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Podcast-Entrevista con Jason Silva: ¿La tecnología nos convertirá en dioses?

El transhumanista psicodélico y filósofo performer Jason Silva habló con uno de nuestros editores: una memorable charla en la que discutimos la llegada del estado postbiológico, la materialización de la conciencia a través de la tecnología, el hombre como extensión del universo, el Big Data y la experiencia psicodélica de la informática.

Por: Alejandro de Pourtales - 10/01/2012 a las 23:01:43

Jason Silva es heredero de filósofos-performers como Terence Mckenna y Tim Leary que usaron los medios audiovisuales para inseminar un meme psicodélico en la mente planetaria. Siempre cazando la novedad y devorando ideas como si fueran enteógenos, su obsesión es la tecnología en su intersección con la evolución humana y la posibilidad de que nos propulsemos hacia un estado postbiológico en el que, de autotrascender nuestro propio código, habremos bebido del soma (aunque este sea digital y esté compuesto solamente de información).

Nacido en Venezuela pero fincado en Estados Unidos, Jason Silva ha realizado una serie de videos que han seducido a la (b)logósfera por su interpretación poética de la experiencia psicodélica y su subeversiva exploración del paisaje tecnomental en el que habitamos. Estos buscan, en sus propias palabras, crear “una experiencia microspicodélica pero hecha a través de la electrónica y no de la química”, para de alguna manera asomarnos, aunque sea en un fractal de segundo, a “la experiencia de la totalidad de la existencia sin los filtros que utiliza nuestro sistema nervioso para diluir lo que podemos percibir y trazar una analogía entre la tecnología y la psicodelia”.

En esta entrevista, que inaugura nuestra sesiones conversando con mavericks de la altercultura contemporánea, pudimos sentarnos a distancia (tecnotelepáticamente) y discutir una serie de temas fascinantes para cualquiera que se interese por la relación entre el hombre, la tecnología y la información. Recomendamos escuchar todo el audio de esta sesión —que va in crescendo, con algunos momentos rapsódicos a la Mckenna.  Resaltamos lo más destacado de nuestra plática después del brinco.

Con su característico tecno-optimismo, Jason Silva nos contó sobre su afinidad con la teoría de Ray Kurwzeil sobre la aceleración exponencial tecnológica, a través de la cual pronto llegaremos “a un punto en el que no podremos distinguir entre la tecnología y nosotros”, incrustándonos así en una especie de idilio cibermetafísico, sin división entre el programador y lo programado, entre la materia y la mente. Una división que de todas formas no existe: “como dice Richard Dawkins del fenotipo extendido, cualquier cosa que nosotros creamos es parte de nuestro tejido”.

“Buckminister Fuller decía: ‘empieza con el universo’, si tú empiezas con el universo luego te das cuenta de que el planeta Tierra es un sistema… y eso que nosotros decimos que es la diferencia entre lo real y lo virtual y entre lo mecánico y lo natural o entre lo natural y lo artificial es una división creada por nosotros, el ecosistema que creó una flor o los rizomas de los árboles es el mismo sistema ecológico que creó el microprocesador o que ahora está creando la red fractal del Internet y que muestra las conexiones y los patrones que están funcionando en la evolución… lo que crea el hombre también es natural, la diferencia es que está siendo creado por diseño, a través de la conciencia”.

El hecho actual de que en muchos casos la tecnología opere como un mecanismo de enajenación, de que paradójicamente mientras vivimos las mieles de la hiperconexión planetaria a través de la tecnología también vivimos una desconexión en el ser individual y con nuestro entorno más inmediato, puede explicarse, según Silva, como un proceso traumático, un rito de paso, que se ve violentado ante la velocidad y la aceleración de la tecnología. Una vez que asimilemos la tecnología y que esta se vuelva menos primitiva y más sutil, podremos madurar hacia una etapa de plenitud en la que la tecnología nos entregue su promesa de reingeniar el paraíso. La tecnología necesariamente reflejerá el impulso del ser humano, por lo cual será necesario una evolución paralela de la conciencia del “programador” para que lo que progremos logre realizar el  viejo sueño de materializar el espíritu —quizás en una versión más actualizada: espiritualizar (eterrealizar) la materia.

“Como dice William Gibson en Neuromancer, la información quiere ser espacial, pronto podremos habitar infoespacios y entrar al ciberspacio; este no-espacio que es todavía espacio, y es más, nos liberará porque seremos mentes postgeográficas fuera de los límites del tiempo y la distancia, pensamiento eléctrico viajando a la velocidad de la luz más allá de la entropía”.

Llegamos aquí a la dimensión de la información como realidad fundamental de la cual se desdobla el mundo material que percibimos. “Hasta la materia es información, it from bit, hasta los niveles más pequeños son información, la biología es información que es programable… apenas estamos aprendiendo los lenguajes”. Esta es la visión psicodélica-lingüística que heredamos de Mckenna y de Wittgenstein: la realidad esta hecha de información, de código y si conoces el código entonces puedes hackearla y puedes hacer con ella lo que que quieras.

“El Big Data nos hace ver —con nuestra capacidad de medir, de mapear y visualizar tanta información— patrones a gran escala, metapatrones de ciudades enteras que son iguales al comportamiento de las células bajo el micrsoscopio … lo que nos dice Juan Enriquez es que el Big Data nos permite ver todo esto y reprogramarlo, la realidad entonces se vuelve programable porque la podemos mapear, el mapa se convierte en el territorio” y ”no hay separación entre las cosas, solo la forma en la que están organizadas, el Sol y nuestros átomos son lo mismo bajo otro patrón”.

En el éxtasis tecnológico, el hombre se convierte en la punta de lanza de la evolución cósmica, algo que nos recuerda a la aparición de la noósfera de Teilhard de Chardin, a través de lo que llamó “un calentamiento psíquico” y en comunión con el planeta:

“Una sensación de que somos una forma para que el cosmos se conozca a sí mismo. Como dijera Harold Bloom, ‘Somos los lóbulos frontales del universo’. El cerebro humano sigue siendo el objeto más complejo que hemos encontrado en todo el universo. Creo que tenemos un papel clave, el rol de la mente de comprender, recrear, aumentar y mejorar los procesos por los cuales el universo se gobierna”.

Y entonces cabe preguntarnos si no somos nosotros —en un feedback loop— la tecnología que usa la divinidad para extenderse por el universo y conocerse a sí misma. Y si, como sugiere Silva, llegará un punto en el que el hombre se volverá indistinguible de la tecnología. ¿Nos volveremos indistinguibles de la divinidad, de la totalidad, del Gran Holograma y el universo entero estará contenido (mas danzante) en un solo bit? 

To Understand Is to Percieve Patterns from jason silva on Vimeo.

Lecturas adicionales discutidas en la entrevista:

Marshall Mcluhan Playboy Interview 

A Computer, a Universe, Erik Davis 

The Glory of Big Data, Juan Enriquez

Jason Silva Wired Interview

Twitter del autor: Aleph de Pourtales /@alepholo 


Comentarios

  1. black mirror dice:

    un poco demasiado tecnofílico, pero de cualquier forma felicidades pijama, ya es hora de que saquen contenidos asi!



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