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Hombre se ve obligado a escapar por el balcón ante el insaciable deseo sexual de su pareja

Por: pijamasurf - 04/14/2012

Cuando un alemán de 43 años conoció a una chica en un bar quien lo invito a tener sexo en su departamento, jamás se imaginó que terminaría por huir y llamar a la policía ante el insaciable frenesí sexual de su compañera.

mujer hipersexual

Lo que muchos concebirían como una especia de fantasía cristalizada en el tiempo-espacio, para un hombre en Alemania terminó por convertirse en una memorable pesadilla. Tras asistir una noche de lunes a tomar unas copas en un bar de Berlin, conoció a una chica que tras intercambiar una grata charla le invitó a su departamento. Una vez ahí sostuvieron relaciones sexuales, y hasta ese momento el alemán de 43 años debía estar satisfecho con su noche. Sin embargo, al despedirse de su nueva amiga para marchar a su casa, ella le insistió en que la fiesta corporal continuase, ciclo que se repitió consecutivamente en varias ocasiones. 

Tras la maratónica sesión el hombre intentó nuevamente despedirse y ella volvió a negarse. Fue entonces cuando la insaciabilidad sexual de su pareja comenzó a asustarle, y su temor creció cuando ella bloqueó la salida demandando más sexo. Finalmente el hombre logró escapar por un balcón y alertar a la policía. Cuando los oficiales teutones llegaron al lugar, la mujer les ofreció que tomarán el relevo del huido, a lo cual ellos se negaron y procedieron a arrestarla bajo los cargos de acoso sexual e intento de retener a una persona contra su voluntad. 

El caso nos recuerda en cierta medida a una brasileña que, tras ser diagnosticada con una condición hipersexual, obtuvo autorización de un juez para masturbarse en la oficina sin represalias. 

[The Province]

¿Qué tanto dice tu vello axilar de tu personalidad y tu visión de mundo?

Buena Vida

Por: pijamasurf - 04/14/2012

El vello axilar (o el facial o el púbico) no es para nada un asunto trivial, no solo por la compleja fisiología que lo respalda, sino por los muchas implicaciones personales, sociales y subjetivas que hay en la decisión de tumbarlo completamente o conservarlo con orgullo.

Una de las formas más asequibles de definir e identificar el proceso civilizatorio se remite a la cuidadosa podadura que de nuestros vestigios más primitivos, más en sintonía con la naturaleza animal de la que proviene nuestra especie.

En este sentido, la pérdida del pelambre (tan característico de otros primates) es quizá uno de los rasgos más propios del ser humano, agudizada por el rasurado y la depilación que ya desde las primeras grandes culturas se han tenido como técnicas estéticas que refinan la belleza de una persona o la distinción de una persona. Sacerdotes rapados, mujeres de cejas finas, cuerpos limpios de ese potencialmente tupido bosque de pelo son solo algunas de las manifestaciones en que se puede comprobar que, para algunos, el también llamado vello puede ser un estorbo para alcanzar su ideal de belleza.

Pero igualmente existen ejemplos de la postura contraria en que la presunción orgullosa de cráneos, rostros, axilas, genitales y piernas copiosamente tupidas y oscurecidas por una espesa sombra capilar se convierten en trofeo, expresión de resistencia o demostración de una expectativa laboriosamente cumplida. Hombres de cabello largo y barba sin recortar, mujeres con bozo y piernas peludas han suscitado, sobre todo en épocas recientes, el escándalo de las buenas conciencias por su evidente negativa a plegarse mansamente a los cánones de la normalidad y el buen comportamiento.

Lo curioso es que en todas esas zonas el vello abunda por razones biológicas específicas. En las axilas, por ejemplo, sirve para potenciar el efecto atractivamente sexual de las feromonas, los bioquímicos que teóricamente nos conectan con la pareja reproductiva más adecuada. Igualmente un estudio de la Universidad Tecnológica de Texas sugiere que la distribución capilar en el cuerpo obedece al mandato de genes específicos para cada región, además de genes para el color de ese pelo y genes para inhibir su crecimiento en otras zonas —una compleja máquina codificadora o computacional dedica exclusivamente al pelo.

Un asunto que solo en apariencia es banal pues, retomando a Freud, es en estos detalles solo superficialmente triviales donde significamos todo aquello que no podemos poner en palabras.

[environmental graffiti]