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Cada neurona de nuestro cerebro podría tener identidad propia

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/15/2011

De acuerdo con un descubrimiento reciente cada una de las 100 mil millones de neuronas de nuestro cerebro podría tener identidad propia; esto ayudaría a explicar padecimientos como la esquizofrenia o el autismo.

Por varios años Michael J. McConnell, biólogo especializado en células madre, sintió curiosidad por lo gemelos que, a pesar de ser prácticamente igual en su estructura, en el ambiente en que crecieron y otros aspectos condicionantes del desarrollo posterior del individuo, se distinguen porque uno de ellos desarrolla algún padecimiento mental que el otro no tiene.

“Los gemelos monocigóticos pueden, de vez en vez, ser discordantes por cosas como la esquizofrenia, por cosas como el autismo. Si crecen juntos, si tienen el mismo genoma, ¿entonces por qué son diferentes?”, se preguntaba McConnell hasta hace poco, cuando dio con una pista que quizá lo lleve a la respuesta definitiva.

En los últimos diez años el científico ha estado estudiando la transformación en ratones de células en neuronas, identificando que cada una de estas, una vez que toma su forma última, parece tener un genoma propio o, dicho de otro modo, una identidad distinta a cada una de las demás neuronas. Teniendo en cuenta que el cerebro humano posee aproximadamente 100 mil millones de neuronas, sería mejor decir 100 mil millones de neuronas con identidad propia y diferente entre sí.

Esto podría influir en el comportamiento de una persona, pero eso es algo que todavía necesita confirmarse, aunque McConnell está más que dispuesto a buscar signos de mosaicismo genético en el cerebro humano, así como neuronas reprogramas en personas que padecen esquizofrenia o alguna otra condición mental.

[Nature]

La memoria es una serie de paquetes de información, no un flujo continuo

Ciencia

Por: pijamasurf - 11/15/2011

Experimento con roedores sugiere que la memoria se compone de pequeños paquetes de información y no de un flujo continuo siempre accesible para quien intenta recordar el nombre de una persona o el lugar donde despierta.

Es más o menos frecuente pensar la memoria como una especie de torrente continuo en el que fluyen todos los recuerdos de nuestra vida. La célebre madalena de Proust se interpreta como un ejemplo de cómo un detalle nimio —un sabor, un olor— puede despertar la fuerza de ese cauce y sumirnos en una especie de flujo ininterrumpido de memorias.

Sin embargo, científicamente todo parece indicar que esta es una metáfora equivocada. Un experimento realizado con ratones sugiere que los datos contenidos en la memoria se almacenan y utilizan más como paquetes que como un solo flujo: la memoria no como un solo libro en el que podemos ir y venir entre sus páginas, sino, mejor, como una biblioteca de cientos o miles de libros a nuestro alcance.

La prueba consistió en engañar a un grupo de ratones haciéndoles creer que se les había teletransportado de una habitación a otra al tiempo que se monitoreaba el comportamiento de su cerebro. La supuesta “teletransportación” se daba al cambiar súbitamente a los ratones de una habitación decorada de cierta manera a otra totalmente distinta mediante un mecanismo en que estas distintas decoraciones se encendían a voluntad de los investigadores.

La actividad cerebral de los ratones mostró que para cada uno de los cuartos estos habían generado distintos patrones, dos mapas distintos memorizados por separado. Para ubicarse los roedores pasaban de un mapa a otro después de una pequeña pausa. Además los ratones no mezclaban ninguno de estos dos patrones, impidiendo una posible confusión en sus recuerdos.

Este fenómeno, de comprobarse en el cerebro humano, podría explicar por qué dudamos por un momento al recordar el nombre de una persona que conocemos pero hace tiempo no veíamos o ese instante de duda al despertar en un lugar parcialmente desconocido —como si recordáramos a medias el fragmento de un texto pero pudiéramos repetirlo a la perfección solo hasta tener el libro en nuestras manos.

[io9]