Comerse a los semejantes no es una conducta apropiada, a menos que al hacerse provoque un bien. Y este canibalismo —benéfico por carambola— parece ser el caso de una bacteria de propiedades recién descubiertas, la Micavibrio aeruginosavorus, cuyo principal rasgo es que ataca a otras bacterias y las retiene hasta quitarles todos sus nutrientes. Canibalismo vampírico a nivel microscópico.
Aunque el organismo se conoce desde hace al menos unos treinta años, solo hasta hace poco se contó con los recursos técnicos necesarios para estudiarlo. La investigación corrió a cargo de Martin Wu, profesor asistente en el Departamento de Biología de la Universidad de Virginia, quien en colaboración con Zhang Wang decodificó el ADN de esta bacteria, descubriendo en el proceso la manera tan peculiar que tiene para sobrevivir.
En términos generales, lo que la Micavibrio aeruginosavorus hace es acechar a otras bacterias, adherirse a la pared celular de su víctima y sorber todos sus nutrientes hasta quitarle la vida. Esta última y letal fase es la que la distingue de otros microorganismos que tiene un comportamiento similar.
Entre sus presas favoritas se cuenta la Pseudomonas aeruginosa, una bacteria particularmente agresiva que en el ser humano provoca infecciones pulmonares en pacientes con fibrosis cística. Por esta razón se ha pensado que se podrían reorientar los fieros instintos de la Micavibrio y conducirla al camino de la salud y la utilidad médica.
“Quizá, eventualmente, los patólogos estén en condiciones de usar esta bacteria para, por decirlo de alguna manera, combatir fuego con fuego, como una bacteria que agresivamente cazará y atacará cierto tipo de otras bacterias que son extremadamente dañinas para el humano”, declaró al respecto Martin Wu.

El interior del cuerpo como un campo de batalla en el que las armas químicas podrían abandonarse para dar paso a una nueva generación de infantería bacteriana.
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