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Breve galería con hipnóticas imágenes de ojos humanos y reflexiones en torno al acto de observar los ojos como una especie de koan orgánico que puede traducirse en una experiencia terapéutica.

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"Un ojo cerrado no necesariamente esta dormido,

y uno abierto no necesariamente está observando"

Bill  Cosby

El observar un ojo, en particular el nuestro, puede traducirse en un ejercicio terapeútico que coquetea tanto con lo místico como con lo biológico –en una dinámica que quizá alude al divino threesome alquímico. Y reflexionando brevemente sobre las bondades que resultan de este acto, destilamos una serie de beneficios que van desde la metafísica y la ontología, hasta la estética y la catarsis. 

Por un lado, en lo que se refiera al desarrollo auto-consciente, este ejercicio permite reafirmar nuestra existencia, como una especie de suspiro suspendido a través del cual nos confrontamos con el "yo". Por lo tanto fortalece nuestra noción de una unidad indivisible (la del individuo) y a la vez hiperconectada (la del todo).

Una vez activado ese bit de auto-afirmación nos encontramos con un diseño de desbordante pulcritud estética –el ojo del mandala, que es a la vez flor y fractal. La belleza de nuestros ojos es un franco recordatorio de la perfección con la que fuimos diseñados, y a la vez nos ayuda a identificarnos con el resto de las personas (los no "yo's" que en algún punto somos nosotros mismos) y de las cosas (el mundo exterior que es solo un espejo del interior). Y tras este loop epifánico terminamos por acceder a una catarsis bio-estética a la cual nuestros ojos, desde ambas perspectivas, representan un portal –a fin de cuentas a través de ellos se filtra la luz que activa un proceso foto-alquímíco del cual emerge buena parte de nuestra realidad (lux perpetua) . 

Y para finalizar la poco ortodoxa pero honesta auto-terapia, una vez reafirmada nuestra existencia y luego de haber experimentado un micro-recorrido por la perfección geométrica que nos hermana con el mundo exterior, terminamos por presenciar el desfile de un eco arquetípico que en un nanosegundo funde nuestro ojo con el centro del universo, pasando por el ombligo, la base del axis, el pulso de la supernova, o el botón del pantalón que viste la niña de tus sueños (y tus insomnios).

Y tu ¿hace cuánto que no te ves a los ojos?

 Twitter del autor: @ParadoxeParadis / Javier Barros del Villar 

 

 

 

Big Brother Marte 2023: reality TV llegará al planeta rojo

Por: pijamasurf - 06/05/2012

El proyecto Mars-One planea financiar una colonia en Marte desde el año 2023 vía la prducción de un reality show similar a Big Brother. El proyecto sería "el evento mediático de la historia".

Al parecer lo único que verdaderamente dinamiza la exploración espacial es el negocio del entrenimiento. En 1969 la llegada del hombre  a la Luna fue transmitida al mundo, en uno de los eventos televisivos con más rating de la historia; en el 2023 la instalación de una colonia humana en Marte,  "el siguiente gran paso de la humanidad", transmitido globalmente: "el evento mediático más grande de la historia", según el Premio Nobel Gerard 't Hooft.

Mientras Obama tiene pensado la llegada del hombre a Marte en 2030 o más, Mars One, a base de fondos privados y la esperanza de capitalizar un reality show, promete iniciar el establecimiento de una colonia desde el 2016, preparando el camino para que en 2023 un grupo humano se instale en la superficie marciana y viva ahí por el resto de sus vidas.

El proyecto cuenta con el apoyo de Paul Römer, cofundador y productor ejecutivo de la telefranquicia Big Brother  y aparentemente sería presentado en el formato de este popular programa de televisión, sólo que con la evidente variante de que los "inquilinos" estarían aprendiendo a vivir en Marte, con alta tecnología y un paisaje que podría alterar radicalmente su estructura mental.

No hay duda que el proyecto suena interesante, desde el punto de vista científico y desde el punto de vista de entretenimiento. Al mismo tiempo resulta un poco siniestro (y usurero) que solamente podamos financiar una empresa de este calibre en función del show business que genera astro-conejillos de indias y hace de Marte un producto de consumo. Hay una especie de bizarria cósmica que recuerda a las novelas de Phillip K. Dick, varias de ellas ambientadas en Marte,  y en las que los colonos son parte de un experimento (en algunos casos sin saberlo). ¿Tal vez este sea el destino de la colonización de Marte, un experimento orquestado desde la Tierra, un lugar que ha sido colonizado por el mass-media? Para añadir al atractivo del show, solo faltaría que no se les informara a los nuevos habitantes de Marte que están siendo filmados y observados minuciosamente desde la Tierra. O tal vez que se les dosifique con una droga que altera la naturaleza de la realidad, mientras nosotros observamos, desde el confort de nuestra sala de estar, cómo se va desintegrando su psique.