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Revolución no, renacimiento sí (sobre el aquí, el ahora, y la congruencia)

Por: Javier Barros Del Villar - 06/10/2012

Generacionalmente nos encontramos ante un solo camino evolutivo: canjear las buenas intenciones por vivir (y actuar) en el presente.

piramide manifestando el aqui y ahora

 

"Deberas vivir el presente, propulsarte con cada ola,

y encontrar la eternidad en cada momento."

Henry David Thoreau

Vivimos tiempos definitivamente complejos. La coexistencia entre malestar y conciencia, siendo el primero resultado de acumular años con un diseño esencialmente mal planteado y la segunda una consecuencia del empuje evolutivo, terminan animando un escenario confuso: muchos sabemos lo que debemos hacer, pero no necesariamente logramos llevarlo a cabo, es decir, nos sumergimos en las mieles de la conciencia pero no alcanzamos la congruencia. 

Siempre he pensado que la palabra revolución es bastante seductora, incluso fonéticamente. Sin embargo, también me remite a una nueva vuelta sobre el mismo eje, a una especie de loop con un cierto potencial evolutivo pero que a la vez no deja de replicar la misma ruta que nos llevó a ese punto del cual precisamente queremos emanciparnos. En cambio el concepto de renacimiento, si se lleva más allá de su significado histórico, puede ser un fiel representante de lo que a mi juicio necesitamos: deconstruir nuestro presente, retomar viejas premisas, algunas de ellas milenarias, fusionarlas con nuevas formas y nuevos cimientos, y finalmente adaptarlas a un contexto actual para responder a los mayores retos que enfrentamos. 

Pero más allá de buenos deseos, de vívidos ánimos impulsados por el espíritu colectivo, lo cierto es que hoy estamos en un momento donde convergen múltiples fuerzas, y como tal debiésemos aprovecharlo para canalizar el flujo de conciencia del que somos protagonistas. Sí, sé que cada instante es una oportunidad para cambiar de rumbo, pero también creo que estamos próximos a un instante que podría traducirse en un parteaguas (algo así como, en términos chamánicos, mover sincronizadamente nuestro punto de encaje como sociedad). 

De acuerdo con lo anterior, parece que las verdaderas interrogantes que debiésemos responder son, ¿cómo hackear el romanticismo utópico o el fundamentalismo para generar un nuevo programa de realidad? ¿Cómo derrocar las buenas intenciones a futuro en favor de un presente más noble? Yo creo que la respuesta radica en 'vivir el aquí y el ahora'. 

Si bien esta frase ha sido abusada en múltiples retóricas new-ageras e incluso se ha colocado como una especie de mantra cliché alrededor del budismo, también es cierto que representa un punto básico, y por lo tanto completamente accesible, de nuestra existencia —de hecho podríamos definirlo como el momento original de la conciencia.

Abordar el reto que tenemos frente desde esta trinchera parece la única salida para superar la retórica aspiracional del clásico modelo que predica la transformación psico-social pero que jamás la logra, aquel que funge como efímero anestésico pero que termina aplazando la consumación del ansiado momento. 

Si en lugar de visualizar masivamente la posibilidad de un futuro mejor y alimentar el incierto oasis con buenas intenciones nos concentráramos en enfrentar orgánicamente nuestra experiencia inmediata, entonces este proceso de renacimiento comenzaría inmediatamente. En palabras de Douglas Rushkoff, hay que encauzar el renacimiento a través de los micro-momentos.

Al decidir vivir solo este instante, al concertar una cita masiva en el aquí y el ahora, entonces estaríamos asumiendo la responsabilidad sobre nuestro propio destino —recordemos que el pasado y el futuro son las mayores rutas de evasión que tenemos a nuestro alcance. La cantidad de información accesible en nuestros días facilita de algún modo la conciencia. Y junto a esta emergen discursos, algunos de ellos admirables, que dibujan estimulantes panorámicas. Pero estos ecos propositivos ya no son suficientes. Si yo (que a la vez soy tú) no me hago responsable de mi vida, de cada instante que se trenza a lo largo de cada día de mi vida, si no tengo la voluntad para materializar esa conciencia en cada uno de mis actos, si no soy capaz de traducir mi discurso evolutivo en ese axis del momento presente, si no logro sintonizar mis pensamientos con mis acciones y mi discurso con mi corazón, entonces habremos perdido, una vez más, la oportunidad de compartir un dorado amanecer.

El verdadero heroísmo descansa en micro-decisiones concertadas de manera permanente (la épica es una secuencia tan larga como microscópica). La conciencia está (afortunadamente) de moda. Pero la única ruta posible hacia un 'algo' mejor es la congruencia. Los tiempos de presumir nuestra disposición a participar en un futuro más luminoso han terminado. No me platiques más sobre lo que harás, solo muéstrame lo que estás haciendo (y yo intentaré corresponderte). 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune 

"No escarbes en el pasado ni sueñes con el futuro,

concentra tu mente en el momento presente"

 Buda

Científicos recomiendan: apaga la computadora y sal a la naturaleza para aumentar tu creatividad

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 06/10/2012

Estudios científicos muestran que salir al aire libre e interactuar con la naturaleza mejora el humor, la creatividad e incluso la memoria: desconéctate y sal a jugar o a meditar.

No es sorpresa, cada vez más datos confirman que pasar tiempo en la naturaleza tiene una serie de importantes beneficios para la salud: como si fuera una poderosa medicina sin efectos secundarios. Sin embargo cada vez pasamos más tiempo conectados a Internet, en nuestros cubículos hiperurbanizados y si bien esto es parte de nuestra cultura y evolución, tomarse un tiempo para salir al bosque, al desierto o a la playa parece ser de lo más  inteligente que los habitantes de las grandes ciudades podemos hacer.

En Estados Unidos, el país que marca tendencia en adopción de tecnología,  tan solo en 4 años el porcentaje de niños que realizan actividades al aire libre disminuyó en un 15%.

Científicos de la Universidad de Kansas relizaron un examen de creatividad estándar a 60 jóvenes antes y durante una larga caminata en la naturaleza. Los resultados mostraron que hubo un aumento del 50% en los parámetros de creatividad como efecto de la caminata en la naturaleza. Los investigadores creen que el pico de esta creatividad se da a los 3 días  de "desconexión" cuando "el ambiente envolvente empieza a producir todo tipo de efectos sobre el funcionamiento de la mente".

Un estudio anterior realizado por investigadores de la Universidad de Michigan comparó los efectos de una caminata en un jardín con los de una caminata por las calles de una ciudad. Luego se le hizo a los sujetos un examen psicológico que midió sue stado de ánimo y su memoria a corto plazo. No es ya sorpresa que los que caminaron por un profuso jardín reflejaron un mejor estado de ánimo y una mejor memoria en las pruebas. De hecho sólo ver una imagen  de la naturaleza, a diferencia de una imagen de una ciudad, genera una mejora similar.

El escritor Ralph Waldo Emerson, quien a finales del siglo 19 presenciaba la industrialización, alabó desde entonces los grande beneficios de estar en contacto con la naturaleza. Según Emerson "la naturaleza es el símbolo del espíritu", es decir la naturaleza comunica lo inefable del espíritu, un  lenguaje integral al que de otra forma difícilmente podríamos acceder, pero que nos conecta con lo más profundo del ser. Como dice Jonah Lehrer en el Wall Street Journal: "Mamá estaba en lo cierto, sal a jugar" y "si pudieramos condensar los efectos de la naturaleza en una pastilla, todos la estaríamos tomando". Pero tal vez eso es justamente lo que hace tan benéfica a la naturaleza, que no se puede sintetizar, hay que estar ahí -- o cultivarla.

[Wall Street Journal]