el final de la década de los 40, encontró por casualidad el artículo de un tal Christian Hamburger, médico danés que a la sazón se encontraba experimentando con la terapia hormonal de cambio de sexo en animales.

Esperanzado, Jorgensen buscó la forma de ponerse en contacto con el investigador, a pesar de las muchas opiniones contrarias que escuchaba, algunas tildándolo de loco. Sin embargo, para su sorpresa y tranquilidad, una vez que expuso su deseo a Hamburger, este no “sintió que hubiera nada de particularmente extraño en ello”, según dijo en alguna ocasión Christine.

Fue gracias al trato entre ambos que Hamburger acuñó el concepto de “transexual” para definir esta manifestación hasta entonces inédita de la sexualidad. Dejando de lado fantasías literarias como el Tiresias de la mitología griega, George después Christine Jorgensen era el primer caso real en el que una persona había experimentado en su vida pertenecer a los dos géneros de la especie humana.

Por supuesto, por tratarse de la primera operación de este tipo en la historia, la transición no fue fácil, y de hecho algunos historiadores y estudiosos de este tema han señalado los muchos perjuicios sufridos por Jorgensen como consecuencia del poco conocimiento científico y técnico que se tenía al respecto. El tratamiento con hormonas fue paralelo a uno psicológico con el que Christine sobrellevó su nueva condición. Incluso legalmente hubo algunos obstáculos, pues la legislación danesa tenía prohibidas las cirugías de castración en seres humanos, veto al final derogado a petición de Georg Sturup, el psicólogo de Christine.

Así, más de un año después de consumir hormonas, Jorgensen finalmente se sometió al bisturí que transformó de una vez y para siempre sus genitales, y con ellos su personalidad entera.

El 1 de diciembre de 1952, el New York Daily News anunció en primera plana el suceso: la primera operación de cambio de sexo exitosa en la historia (la primera, dicho con cierto humor negro, en no morir en el intento).

Con el tiempo, esta significancia histórica le valió a Jorgensen el paso a algunos círculos que quizá de otro modo nunca hubiera conocido directamente. Christine narró su experiencia lo mismo en foros de televisión que en foros universitarios, convirtiéndose en una celebridad y también en una suerte de símbolo de la liberación sexual más radical hasta entonces presenciada. Acaso, también, de la liberación absoluta, irreversible, la que quedó condensada en el aforismo kafkiano:

«A partir de un cierto punto ya no hay regreso posible. Este es el punto a alcanzar».

En zapp internet, Glen or Glenda, película de 1953 inspirada parcialmente en la historia de Christine, con las actuaciones de Bela Lugosi y Ed Wood, este último un travesti confeso.

[BBC]