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Monstruos marinos muertos en el bosque, la fantástica obra de Adrián Villar Rojas

Arte

Por: pijamasurf - 05/29/2012

Apariciones de leviátanes de cemento en el bosque o en el jardín, el artista argentino Adrián Villar Rojas excava en su propia memoria y en la memoria primordial de la humanidad para hacer estos masivos accidentes ferales

La fantasía de encontrar un gigantesco monstruo en el patio trasero, no sólo nos remite a la infancia de una persona, nos remite a la infancia de la humanidad. El monstruo primordial, aquel que surge del caos informe, el Leviatán, es parte del Génesis, casi como una contraparte a la creación, dualidad de la divinidad. En la mitología nórdica tenemos al Kraken y en la griega a Ceto, ambos monstruos primordiales ligados a la Tierra, a las fuerzas ctonianas. Acaso la tarea de sembrar monstruos en un patio trasero o en un bosque aledaño, es la continuación natural de los monstruos sembrados en el fondo de nuestra mente.

La obra del escultor argentino Adrián Villar Rojas, más allá de lo espectacular que puede ser montar y abandonar un monstruo marino en un paraje, se planta sobre estas fibras arquetípicas para crear un happening del inconsciente. Ballenas-dinosaurio muriendo en el pasto en una especie de intersección anacrónica (¿vemos un futuro desastroso o son los remanentes del pasado que brotan del mar y de la mente?). ¿Acabarán todas las cosas fuera de su habitat, testamentos petrificados de un desencajamiento ontológico?

 

Esta fusión córnea de ballena y saurio es para el artista una imagen de su abuelo muerto. La historia grabada en el cemento.

 

Esta ballena arbórea en la nieve representa para el artista "Mi Familia Muerta".  Cetáceo colectivo de la desolación y el paso del tiempo. Respirando árboles asolados por el invierno.

Esta cópula desesperada entre mujer y dinosaurio, en lava, que recuerda a los cuerpos petrificados en Pompeya por la erupción del Monte Vesubio, significa para el escultor argentino: "El momento más hermoso de la guerra no sabe distinguir el amor de cualquier sentimiento" .

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Infográfico de los libros más leídos del mundo,¿qué dice de nuestra cultura?

Arte

Por: pijamasurf - 05/29/2012

Los 10 libros más vendidos de los últimos cincuenta años: una doctrina cultura política, religiosa y consumista, envuelta en halos de fantasía y de superación personal.

Este infográfico de los 10 libros más vendidos en los últimos 50 años puede leerse como una radiografía de nuestra predilección literaria y como tal un atisbo a nuestra psique dominante. Si bien es cierto que la Biblia y el Libro Rojo de Mao son lecturas obligatorias más que electivas, los restantes 8 libros, con la ayuda del marketing y de franquicias cinematográficas, toman el pulso de nuestra inquietud literaria.  Y si consideramos, como exploramos en este artículo, que somos lo que leemos, esta lista refleja a dónde vamos intelectualmente como sociedad: el modelo consumista también abarca a las letras.

Libros de fantasía, con sus respectivos desdoblamientos en el cine, empiezan a dominar el mercado literario (teniendo en cuenta que ya se asomaa  al lista The Hunger Games). Libros que indudablemente están bien escritos --de la misma forma que la música pop de Lady Gaga o de Madonna cuenta generalmemte con una buena producción musical--; pero que están hechos a la medida para satisfacer a la cultura de masas, y no a una preocupación literaria: estilística, artística o humanitaria. En inglés se usa la palabra infotainment, para describir la programación televisiva que predomina en la actualidad; podríamos extrapolar esto a la literatura. Los medios de comunicación --como la TV, la radio, el cine y también la imprenta-- cumplen la función principal de entretener, siempre reproduciendo un estilo de vida orientado al consumo de productos --que son enaltecidos por ese entretenimiento, generalmente aspiracional.

En la lista habría que rescatar hasta cierto punto el Libro del Señor de los Anillos, propulsado por la trilogía de Peter Jackson, si consideramos la calidad literaria y la emisión de un mensaje que, en sus intersticios, no es el que enarbola la sociedad de consumo, recuperando los viejos arquetipos de una épica que atraviesa la historia del hombre sin estar constreñida a una época específica.

Luego tenemos libros de superación personal con tintes esotéricos, como son El Alquimista y Piense y Hágase Rico, que incorporan principios del new age (como que el pensamiento puede crear la realidad) a una serie de instrucciones prácticas para obtener beneficios espirituales y/o materiales. Curiosamente el libro de Napoleon Hill, una especie de biblia para el hombre de negocios, fue inspirado por el tantra y, supuestamente, por la canalización de inteligencias astrales. De nuevo esta literatura está inscrita dentro del marco utilitario de la sociedad de consumo: leo para obtener un beneficio puntual; pero también leo algo que me dice qué tengo que adquirir (y seguir adquiriendo) para lograr ser lo que quiero ser (o mejor dicho lo que un paradigma de aceptación y realización social me dice que debo ser). La literatura, como manifestación del arte, es inútil, según Oscar Wilde. Inútil al menos en cuanto a que no es algo que pueda transformarse en una divisa que pueda intercambiarse en un mercado y en que se crea sin un fin específico ("el arte por el arte").

Más allá de romanticismos, acaso un poco ingenuos dentro del imperio del capital, y entendiendo que salvo algunas decorosas excepciones los bestsellers históricamente no han sido las grandes obras de literatura, recordemos que los libros son la tecnología más efectiva que hemos desarrollado para compartir mentes y programarlas (si bien ahora el Internet, de una manera más expedita y menos concentrada, se convierte en la estructura mental de la humanidad). Así que estos libros son en buena medida lo que pensamos, pero podrían ser otros, y nuestro pensamiento --que a fin de cuentas determina cómo nos relacionamos y qué realidad habitamos-- podría ser otro.