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El efecto del vestido rojo: hombres consideran a mujeres vestidas de rojo sexualmente disponibles

Salud

Por: pijamasurf - 03/01/2012

Psicólogo de Rochester asegura que el color rojo en la mujer lo interpretan los hombres como una señal de disponibilidad sexual; esto, claro, no significa que las mujeres corresponderán a dichas insinuaciones.

Sin duda el color rojo es, si no uno de los más sensuales, sí uno de los más atractivos para la retina humana, cargado de múltiples significados nacidos del contacto secular con las muchas manifestaciones de esta tonalidad.

Y quizá el punto donde se concentra con mayor importancia el color rojo (y acaso también uno de nuestros primeros contactos con este) sea la sangre. De ahí que suene lógico lo que propone el psicólogo Adam Pazda, de la Universidad de Rochester en Nueva York, según el cual los hombres sienten una debilidad especial por las mujeres vestidas de rojo por considerarlas sexualmente dispuestas.

Esto, según Pazda, obedece a que las hembras de los primates, cuando entran en su periodo de fertilidad y sus niveles de estrógeno se elevan, adquieren un brillo rojizo en sus rostros a causa de la apertura de sus vasos sanguíneos. Este rubor natural es una de las señales para los machos de que es momento de aparearse.

En los humanos este vestigio de comportamiento primitivo se tradujo en la atracción por el color rojo en la vestimenta femenina: lo mismo un vestido que una simple playera.

De acuerdo con el psicólogo, los hombres interpretan el color rojo como un signo de que la mujer se encuentra abierta a propuestas sexuales, al menos más que cuando usa prendas de otros colores.

Con todo, esto no quiere decir que la mujer vestida de rojo corresponderá a dichas iniciativas.

[Huffington Post]

¿Son los 33 la edad más feliz de la vida?

Salud

Por: pijamasurf - 03/01/2012

Estudio estadístico revela que la edad de 33 años está considerada como la feliz en la vida, al parecer porque es una especie de punto medio entre la inocencia infantil, el salvajismo adolescente y la decadencia de la madurez.

Aunque la felicidad, casi por naturaleza, es uno de los estados más volátiles que puede experimentar el ser humano, sus reminiscencias y evocaciones nos hacen pensar de continuo que es posible fijarla en un punto específico del que, a la vuelta del tiempo, podemos decir que efectivamente fuimos felices. Así, la infancia es una de las etapas predilectas de quienes encomian la felicidad de las cosas pasada, o la primera juventud y sus momentos iniciáticos.

Pero avanzando en dicha progresión temporal parece ser que ahora la etapa de la vida que se considera la más feliz se cifra en los 33 años, una edad que en nuestro tiempo parece oscilar entre la juventud y la adultez sin mucha voluntad de quedarse en esta.

De acuerdo con una investigación estadísticas llevada a cabo por Friends Reunited, una red social inglesa por Internet, la población británica asegura no haber sido realmente feliz sino hasta que alcanzó los 33 años de edad, respuesta que dio un 70% de los encuestados, todos más allá de los 40.

La psicóloga Donna Dawson explica esto haciendo notar que en los 33 ha pasado suficiente tiempo como para despojarse de la ingenuidad infantil y el salvajismo de la adolescencia, pero sin perder ni la energía ni el entusiasmo de la juventud. En suma, una especie de punto medio en que las fuerzas vitales, intelectuales y acaso anímicas se encuentran en perfecto equilibrio.

[Huffington Post]