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9 tecnologías subestimadas que podrían transformar el mundo radicalmente

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/18/2012

Más allá de los reflectores y el marketing hay desarrollos tecnológicos que, de concretarse en sus promesas y popularizarse, podrían revolucionar el mundo tal y como lo conocemos.

El lugar común dicta que la nuestra es una época de vertiginoso desarrollo tecnológico, de cambios incesantes en el mundo de los dispositivos electrónicos que cada cierto tiempo —muy poco para algunos— se superan a sí mismos en la particular función que desempeñan.

Pero más allá de los reflectores —de las computadoras y los gadgets que el marketing nos hace creer importantes— existen desarrollos tecnológicos que, de concretarse y popularizarse, podrían cambiar radicalmente el mundo tal y como lo conocemos.

1. Secuenciador barato y veloz de ADN

La secuenciación de ADN, uno de los logros mayores de nuestra especie en los últimos años, se vuelve un recurso cada vez más asequible, a diferencia de la época en que su empleo costaba miles de millones de dólares (por ejemplo, durante el tiempo del Proyecto del Genoma Humano). La reducción significativa de costos en esta tecnología —actualmente se cotiza en mil dólares por genoma— podría hacer realidad la medicina altamente personalizada, en la que un tratamiento se dirigiría a un genoma específico.

2. Dinero digital

La desaparición del dinero, del “circulante” según la terminología técnica y ya un poco anticuada, podría realizarse pronto para dar paso a monedas digitales, lo cual supondría una de las mayores revoluciones admitidas por el sistema financiero dominante, generando escenarios en los que ciertas operaciones positivas para el sistema se facilitarían y, al mismo tiempo, otras situaciones adversas podrían potenciarse (fraudes, control de unos cuantos sobre la mayoría, etc.).

3. “Memorisencia”

Neologismo que busca significar una resistencia de memoria a corto plazo, la memorisencia [memristor] es un desarrollo planteado originalmente en la década los 70 por Leon Chua, de la Universidad de California en Berkeley. Su función sería “recordar” cargas incluso cuando la energía se ha perdido, con lo cual podría convertirse en un dispositivo de almacenamiento y pieza clave de una hipotética computadora de recuerdos. HP construyó un prototipo en 2008, pero la versión final se comercializará solo hasta finales de 2014.

4. Robots con extravagantes y futuristas habilidades

La robótica está llamada a construir un mundo paralelo al nuestro y prácticamente autónomo, funcional independientemente de la intervención humana (de hecho parece más probable que sea nuestra especie la que dependa de ellos). Ya hoy uno de los escenarios más comunes —pero que hace algunas generaciones todavía tenía un tinte ominoso— es el de máquinas construyendo otras máquinas, y el porvenir parece ensancharse en el mismo sentido.

5. Biocombustibles

Nuestro desarrollo industrial se ha centrado por más de dos siglos casi exclusivamente en los combustibles fósiles, los cuales, por ser no renovables, nos tienen al borde de una crisis energética que, según algunos, podría evitarse con los biocombustibles. Además de su valor ecológico (son menos contaminantes que los fósiles), los biocombustibles representan uno de los mayores cambios en el paradigma energético desde la Revolución Industrial. Con todo, recordemos que si bien hay métodos para obtenerlos a través de los desechos orgánicos (de hecho Suecia importa la basura de sus vecinos europeos para su programa de energía), en otros casos su síntesis se obtiene de plantas como el maíz, con lo cual terrenos que de otro modo se destinarían a la producción de alimentos, ahora se cosechan para el aprovechamiento energético, sobre todo de países desarrollados, abriendo así otra situación de desequilibrio e inequidad entre países ricos y países pobres, entre alimentación o desarrollo industrial.

6. Terapia genética

En la genética, claman algunos, se encuentra el futuro de la salud humana. Si este campo cumple con sus promesas, con el tiempo algunas enfermedades como la fibrosis cística, que actualmente se tratan con cirugía, podrían erradicarse sin ningún tipo de intervención invasiva, incluso prevenirse con tratamientos indoloros. Asimismo, la genética abre la posibilidad del “superhombre”: seres humanos con inteligencia o memoria aumentadas o con un periodo de vida ampliada más allá de lo que hasta ahora se conoce.

7. Interferencia del RNA

En 2006, el descubrimiento de la interferencia del RNA (RNAi) le valió a Andrew Fire y Craig C. Mello la obtención del premio Nobel. Su importancia radica en que gracias a la RNAi es posible manipular los genes, destruir o interrumpir mensajeros moleculares para activar algún gen en específico. En el caso del tratamiento de cáncer y de la enfermedad de Lou Gehrig (también llamada enfermedad de Charcot o esclerosis lateral amiotrófica), la interferencia del RNA podría ser decisiva para obtener la curación.

8. Electrónicos orgánicos

La simbiosis funcional entre tejido vivo y tejido inerte, específicamente robótico, podría volverse parte de nuestra cotidianidad inmediata, prótesis mecánicas que, adaptadas cabalmente a nuestros sistemas orgánicos, nos volverían mitad humanos y mitad máquinas. Entre las ventajas de este desarrollo se encuentra un escenario en que un órgano dañado se sustituiría con otro armado en un taller sin necesidad de esperar a un donante. El verdadero reto se encuentra, sin embargo, en la posibilidad de emular nuestro complejo sistema neuronal.

9. Energía solar concentrada

Se dice que la energía solar es tan abundante como desaprovechada, pero quizá no por más tiempo. La energía solar concentrada (CSP, por sus siglas en inglés) es un sistema de concentración y distribución masivas que, altamente eficiente, permite montar plantas que generarían una enorme cantidad de gigawatts de energía solar. Pero sus beneficios no terminan aquí, pues la infraestructura también podría utilizarse como una estación desalinizadora.

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La preclaridad cosmológica de Edgar Allan Poe: describió el Big Bang y la expansión del universo en 1848

Ciencia

Por: pijamasurf - 09/18/2012

El famoso escritor de Baltimore atisbó en su poema Eureka el orden del universo con una preclaridad sobresaliente, utilizando el método de la intuición por sobre la mera razón.

Edgar Allan Poe es recordado sobre todo por sus cuentos y poemas de horror y fantasía, una melancolía que lo llevaba a ser una criatura literaria de la noche --algunos más penetrantes, como el mismo Baudelaire, seguramente lo leían por su mordaz inteligencia y su capacidad de tejer tramas cerebrales. Pocos, sin embargo, buscarían en Poe una inteligencia científica que se anticipa a los conocimientos de la física moderna. Pero al parecer cualquier inteligencia suficientemente aguda accede, desde cualquier ámbito, a los secretos del universo: su mirada vislumbra el orden primordial.

Un artículo de Emily Eakin en el New York Times atinadamente reflexiona sobre la capacidad de Edar Allan Poe de describir fenómenos cosmológicos con una asombrosa precisión, que sólo en épocas recientes podemos entender.

"De una única partícula, como centro", escribió Poe en su épico poema en prosa Eureka, "que suponemos fue irradiada esféricamente --en todas direcciones-- inconmensurablemente pero de todas formas a distancias definidas en el espacio previamente vacante -- una cantidad inexpresablemente grande aunque limitada en número de inimaginables aunque no infinitamemente pequeños átomos". Aunque en un lenguaje sumamente abigarrado, Poe indudablemente se acerca a la descripción moderna de la gran explosión que dio a luz a nuestro universo según el modelo dominante de la física actual --acaso erra en cuanto a no incluir la dimensión de la relatividad, pero también acierta al hablar de un "flash instantáneo" que originó la materia.

Poe, asimismo, se anticipó en sus textos a la noción de que el universo se está expandiendo y que eventualmente podría colapsar --algo que fue extrapolado por el matemático ruso Alexander Friedmann en 1922 a partir de las ecuaciones de Einstein (Friedmann, por cierto, era un asiduo lector de Poe). En resonancia simbólica con su talante, Poe también imaginó algo similar a los agujeros negros y fue el primero en resolver la Paradoja de Olbers, que tenía perplejo a numerosos científicos, sobre por qué el cielo permanece oscuro en la noche. Poe entendió que el universo no era infinito, no habían infinitas estrellas que iluminaran el cielo a todas horas y la luz de algunas estrellas no ha llegado aún a la Vía Láctea.

¿Hasta que punto las ideas de Poe fueron revolucionarias? Pocos las rescatan dentro de la historia de la ciencia, pero él ciertamente tenía conciencia de que su entendimiento estaba alcanzando alturas notables, pese a que Eureka fue recibido como un texto absurdo: "Lo que he propuesto (en algún momento propicio) revolucionará el mundo de la Ciencia Física y Metafísica. Digo esto con calma --pero lo digo", escribió Poe en 1848. El mismo Einstein en varias ocasiones señaló que la clave para desarrollar su revolucionaria teoría había sido la imaginación; en este sentido el artista es capaz de ver muchas veces lo que el científico solamente tiempo después podrá comprobar.