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Problemas para conciliar el sueño, menor confianza en los propios logros cuando se comparan con los de los demás, conflictos que pasan del mundo virtual al mundo real, son solo algunas de las maneras en que Facebook y Twitter están modificando nuestro comportamiento.

La manera en que Internet ha impactado en nuestro comportamiento de todos los días todavía esta por estudiarse para comprenderse cabalmente. De momento, sin embargo, numerosos estudios han contribuido a expresar siquiera parcialmente algunos de estos cambios.

Entre estos destaca uno reciente elaborado por la Escuela de Negocios de la Universidad de Salford, en el Reino Unido, según el cual el uso de las redes sociales, específicamente Facebook y Twitter, experimentan un incremento significativo en sus niveles de ansiedad.

Esto se expresa en hechos tan variados como que muchos de los encuestados dijeron sentir menos confianza en sí mismos al comparar sus logros con los de sus amigos en las redes sociales, o que 2 de cada 3 aceptaron tener problemas para dormir inmediatamente después de haber estado en estos sitios; y 1 de cada 4 tuvieron dificultades en sus relaciones sociales como consecuencia de un conflicto sostenido en Internet.

Por otro lado, de los 298 entrevistados por académicos de la mencionada escuela, poco más de la mitad, 53%, dijo que efectivamente su comportamiento había cambiado a causa de las redes sociales, negativamente según el 51%.

En otro aspecto más conocido, el estudio también confirmó la “preocupación o incomodidad” que muchos sienten cuando no pueden conectarse a Facebook o a sus cuentas de correo electrónico.

[Telegraph]

Tanto James Holmes, como Anders Behring Breivik, acusados de tiroteos en masa, no usaban Facebook. Puede que no unirse a las redes sociales sea signo de un ser disfuncional, afirman psicólogos.

Como Facebook ha invadido casi cada rincón de la sociedad moderna, ahora muchas personas, psicólogos y empleadores sospechan de quienes no se unen a las redes sociales.

Los departamentos de recursos humanos desconfían de los aspirantes jóvenes que no utilizan este sitio. ¿Sus razones? Sospechan que sus páginas se llenaron de quejas y reportes, por lo que tuvieron que ser borradas.

La columnista de Slate.com, Emily Yoffee, advirtió a los jóvenes que no deberían salir con alguien si se dan cuenta que no está en Facebook, pues “puede estar dando un nombre falso”.

Incluso, hay sitios como la revista alemana Der Taggspiegel o Slashdot que señalan que el hecho de no tener una página de Facebook puede ser la primera señal de que eres un asesino en masa, pues tanto James Holmes, el acusado del tiroteo en un cine, como Anders Behring Breivik, el noruego que asesinó a 77 personas con un coche bomba y una balacera en masa, no lo utilizaban.

Aunque esto sólo aplica para los jóvenes adultos, no para las personas de más edad que no se han acostumbrado al uso de las redes sociales.

No tener una página de Facebook es visto como una negativa a participar en la sociedad actual, en el mainstream,  y ser como los demás.  Esto para muchas personas y corporaciones es algo perturbador, un síntoma patológico; para otros podría ser una especie de virtud ascética, de declaración de principios y afirmación del mundo fuera del ágora moderna: un nuevo paganismo. 

[Daily Mail]