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El reconocido artista inglés Damien Hirst vuelve a generar polémica, esta vez por dejar que 9 mil mariposas murieran como parte de su más reciente instalación exhibida en el Tate Modern.

Dos habitaciones sin ventanas en donde se ven colgados de un lienzo blanco algunos capullos de mariposa, mientras otras, ya adultas, revolotean, alimentándose de agua azucarada, fruta y flores puestas en el lugar para tal propósito, a la vista del nutrido grupo de espectadores que acude a un prestigioso museo como el Tate Modern de Londres cuando, además, este presenta la obra de un artista igualmente prestigiado y reconocido.

Grosso modo, en eso consistía una de la instalaciones más recientes del siempre polémico Damien Hirst, denominada “In and Out of Love”, “Dentro y fuera del amor” y en la cual, según la descripción del museo, “se destacan los temas dela vida y la muerte, así como la belleza y el horror, dualidades que prevalecen en buena parte de la obra del artista”.

Sin embargo, en tanto se trata de seres vivos, la controversia fue inevitable. En particular la Royal Society for the Prevention of Cruelty to Animals (RSPCA), organización sin fines de lucro que vela en el Reino Unido por los derechos de los animales, denuncia que durante las 23 semanas que la instalación se exhibió murieron más de 9 mil mariposas.

Según las estimaciones de la RSPCA, cada semana al menos 400 especímenes sustituían a todos los que morían aplastados o heridos por la interacción con los visitantes del Tate o por las condiciones extrañas a su medio en el que eran forzados a vivir. En su hábitat natural, las mariposas de los géneros CaligoHeliconius, propias de climas tropicales, sobreviven en promedio 9 meses; en la instalación esta esperanza de vida osciló entre unas cuantas horas o varios días.

“Habría un lamento nacional si la exhibición involucrara cualquier otro animal, como un  perro. Solo porque son mariposas no significa que no merezcan ser tratadas con bondad”, declaró al respecto un vocero de la RSPCA.

La directiva del museo, por su parte, asegura que las mariposas cumplieron con su ciclo de vida normalmente dentro de las habitaciones, incluso un poco mejor, pues “la alta calidad de este entorno” extendió su vida de una manera que en la vida salvaje no sería posible.

Con “Mother and Child Divided”, “Madre e hijo divididos”, Hirst ganó en 1995 el Premio Turner: una vaca y un ternero cortados por mitad y conservados en tanques transparentes llenos de formaldehído. Igualmente célebre es “The Physical Impossibility of Death in the Mind of Someone Living”, “La imposibilidad física de la muerte en la mente de alguien vivo”, en la cual el protagonista es un enorme tiburón, también suspendido en formaldehído.

Estas y otras instalaciones se mostraron en la que fue la primera gran retrospectiva que el Tate Modern dedica al artista, una de las exhibiciones más concurridas del museo, con un promedio de 3 mil visitantes por día.

[Telegraph]