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Chef que cocinó sus propios genitales podría ser condenado a 2 años de cárcel

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/23/2012

Mao Sugiyama, el joven chef que hace poco más de tres meses ofreció en suntuosa cena su pene, sus testículos y su escroto, enfrenta el cargo de "exposición indecente" que en Japón se castiga con 2 años de cárcel y una multa de más de 30 mil dólares.

Hace unos meses reseñamos en Pijama Surf el caso del joven chef de origen japonés Mao Sugiyama, quien saltó a los titulares de los medios por emascularse a sí mismo y ofrecer en una suntuosa cena su pene, sus testículos e incluso su escroto preparados según las reglas de la grande cuisine.

Entonces, lo inusitado del caso tomó por sorpresa a todos, y no se sabía con certeza si Sugiyama merecería un castigo más allá del escándalo y la condena moral; si, por ejemplo, había violado algún tipo de ley de salud pública, civil o penal que sancionara su acción.

Al final la justicia de su país resolvió que, en efecto, el chef incurrió en el crimen de “exposición indecente”, que en Japón se castiga con dos años de cárcel y una multa de dos y medio millones de yenes (aproximadamente 32 mil dólares).

Así, aunque Sugiyama se cuidó de no contravenir ningún tipo de ley relacionada, por ejemplo, con la venta de órganos o con la higiene necesaria para quien comercia con alimentos, su intrépida irrupción en el mundo culinario podría costarle su libertad y una suma que sobrepasa lo recaudado en aquella cena.

[Japan Daily Press]

¿Cómo llegó un astronauta a la Catedral de Salamanca? (FOTOS)

Buena Vida

Por: pijamasurf - 09/23/2012

La Catedral de Salamanca fue construida entre 1513 y 1733. ¿Cómo es posible, entonces, que en su fachada aparezca la escultura de un astronauta o de un dragón que come helado?

La Catedral de Salamanca fue construida entre 1513 y 1733. ¿Cómo es posible, entonces, que en su fachada aparezca la escultura de un astronauta o de un dragón que come helado? Más de un despistado ha inventado historias de viajes en el espacio en la edad antigua, o intervenciones alienígenas. La verdad es más sencilla.

En 1992 se llevó a cabo una restauración de esta catedral gótica. Es una tradición entre los constructores y restauradores de las catedrales añadir detalles o grabados a las fachadas, como si fuese una firma.

En este caso, a Jerónimo García se le concedió la aprobación de incluir al astronauta que flota entre unas vides. Un recurso que algo tiene de retórico, aunque se trate de una escultura, un oxímoron o un anacronismo que sorprende al observador atento.

Otras adiciones, todas ellas aprobadas, son un lince, un toro, un crustáceo y un dragón-demonio que come un helado.