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Estudio canadiense produce una de las mejores animaciones que hemos visto, cargada de poderosos símbolos que trazan un viaje iniciático de muerte y renacimiento hacia el Nuevo Sol de la conciencia

I, pet goat II from Heliofant on Vimeo.

La animación nos sitúa en un teatro masónico --con ecos de aquel espacio interdimensional del final de Twin Peaks o la mente del Dr. Parnassus-- sólo que estamos en un salón de clases en Florida, el 11 de septiembre del 2001, en el que George W. Bush está enseñando a leer a un grupo de alumnos afroamericanos, usando el libro The Pet Goat.  Esto en realidad sucedió y de manera sincromísticamente extraña los niños repetían, como un mantra pedagógico, las palabras : “kite”, “hit”, “plane”, “steel”, “must”. Las cuales pueden ser ordenadas para decir “kite-plane must hit steel” (avión-cometa debe golpear acero). Por supuesto Bush es también la cabra mascota, nosotros también somos la cabra mascota, I, Pet Goat, (cabra asociada con el diablo pero también con Pan, el dios-animal que libera el instinto en el éxtasis del cuerpo); en un giro del tirititero Bush se convierte en Obama y entramos a una interpretación psicomágica/conspiranoica de lo que hay detrás de los acontecimientos políticos que dieron forma a los últimos años. Según el estudio candiense responsable de esta animación: "una historia sobre el fuego en el corazón del sufrimiento"// la manzana de Eris es el loto.

Las torres se derriban en un ceniciento archipiélago, el ritual de magia negra inicia, vislumabramos los tronos del poder secreto, el control mediático extraterrestre, la programación mental, la hechicería global y arribamos al Ser planetario, simbolizado en el Cristo Zombi-/Cristo Cósmico. Es un festival de magia en el que danzan fuerzas opositorias, arquetipos, personajes de un drama épico de muerte y renaciemiento, un viaje iniciático, cruzando el río de Anubis, la historia mística de la humanidad, las cuevas como el cuerpo de la Tierra y las cámaras de los antiguos misterios, la falocracia que aprisiona el despertar del erotismo salvaje de la diosa madre y que eleva al hombra a su vuelo astral, conectando los codones de su ADN en el cohete-colibrí de la espiral sagrada,  el fuego del cosmos, el nagual, el fuego en el agua, el tercer ojo que se abre en la mente de I, Christ, la vieja civilización se derrumba y avanzamos hacia el Sol Nuevo que emite rayos de conciencia.

Desde Montreal, Heliofant, "aquel que muestra o trae consigo al Sol", ha creado una brillante animación, tanto técnicamente como en un plano simbólico, el lenguaje de los sueños, el lenguaje del poder y de la magia. Usando el flujo de la música de Tinoki Project, "Stream", para incrustar imágenes multidimensionales que nos hablan en diferentes planos de significado. Conciencia política que se convierte en chamanismo, en sanación colectiva de una profusa herida secreta. Un microproyecto de evolución, de escape de la Matrix a través del ritual de la imagen.

Galería de personajes de I, Pet Goat

Para reír un poco, una interpretación conspiranoica (en esteroides) de este video supuestamente Iluminati

Twitter del autor: @alepholo

 

Psicodélicos microcosmos al interior de burbujas: fotografías de Fabian Oefner y Bjoern Ewers

Arte

Por: pijamasurf - 07/04/2012

Los fotógrafos Fabian Oefner y Bjoern Ewers, cada uno por su parte, dan a conocer estimulantes series protagonizadas por burbujas vistas a gran detalle, henchidas de color y psicodelia y aparentemente regidas por las leyes propias de un microcosmos paralelo.

La famosa enunciación hamletana que ganó renovado sentido desde que Borges la incluyó como epígrafe de su Aleph —«O God, I could be bounded in a nutshell, and count myself a king of infinite space»—, se toma frecuentemente como ejemplo de que el espacio puede descomponerse en múltiples, infinitas parcelas que conservan en sí mismas la complejidad suficiente del todo como para considerarse universos propios, mundos ínfimos y al mismo tiempo inmensos cuya medida depende de nuestra percepción y de la mirada que posemos sobre ellos.

Así, no sorprende que dos artistas contemporáneos, cada uno por su cuenta, hayan tomado a las burbujas como protagonistas de su obra. Estos fenómenos fluidos que, además, por la forma esférica que adoptan, evocan inmediatamente planetas frágiles, sujetos al vaivén y las circunstancias, prestos a reventar y destruirse pasados apenas unos pocos instantes desde su creación.

El fotógrafo suizo Fabian Oefner, en su proyecto "Iridient" (nombre que parece un reflejo entrecortado e interrumpido de la palabra "iridiscente": un ingrediente onírico), capturó el momento en que burbujas de jabón colisionan con granos de azúcar, un violento choque que deviene en caótica síntesis psicodélica.

Fabian Oefner

 

Por otro lado, el alemán  Bjoern Ewers ideó una serie mucho más apacible pero igualmente admirable cromáticamente, pues en su caso las fotografías se limitan a maximizar los detalles lumínicos de pompas de jabón puestas contra un fondo negro, un contraste que da como resultado sorprendentes formas henchidas de colores que parecen propios de una realidad inexistente, paralela, dominada por anárquicas leyes psicodélicas.

Bjoern Ewers

Imágenes tomadas de designboom y Colossal