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La intención de Facebook y Google de acabar con el anonimato digital oculta una serie de intereses económicos y atenta contra la libertad individual de recrearse a través de la magia del nombrar.

Una de las cosas que hizo en su origen al Internet un espacio tan atractivo y liberador fue que dentro de la Red las personas podían ser otras. Con un poco de inventiva alguien podía escapar de su pasado psicológico, de sus traumas y estigmas, y reconstruir su identidad como un otro, en un juego psicomágico en una casa de bits y espejos. Usuarios de foros y redes sociales incipientes podían así proyectar una personalidad al mundo y a través de ella transformar su propia personalidad —de esta forma personas socialmente marginadas (como los geeks) encontraron una especie de redención, y bajo la máscara de su nueva identidad, pudieron por fin ser ellos mismos y mostrar su verdadero ser: inteligente, sensible, etcétera.  El poder del nombre es que confiere realidad, y un seudónimo crea una nueva realidad. Nombrar también es conocer y controlar; saber el nombre de alguien es un acto de poder. 

Esta libertad que impulsa el origen del Internet y lo dota de un espíritu altamente estimulante —un patio de re-creación donde podemos convivir y compartir a distancia tomando diferentes papeles en la gran obra de la conciencia colectiva— está seriamente amenazada por las dos grandes compañías que extienden sus tentáculos por todas la Red, con el deseo de convertirse en la Red. Tanto Google como Facebook abogan seriamente por la abolición del anonimato y el uso de seudónimos en el Internet. El lanzamiento de Google+ hizo patente este deseo de Google al cerrar cuentas que utilizaban seudónimos, bajo una política de "realismo". Esta es la misma política que Facebook busca implementar en su sitio, con casos también en los que cuentas han sido cerradas por "no ser reales": los avatares y las transpersonalizaciones atentan contra la visión de Facebook, un mundo que busca reemplazar la ficción de lo posible con su inexorable realidad virtual unívoca.

"Las personas se comportan mejor cuando tienen sus verdaderos nombre ahí [...]. Creo que las personas se ocultan detrás del anonimato porque consideran que pueden decir lo que quieran detrás de puertas cerradas", esto es lo que piensa Randi Zuckerberg, directora de marketing de la empresa fundada por su hermano Mark.

El ex CEO de Google, Eric Schmidt, se refirió hace poco al anonimato digital como "peligroso" y dijo que eventualmente los gobiernos "obligarán" a las personas a que usen sus nombres reales para toda su actividad en línea.

El argumento principal que estas empresas y seguramente los gobiernos plantearán para ejercer la regla de nombre real en línea es que es un motivo de seguridad  y que una persona que no tiene nada que ocultar, como un crimen, debe de aceptar navegar siendo ella misma para hacerse responsable de sus actos —acabando así con la pornografía infantil o el terrorismo.

Pero aceptar este argumento es como aceptar un toque de queda, vivir bajo un estado policial —o como aceptar que las drogas deben de estar prohibidas solamente porque muchas personas hacen mal uso de su libertad. Aceptar navegar con una sola identidad, con tu único nombre real, es un poco aceptar que  ya no serás alguien más, que ya no podrás cambiar y que la realidad será fija y definida —y no una construcción múltiple como es: realidades.

Asimismo se puede contraargumentar que en algunos casos usar un seudonónimo es una cuestión de seguridad. Activistas políticos en regímenes opresivos o minorías en sociedades discriminatorias podrían llegar a comprometer su vida si navegan con su nombre real.

«Los seudónimos persistentes no son formas de esconder quien eres. Proveen una forma de ser quien eres. Por fin puedes hablar sobre lo que realmente crees; tu políticas verdadera, tus problemas reales, tu verdadera sexualidad, tu verdadera familia, tu verdadero ser. Muchos del apoyo que reciben los "nombres verdaderos" viene de personas que no quieren escuchar controversia, pero la controversia sólo es una pequeña parte de la necesidad de seudónimos. Para muchos de nosotros, es el simple deseo de hablar abiertamente de las cosas que nos importan a las personas que usamos el Internet. El deseo de ser juzgado --no por nuestro nacimiento, no por nuestro sexo,  y no por aquellos para los que trabajamos-- sino por lo que decimos» (Marrow Bones).

Pero más allá del argumento de la identidad real como una medida de protección y civilidad digital, se oculta un enorme interés económico en que navegues como tú. Por una lado navegar con una identidad real por toda la web genera una gran cantidad de información útil para las compañías de marketing,  a las cuales Google y Facebook pueden vender esta información, además de perfeccionarse los anuncios personalizados.  Y si bien de cualquier forma cada movimiento que haces en la Red está siendo registrado, una persona que navega con múltiples identidades no genera la misma cantidad coherente de información útil para las marcas.

Por otro lado, según TechCrunch, el motivo por el cual Facebook se erige como un consistente lobby para forzar a sus usuarios a navegar con su nombre y busca llevar esto más allá de su sitio, es que existe un mercado en ciernes que podría ser coptado por esta red social. Facebook podría proveer un mecanismo para autentificar una identidad como real y de esta forma permitir transacciones en línea que ahorrarían grandes cantidades de tiempo. Podría ser el fin de llenar formatos con nombre, dirección, email, número de tarjeta de crédito. Con  solo visitar la página de una aerolínea conectado a Facebook bastaría un solo click para realizar una transacción.

El otro interés oculto que puede existir en la obligación de navegar bajo una identidad real está evidentemente en los gobiernos.  Internet tiene de origen una dualidad intrínseca entre la libertad (la expansión de la conciencia a través de la información a la cual pueden acceder los usuarios) y el control totalitario a través de la información sobre los usuarios —a la cual pueden acceder los gobiernos y las corporaciones. Este es el doble laboratorio de la Red, las dos alas de diferentes colores de un mismo pájaro. Una identidad única en la Red es casi como tener un chip localizador en cada persona. Es como obligar a todo el mundo a confesar sus secretos y decir la verdad al gobierno y a las corporaciones que se entremezclan con su estructura. ¿Pero por qué habríamos de decirle nuestros secretos al gobierno si este no nos loa dice a nosotros? ¿Por qué habríamos de confiar en alguien que no confía en nosotros? La ficción es en este marco necesaria para la libertad. 

Con una notable preclaridad Orson Welles en 1955 ya había anticipado la llegada del estado policial y la burocratización de las interacciones con la implementación mandatoria de los pasaportes y las cédulas de identificación personal. 

Una prueba del poder del anonimato y del seudónimo es lo que sucede con el sitio 4Chan, una de las manifestaciones más vibrantes del Internet lúdico —y genialmente caótico. Aelous Kephas escribe sobre este sitio diametralmente opuesto a Facebook:

«Y luego, por supuesto, está Facebook, que domina la comunidad en línea y que tiene mucho a lo cual responder.  Facebook tiene reglas de identidad y hay un límite sobre cuántas cuentas de Facebook puedes tener, así como advertencias sobre usar nombres falsos. La participación requiere e inspira el reforzamiento de la identidad, como es común a la mayoría de los grupos. Del otro lado del espectro, tan oscuro como Facebook promiscuo, está 4chan, donde la identidad se borra (el grupo hacktivista Anonymous probablemente se gestó en 4chan). 4chan es lo opuesto de Facebook, una red social anti-social que se mofa de  quien sea que haga demasiado esfuerzo por establecer una identidad llamándolo “name fag”. Si Facebook es para personas que quieren ser parte de la comunidad mientras permanecen en  la seguridad y comodidad de su hogar (y sus túneles de identidad), 4chan es el id de Internet: una colmena zumbante de actividad y una fosa de cuerpos revolcándose. Los channers se auto-identifican con el “Stand Alone Complex” o “una manada de gatos”, significando que ellos no forman una mente grupal sino que son solo una colección de unidades que espontáneamente van en la misma dirección. Aunque compuesto de individuos que en general rechazan los valores sociales establecidos —empezando por la identidad—y que aparentemente aborrecen el pensamiento grupal, paradójicamente es un espacio que frecuentemente gesta activismo en el mundo real, claro que usualmente en el nombre del lulz».

Hay algo liberador en no tener un nombre: que puedes ser todos y tu potencial, en ese sentido, es ilimitado. Esta es la fuerza del movimiento de hackers Anonymous (más allá de que haya sido cooptado o no por las agencias de inteligencia).  Si el nombre puede ser un acto creativo o puede ser un castigo, la capacidad de renombrar (y desnombrar) es parte fundamental del ejercicio de la libertad. Hay otro argumento igualmente poderoso: el de la magia y el de la poesía. La famosa intuición de alterconciencia poética de Rimbaud, «Je est un autre», no podría ejercerse en un mundo digital —ese nuevo espacio para ser y poetizar— si sólo tenemos nuestro nombre "real" —porque el nombre confiere ser. Un escritor como Fernando Pessoa, con sus heterónimos, no habría escrito lo que escribió en un mundo en el que no se puede ser otros.  Y es que es a través de los otros que nos conocemos a nosotros mismos; solo a través de decirnos otros podremos algún día encontrar nuestro verdadero nombre "real", aquel que va más de allá del acta de registro, que es cifra de nuestro espíritu.

Twitter del autor: @alepholo 

Investigación revela la existencia de una supra-entidad corporativa que controla el mundo

AlterCultura

Por: pijamasurf - 08/22/2011

Investigadores suizos realizan el análisis más completo hasta la fecha de las relaciones entre las grandes transnacionales del mundo, descubriendo que conforman una supra-entidad que ejerce una poderosa influencia sobre el destino del planeta.

Una de las características fundamentales de la paranoia es que encuentra todo tipo de conexiones donde (aparentemente) no las hay. Una de la versiones modernas de esta patología es la conspiranoia, esa cepa psíquica que básicamente considera que el mundo es una enorme conspiración orquestada por una élite secretamente entrelazada. Y aunque la conspiranoia es supuestamente el hazmerreír del pensamiento racional y sus templos transparentes de lógica impecable, el análisis más completo jamás realizado en torno a las redes corporativas globales muestra que existe una "súper entidad" compuesta de un reducido número de empresas estrechamente vinculadas —tanto que pueden considerarse una unidad— que controla prácticamente todo el pastel político-financiero del planeta. Así que tal vez los paranoicos no están tan equivocados, siempre conectando puntos en la oscuridad (como dijera William Burroughs: "Un paranoico es alguien que sabe un poco de lo que  está sucediendo").

El estudio realizado por los investigadores suizos Stefania Vitali, James B. Glattfelder y Stefano Battiston, sugiere que nuestra tendencia a desestimar la teoría conspiratoria, de lo que podemos llamar "corporatocracia", se basa en nuestra inhabilidad de comprender los alcances de esta red de pertenencia corporativa global, la cual había demostrado ser demasiado compleja para análisis previos. Los resultados muestran que 737 compañías controlan 80% de la red corporativa transnacional y que solo 147  —lo que los investigadores llaman una "súper-entidad"— controlan más del 40% de esta red global.

«Presentamos la primer investigación de la arquitectura de la red internacional de dueños, junto con la computación del control de cada jugador global. Hallamos que las corporaciones transnacionales forman una estructura gigante en forma de "corbata de moño" y que una gran porción del control fluye hacia un núcleo de instituciones financieras estrechamente ligadas. Este núcleo puede describirse como una "súper-entidad" económica, lo cual genera una serie de cuestiones importantes para los investigadores y legisladores.

»Una investigación cuantitativa no es una tarea trivial, ya que las compañías pueden ejercer control de otras compañías a través de una red de relaciones de pertenencia directa e indirecta que se extiende a muchos países. De esta forma, se necesita una red compleja de análisis para descubrir esta estructura de control y sus implicaciones».

En un inicio los investigadores tomaron una lista de 43,060 compañías transnacionales, de una muestra de 30 millones de actores económicos, identificados conforme a las pautas de la Organización Económica de Cooperación y Desarrollo (OECD). Luego aplicaron un algoritmo de búsqueda recursiva que detectó «una red de vías de pertenencia originando y apuntando a estas corporaciones transnacionales». Los resultado arrojaron 600, 508 nodos y 1,006,987 vínculos de pertenencia.

El análisis ubicó un primer componente de 737 compañías que controlan el 80% del valor de todas las transnacionales del mundo; un segundo componente aún más estrechamente unido controla el 40% del valor económico de las corporaciones del planeta, a través de una complicada red de relaciones. Los investigadores explican el motivo detrás de esta estructura como una forma de reducir el costo de transacciones, la toma de riesgos, prevenir la oferta pública de adquisición de empresas e incrementar la confianza entre grupos de interés.

La existencia de esta supra-entidad, concluyen los investigadores, va en detrimento de la competitividad de mercado y representa un riesgo para la estabilidad económica, al actuar en bloque. Los accionistas mayoritarios tienen la posibilidad de ejercer una influencia masiva a través de todas sus conexiones con otras trasnacionales, detentando un poder capaz de desestabilizar países enteros. Si a esto le sumamos que una buena parte de estas empresas son instituciones financieras —con capacidad de especular en el mercado y de utilizar cuantiosa información privilegiada— podemos empezar a entender cómo se originan las grandes burbujas y las crisis financieras que hemos visto en los últimos años y por supuesto cómo, a diferencia del grueso de la población, estas grandes corporaciones reportan grandes ganancias en momentos álgidos de la economía global —se comprende entonces la frase (acaso quitádole el plural): son demasiado grandes para caer.

Lo crucial aquí es descubrir hasta qué punto esta supra-entidad corporativa se maneja como una engranada unidad que protege sus intereses de manera exlcuyente o es simplemente un ensamble heterogéneo de empresas cuyo único rasgo en común es el poder del gran capital.

¿Es esta supra-entidad una manifestación del colectivo articulado por el grupo Bilderberg, dentro del cual se reúnen secretamente cada año una serie de políticos y empresarios que representan al selecto grupo de las corporaciones más poderosas del mundo y que parecen tener una importante injerencia en el acontecer político mundial?

¿Han delineado los investigadores suizos por primera vez la estructura de aquella sociedad secreta monolítica que denunciara John F. Kennedy antes de morir?

O aquella que advirtió, en una especie de salida del clóset, J. Edgar Hoover, el director del FBI:

"El individuo está en desventaja al enfrentarse con una conspiración tan monstruosa que no puede creer que exista.  La mente de los estadounidenses no ha tomado conciencia del mal que ha sido introducido a nuestro alrededor. Rechaza incluso la idea de que los humanos pueden sostener una filosofía que al final debe de destruir todo lo bueno y decente".

A estas tenebrosas visiones de control habría que contraponer, para equilibrar la balanza, hacer dudar un poco más y quizás revelar algún tipo de epifanía en la contradicción, las palabras de Alan Moore:

"Lo principal que aprendí de la teoría de conspiración es que los conspiracionistas en realidad creen en una conspiración porque es más confortante. La verdad del mundo es que es caótico. La verdad es que no son los banqueros judíos, los extraterrestres grises y los reptiloides de 4 metros de otra dimensión los que tienen el control. La verdad es aún más pavorosa: nadie tiene el control. El mundo es despiadado".

Así que si el orden del mundo conspira en tu contra, por qué no simplemente lo abandonas y entras al gobierno del caos y dejas que te lleve por fuera hacia donde las olas fluyen sin control.

A continuación la lista de las primeras 50 compañías del ranking de control global:

1 BARCLAYS PLC  GB 6512  SCC 4.05

2 CAPITAL GROUP COMPANIES INC, THE  US  6713  IN  6.66

3 FMR CORP  US  6713  IN  8.94

4 AXA  FR  6712  SCC  11.21

5 STATE STREET CORPORATION US 6713 SCC 13.02

6 JP MORGAN CHASE & CO. US 6512 SCC 14.55

7 LEGAL & GENERAL GROUP PLC GB 6603  SCC 16.02

8 VANGUARD GROUP, INC., THE  US 7415 IN 17.25

9 UBS AG  CH 6512  SCC 18.46

10 MERRILL LYNCH & CO., INC. US 6712  SCC 19.45

11 WELLINGTON MANAGEMENT CO. L.L.P. US 6713  IN 20.33

12 DEUTSCHE BANK AG DE 6512  SCC 21.17

13 FRANKLIN RESOURCES, INC. US 6512  SCC 21.99

14 CREDIT SUISSE GROUP  CH 6512 SCC 22.81

15 WALTON ENTERPRISES LLC US 2923 T&T 23.56

16 BANK OF NEWYORKMELLON CORP. US 6512 IN 24.28

17 NATIXIS   FR 6512 SCC 24.98

18  GOLDMAN SACHS GROUP, INC., THE US 6712 SCC 25.64

19 T. ROWEPRICE GROUP, INC. US 6713 SCC 26.29

20 LEGG MASON, INC. US 6712 SCC 26.92

21 MORGAN STANLEY US 6712 SCC 27.56

22 MITSUBISHI UFJ FINANCIAL GROUP, INC. JP 6512 SCC 28.16

23 NORTHERN TRUST CORPORATION US 6512 SCC 28.72

24 SOCIÉTÉ GÉNÉRALE FR 6512 SCC 29.26

25 BANK OF AMERICA CORPORATION US 6512 SCC 29.79

26 LLOYDS TSB GROUPPLCGB 6512 SCC 30.30

27 INVESCOPLCGB 6523 SCC 30.82

28 ALLIANZSE DE 7415 SCC 31.32

29 TIAA US 6601 IN 32.24

30 OLD MUTUAL PUBLIC LIMITED COMPANY GB 6601 SCC 32.69

31 AVIVAPLC GB 6601 SCC 33.14

32 SCHRODERSPLC GB 6712 SCC 33.57

33 DODGE & COX US 7415 IN 34.00

34 LEHMAN BROTHERS HOLDINGS, INC. US 6712 SCC 34.43

35 SUN LIFE FINANCIAL, INC. CA 6601 SCC 34.82

36 STANDARDLIFEPLCGB 6601 SCC 35.2

37 CNCE FR 6512 SCC 35.57

38 NOMURA HOLDINGS, INC. JP 6512 SCC 35.92

39 THE DEPOSITORY TRUST COMPANY US 6512 IN 36.28

40 MASSACHUSETTS MUTUAL LIFE INSUR. US 6601 IN 36.63

41 INGGROEP N.V.  NL 6603  SCC 36.96

42 BRANDES INVESTMENT PARTNERS, L.P. US 6713 IN 37.29

43 UNICREDITO ITALIANO SPA IT 6512 SCC 37.61

44 DEPOSIT INSURANCE CORPORATION OF JP JP 6511 IN 37.93

45 VERENIGING AEGON  NL 6512 IN 38.25

46 BNPPARIBAS  FR 6512 SCC 38.56

47 AFFILIATED MANAGERS GROUP, INC. US 6713  SCC 38.88

48 RESONA HOLDINGS, INC.  JP 6512  SCC 39.18

49 CAPITAL GROUP INTERNATIONAL, INC.  US 7414 IN 39.48

50 CHINA PETROCHEMICAL GROUP CO.  CN 6511 T&T 39.78

 

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