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La caída del mercado de valores precipitado por la crisis de la deuda en Estados Unidos es una continuación de la falencia sistémica del capitalismo.

El capitalismo, el sistema económico mundial, cruje en sus cimientos. Hoy fue lunes negro, antes ya hubo martes negro. El sistema en una gran crisis, hace CRASH. Y las economías de las personas comunes y corrientes caen en una depresión del consumo que deprime el mercado y deprime a todos. Una es causa de las demás.

La gran noticia es la degradación de la economía de Estados Unidos. ¿Una nueva crisis o la misma crisis? Es la de siempre y no es una buena  noticia para los llamados “países emergentes” como el mexicano, y menos para sus habitantes, a quienes se les impondrán “nuevas y necesarias” medidas de austeridad, vía el aumento de las tasas de interés y disminución del salario.

Aconsejan los economistas neoliberales la solución de apartar la deuda mala de la buena. No más dinero, más papeles, más bonos, los bonos que cada vez valen menos.

Se nos viene la noche y siguen las catástrofes naturales en toda la redondez del planeta. Un factor de incremento de la crisis global.

Nos remontamos a la crisis del 2008, apenas hace tres años, cuando los líderes mundiales, incluido al mayordomo elegante de la señora Hillary, tomaron las decisiones correctas para superar la crisis. El flamante presidente Barack Obama asumió íntegramente la “solución” que Bush le heredó para pagar la quiebra de las aseguradoras, las hipotecarias, los bancos y las casas de bolsa que costó billones de dólares.

La solución no sirvió para un carajo, la crisis del capitalismo sigue viento en popa y parece que no se va a detener ante nada.

Cuando a mí me preguntan qué podemos hacer, yo les contesto: leer a Juan Gelman.

La bachicha:

Karl Marx no se equivocó.