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¿Tú también eres capaz de ver sonidos? Descúbrelo en este video sinestético

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/30/2012

La percepción no es nunca idéntica entre dos individuos y, por el contrario, depende de las variaciones anatómicas de sus respectivos cerebros: tal es el caso de la sinestesia, que puede inducirse o descubrirse en función de estas diferencias.

El cruce de sentidos es uno de los fenómenos más extraños que puede desarrollar el cerebro humano, el intercambio de habilidades que supuestamente están confinadas a un solo sistema: el visual, el auditivo, el olfativo, el táctil, el del paladar.

Sin embargo, por razones que no se han aclarado del todo, en ciertas personas ocurre el trastorno conocido como “sinestesia”, que el gran Baudelaire y otros poetas absínticos del siglo XIX elevaran a categoría de motivo literario: el hecho de, efectivamente, sentir algo con un sentido distinto al que debería corresponderle.

En el caso específico de personas que dicen ver los sonidos, una investigación reciente sugiere que, lejos de considerarse un trastorno, este tipo de sinestesia podría deberse a variaciones específicas de la anatomía cerebral, pero más sorpresivo todavía es que estas diferencias se observan tanto en el cerebro de quienes dicen experimentar la ilusión y de quienes no.

En el experimento se analizó con resonancias magnéticas la reacción de 29 voluntarios a flashes y sonidos intermitentes: se lanzaba un flash seguido de dos sonidos cortos (beeps). En 6 de cada 10 ocasiones, el sujeto aseguró haber visto un segundo parpadeo luminoso; de esos seis, algunos lo vieron solo un 2% de las ocasiones y otros en todas las veces que se repitió la prueba.

 

De acuerdo con los investigadores, parece ser que hay una relación entre el tamaño del córtex visual y la posibilidad de experimentar este fenómeno: cuanto más pequeño, más probabilidad de incurrir en la ilusión. De este modo el cerebro podría estar compensando un circuito visual imperfecto.

“Si ambos miramos la misma cosa, esperamos que nuestra percepción sea idéntica. Nuestros resultados demuestran que no es tan cierto en todas las situaciones. A veces lo que percibimos depende de la anatomía individual de tu cerebro”, declaró en entrevista Benjamin de Haas, del University College London, uno de los responsables del estudio.

Igualmente la confusión se explica por la rapidez con que ciertos estímulos pueden suceder en el mundo y la cual es superior a la que nuestro cerebro puede procesar, especialmente por el pequeño número de neuronas dedicadas a las áreas visuales.

[Live Science]

Científicos descubren cómo hacer que el tiempo pase más lento (o más rápido) en el cerebro

Ciencia

Por: pijamasurf - 10/30/2012

Investigadores de la Universidad de Minnesota en Minneapolis descubren que la percepción del tiempo podría estar repartida en varias áreas del cerebro, lo cual podría explicar lo diferente que se siente su transcurso en función de la actividad realizada.

San Agustín puso en palabras la paradoja con respecto al tiempo que todos, en algún momento, hemos percibido: “¿Qué es entonces el tiempo? Si nadie me lo pregunta, lo sé; si me piden que lo explique, dejo de saberlo”. Roberto Calasso, glosando la frase con que Kafka inaugura sus Diarios, establece una analogía igualmente inquietante:

«Los espectadores se ponen rígidos cuando pasa el tren». Es la primera frase de los Diarios, que forma, ella sola, el párrafo. El tren es el tiempo que no nos permite comprender su forma. Sólo un viento improviso, perfiles confusos. Pero nos damos cuenta de que está pasando. Es inevitable entonces ponerse rígido, mientras lo observamos: signo de una última resistencia.

Esta inasible naturaleza del tiempo ha sido estudiada una vez más por científicos de la Universidad de Minnesota en Minneapolis, quienes parecen haber descubierto que el procesamiento del tiempo en el cerebro es descentralizado, es decir, que son diferentes circuitos neurales los que operan sendos mecanismos de la percepción temporal que además están vinculados directamente con la actividad que se realiza.

Los científicos entrenaron macacos Rhesus (Macaca mulatta) para que realizaran tareas que requerían el movimiento de sus ojos entre dos puntos en intervalos regulares de un segundo. Luego de un mes, los monos aprendieron a llevar su mirada de un punto a otro en un tiempo promedio de entre 1.003 y 0.0973 segundos. Con ayuda de electrodos, se procedió entonces a registrar la actividad cerebral en un centenar de neuronas del córtex intraparietal lateral, la región del cerebro asociada con el movimiento ocular.

Los resultados mostraron que la actividad de estas neuronas disminuía regularmente con cada movimiento del ojo, con lo cual era posible predecir el próximo movimiento a ejecutarse: mientras que una disminución lenta significaba que el macaco sobrestimaba la duración de un segundo, una disminución mucho más rápida era signo de que el animal movería sus ojos antes de lo previsto.

Entre otras sugerencias, la investigación señala la zona específica del cerebro donde se procesa la percepción de la duración y e paso del tiempo.

Asimismo, en el caso del ser humano, podría ayudar a entender por qué el tiempo parece pasar muy rápido durante una situación divertida y, por el contrario, muy lento en una aburrida —aunque se sabe que en condiciones de estrés la adrenalina liberada afecta directamente los procesos cognitivos y la actividad neuronal.

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¿Por qué a veces sentimos que el tiempo se detiene (sobre todo cuando estamos aburridos)?

[Daily Mail]