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Nuevo LSD: propaganda, paranoia e hilarante parodia anti psicodélicos (VIDEO)

Arte

Por: pijamasurf - 06/10/2012

Como dijera Tim Leary : "El LSD es una sustancia que produce ocasionalmente comportamientos psicóticos en personas que no lo han tomado": estos videos demuestran este extraño efecto, al cual son especialmente susceptibles los estadounidenses conservadores.

El reciente caso, non plus escandaloso, de un canibal que devoró, en público y desnudo, el rostro de otro hombre en Miami, hizo que los medios culparan a las drogas de su abyecta conducta. De manera ridícula la policía dijo al respecto: "Hemos visto tres o cuatro casos exactamente similares en los que personas admiten haber tomado LSD y no es diferente a las psicosis de la cocaína".  No se necesita ser un experto para saber que existen grandes diferencias entre estas sutancias y que equipararlas es desinformar al público de manera peligrosa. No porque el LSD sea una sustancia que cualquiera debería de consumir o porque sea inerme, sino simplemente porque tiene usos y efectos muy diferentes.  Después de que los medios reportaran con amarillenta ligereza sobre el supuesto uso de LSD (o cocaína, porque es lo mismo) resulta que el canibal de Miami no estaba tomando ninguna de estas drogas, sino que posiblemente había consumido sales de baño ( y esto aún no ha sido corroborado).

El caso del canibal de Miami desató todo un frenesí, entre juego y pánico, en torno a un inminente apocalipsis zombi.  Este tipo de cobertura recuerda espisodios de décadas atrás en los que las drogas eran presentadas como sustancia infernales, incontrolables, que devoraban los órganos de las personas (veáse el famoso Reefer Madness). La propaganda moralina e hiperbólica antidrogas es satirizada en el video de la gente de Gonzomentary, periodismo paródico que sirve como lúcida crítica a la sociedad conservadora estadounidense, en la fiel tradición de Hunther S. Thompson, el gran psiconauta y periodista gonzo. "Tal vez haz oído sobre el LSD,un cóctel mortal de anfetaminas y detergentes domésticos que tienen aterradores e irreversibles efectos en los usuarios disfrazados bajo nombres aparentememnte inocuos como Jugo Nazi, Flujo Canibal y Poción Zombi. El nuevo LSD está empaquetado de forma colorida y trendy para hacer creer a los niños que están comiendo dulces".

El nuevo usuario de LSD quiere regersar a la naturaleza pero "cuando descubre que no puede abandonar la civilización moderna se enardecerá y atacará a cualquiera que se le cruce". Evidentemente convirtiéndose en una amenaza para la sociedad.

Si te gustó el primer video tal vez te guste este video clásico de los maestros del remix y de la crítica memética, con una fuerte dosis de psicodelia contracultural, Emergeny Broadcast Network. Los insuperables maestros del mashup análogo, también sobre la paranoia mainstream que genera el LSD: 

Por último, un link a un ejemplo de la añeja propaganda escandalizada ante el LSD: una sustancia que "convierte a los hot-dogs en trolls que gritan y tienen hijos".

Revolución no, renacimiento sí (sobre el aquí, el ahora, y la congruencia)

Por: Javier Barros Del Villar - 06/10/2012

Generacionalmente nos encontramos ante un solo camino evolutivo: canjear las buenas intenciones por vivir (y actuar) en el presente.

piramide manifestando el aqui y ahora

 

"Deberas vivir el presente, propulsarte con cada ola,

y encontrar la eternidad en cada momento."

Henry David Thoreau

Vivimos tiempos definitivamente complejos. La coexistencia entre malestar y conciencia, siendo el primero resultado de acumular años con un diseño esencialmente mal planteado y la segunda una consecuencia del empuje evolutivo, terminan animando un escenario confuso: muchos sabemos lo que debemos hacer, pero no necesariamente logramos llevarlo a cabo, es decir, nos sumergimos en las mieles de la conciencia pero no alcanzamos la congruencia. 

Siempre he pensado que la palabra revolución es bastante seductora, incluso fonéticamente. Sin embargo, también me remite a una nueva vuelta sobre el mismo eje, a una especie de loop con un cierto potencial evolutivo pero que a la vez no deja de replicar la misma ruta que nos llevó a ese punto del cual precisamente queremos emanciparnos. En cambio el concepto de renacimiento, si se lleva más allá de su significado histórico, puede ser un fiel representante de lo que a mi juicio necesitamos: deconstruir nuestro presente, retomar viejas premisas, algunas de ellas milenarias, fusionarlas con nuevas formas y nuevos cimientos, y finalmente adaptarlas a un contexto actual para responder a los mayores retos que enfrentamos. 

Pero más allá de buenos deseos, de vívidos ánimos impulsados por el espíritu colectivo, lo cierto es que hoy estamos en un momento donde convergen múltiples fuerzas, y como tal debiésemos aprovecharlo para canalizar el flujo de conciencia del que somos protagonistas. Sí, sé que cada instante es una oportunidad para cambiar de rumbo, pero también creo que estamos próximos a un instante que podría traducirse en un parteaguas (algo así como, en términos chamánicos, mover sincronizadamente nuestro punto de encaje como sociedad). 

De acuerdo con lo anterior, parece que las verdaderas interrogantes que debiésemos responder son, ¿cómo hackear el romanticismo utópico o el fundamentalismo para generar un nuevo programa de realidad? ¿Cómo derrocar las buenas intenciones a futuro en favor de un presente más noble? Yo creo que la respuesta radica en 'vivir el aquí y el ahora'. 

Si bien esta frase ha sido abusada en múltiples retóricas new-ageras e incluso se ha colocado como una especie de mantra cliché alrededor del budismo, también es cierto que representa un punto básico, y por lo tanto completamente accesible, de nuestra existencia —de hecho podríamos definirlo como el momento original de la conciencia.

Abordar el reto que tenemos frente desde esta trinchera parece la única salida para superar la retórica aspiracional del clásico modelo que predica la transformación psico-social pero que jamás la logra, aquel que funge como efímero anestésico pero que termina aplazando la consumación del ansiado momento. 

Si en lugar de visualizar masivamente la posibilidad de un futuro mejor y alimentar el incierto oasis con buenas intenciones nos concentráramos en enfrentar orgánicamente nuestra experiencia inmediata, entonces este proceso de renacimiento comenzaría inmediatamente. En palabras de Douglas Rushkoff, hay que encauzar el renacimiento a través de los micro-momentos.

Al decidir vivir solo este instante, al concertar una cita masiva en el aquí y el ahora, entonces estaríamos asumiendo la responsabilidad sobre nuestro propio destino —recordemos que el pasado y el futuro son las mayores rutas de evasión que tenemos a nuestro alcance. La cantidad de información accesible en nuestros días facilita de algún modo la conciencia. Y junto a esta emergen discursos, algunos de ellos admirables, que dibujan estimulantes panorámicas. Pero estos ecos propositivos ya no son suficientes. Si yo (que a la vez soy tú) no me hago responsable de mi vida, de cada instante que se trenza a lo largo de cada día de mi vida, si no tengo la voluntad para materializar esa conciencia en cada uno de mis actos, si no soy capaz de traducir mi discurso evolutivo en ese axis del momento presente, si no logro sintonizar mis pensamientos con mis acciones y mi discurso con mi corazón, entonces habremos perdido, una vez más, la oportunidad de compartir un dorado amanecer.

El verdadero heroísmo descansa en micro-decisiones concertadas de manera permanente (la épica es una secuencia tan larga como microscópica). La conciencia está (afortunadamente) de moda. Pero la única ruta posible hacia un 'algo' mejor es la congruencia. Los tiempos de presumir nuestra disposición a participar en un futuro más luminoso han terminado. No me platiques más sobre lo que harás, solo muéstrame lo que estás haciendo (y yo intentaré corresponderte). 

Twitter del autor: @paradoxeparadis / Lucio Montlune 

"No escarbes en el pasado ni sueñes con el futuro,

concentra tu mente en el momento presente"

 Buda