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Dos días después del cierre simbólico de sitios como Wikipedia y ante la amenaza de una nueva jornada de protestas el próximo 23 de enero, el Senado estadounidense decidió aplazar indefinidamente la votación de la polémica iniciativa SOPA.

Dos días después de la jornada de protestas en Internet contra la iniciativa SOPA, encabezadas por Wikipedia y con la participación de otros importante sitios, el Senado estadounidense decidió posponer indefinidamente la votación de la iniciativa.

Se tenía previsto que el próximo 24 de enero los senadores votaran la aprobación o el rechazo de la ley, pero igualmente, en la víspera, era posible que otros sitios aún más más imprescindibles como Google, Facebook y Twitter, entre otros, iniciaran una segunda ola de huelgas digitales.

Sin embargo, con este anuncio de los legisladores estadounidenses, quizá la así llamada “opción nuclear” ya no se implemente.

“Está claro que necesitamos revisar el enfoque sobre la mejor manera de abordar el problema de los ladrones foráneos que roban y venden las invenciones y los productos estadounidenses”, declaró el senador republicano Lamar Smith por medio de un comunicado al respecto. Smith es uno de los principales impulsores de esta ley.

Por otra parte, Harry Reid, cabeza de los demócratas en la Cámara, aseguró que no hay contradicción en la ley que no pueda resolverse, aunque no ofreció una nueva fecha para votar la ley. “Confío en que podemos alcanzar un acuerdo en las próximas semanas”, dijo el senador.

“El día vendrá en que los senadores que fueron obligados a tomar esta decisión mirarán atrás y se darán cuenta de que reaccionaron instintivamente a un problema monumental. Los criminales que no hacen nada más que traficar con productos falsificados y robar los contenidos estadounidenses están satisfechos de ver que el Senado de los Estados Unidos decidió que no vale la pena debatir cómo detener a los criminales fuera de nuestras fronteras que minan nuestra economía”, declaró por su parte Patrick Leahy, senador demócrata y presidente del Comité Judicial del Senado.

Así las cosas, cabe preguntarnos si esta se trata de una victoria parcial o una concesión momentánea para después arremeter con más fuerza.

[Reuters]

Google implementará a partir de marzo nuevas políticas para acceder a sus servicios que tienen como base una extensa concentración de información personal de sus usuarios.

A partir del 1 de marzo próximo comenzarán a implementarse nuevas medidas con la que Google concentrará una enorme cantidad de datos personales de los usuarios que acceden a sus servicios, so pretexto de “construir un ecosistema alrededor de su plataforma que compita con Apple y Facebook”, según asegura el diario El País.

La idea central es que antes de acceder al sistema Google (Gmail, Chrome, Books, Maps, Google+, etc.), el usuario está obligado a aceptar nuevas condiciones de uso en que se estipula que Google puede servirse de la información generada mientras se usen todos estos servicios.

El supuesto beneficio sería que con estos datos recolectados la estancia del internauta será mejor, pues, por poner un ejemplo, la búsqueda de información se especializará de acuerdo con los intereses personales que esta especie de panóptico automatizado haya aprendido a reconocer como propios.

Lo curioso es que la única opción que tendrá el usuario para rechazar dichas condiciones será no utilizar el servicio.

Es cierto, como dice Sara Marie Watson en The Atlantic, que está movida del llamado gigante de Mountain View era previsible e incluso tardó demasiado en implementarse teniendo en consideración todo el tiempo que lleva Google ampliando su presencia en la Red, pero no por ello es menos alarmante.

He dicho antes —escribe Watson— que como usuarios no somos lo suficientemente críticos de las relaciones que entablamos con plataformas como Facebook y Google que nos ofrecen servicios valiosos a cambio de nuestros datos. Para mí es un asunto no solo de privacidad sino de datos literalmente personales. Me pregunto si este es el momento en que el usuario promedio de Google comenzará a ser más crítico, más circunspecto a propósito de su exposición frente a la compañía. ¿Son estas políticas consolidadas de privacidad y términos de servicios suficientes para hacer evidente la realidad de nuestra exposición de datos? ¿Suficiente para sacudirnos un poco?

Cabe mencionar que, de momento, el usuario podrá utilizar anónimamente (tanto como esto es posible en Internet) YouTube y el buscador de Google. Pero, de cualquier manera y parafraseando a Günther Grass y su ensayo sobre Kafka, resulta terrorífico advertir cuánta información estamos entregando a estas nuevas burocracias digitales. 

Con información de El País y The Atlantic