*

X

¿Si producimos alimento para 12 mil millones de personas por qué todavía existe el hambre?

Por: Javier Barros Del Villar - 07/30/2011

A pesar de que en el planeta se produce mucho más alimento que el que requieren sus 7 mil millones de habitantes, el 15% de la población mundial sigue padeciendo hambre.

imagen de niños hambrientos en africa

De acuerdo con datos de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), actualmente se produce en el planeta alimento necesario para satisfacer las necesidades de 12 mil millones de personas. Y si consideramos que la población mundial se integra por aproximadamente 7,000 millones de habitantes, resulta casi inexplicable que alrededor del 15% de esta población siga padeciendo hambre. Pero como afirma acertadamente Esther Vivas en su editorial para el diario español El País, «El hambre no es una fatalidad inevitable que afecta a determinados países. Las causas del hambre son políticas. ¿Quiénes controlan los recursos naturales (tierra, agua, semillas) que permiten la producción de comida? ¿A quiénes benefician las políticas agrícolas y alimentarias? Hoy, los alimentos se han convertido en una mercancía y su función principal, alimentarnos, ha quedado en un segundo plano».

Tras analizar brevemente el escenario alimentario del planeta podemos confirmar que, lamentablemente, es un rubro controlado por un reducido grupo de corporaciones trasnacionales. Estas crecen, procesan y distribuyen un considerable porcentaje del alimento que se consume en el mundo, y  fijan sus precios a partir de un criterio simple: estrategias de mercado orientadas a generar mayores dividendos, sin tomar en cuenta el impacto que estas tienen para la población mundial, en especial para los habitantes de los países económicamente más vulnerables.

Sumado a lo anterior, existen fenómenos específicos que privan diariamente a millones de personas de satisfacer las necesidades básicas en torno a su alimentación (buena parte de las cuales radica en África). Por un lado, miles de campesinos alrededor del mundo han perdido sus tierras ante compañías trasnacionales que las adquieren para cultivar alimentos a bajo costo y posteriormente comercializarlos en países en donde la demanda se corresponde con un poder adquisitivo suficiente para cumplir con sus expectativas mercantiles. Por otro, los precios de los alimentos básicos generalmente se determinan, al menos en un plano masivo, en bolsas de valores como la de Chicago, Londres o París. Y si a esto agregamos que actualmente la gran mayoría de la compra-venta de estas mercancías no implica un intercambio real, sino que es de carácter especulativo (a decir de Mike Masters, del hedge fund Masters Capital Management, el 75% de la inversión en el sector agrícola es de carácter especulativo), entonces tenemos consecuencias como el incremento en los precios de productos que forman la canasta básica de diversas poblaciones: "En Somalia, el precio del maíz y el sorgo rojo aumentó un 106% y un 180% respectivamente en tan solo un año. En Etiopía, el coste del trigo subió un 85% con relación al año anterior. Y en Kenia, el maíz alcanzó un valor 55% superior al de 2010" advierte en declaraciones hechas al diario El País.

Aparentemente estas son las causas responsables del nefasto fenómeno denunciado desde el propio título de este artículo. Se calcula que desde hace cinco décadas la producción de alimentos se ha triplicado, mientras que la población solo se ha duplicado. Pero esto no es suficiente siquiera para acercarnos a resolver una problemática que mientras siga vigente jamás podremos aspirar, como sociedad mundial, a una condición mínima de dignidad para la raza humana como un conjunto unificado.

¿Por qué si producimos alimento para 12 mil millones de personas todavía existe el hambre? El relator de la ONU para el Derecho a la alimentación, Olivier de Schutter, tiene una respuesta simple y acertada: "el hambre es un problema político. Es una cuestión de justicia social y políticas de redistribución".

Twitter del autor: @paradoxeparadis 

 

Instala un bot en tu cuenta de Facebook o Twitter y deja que te reemplace sutilmente

Por: pijamasurf - 07/30/2011

Conviértete en un replicante y deja que un bot simule tu personalidad y haga el trabajo sucio de la interacción diaria en las redes sociales; luego recoge los frutos digitales de ver cómo te vuelves más popular

¿Cansado de mantener tus cuentas en las redes sociales y seguir aparentando ser cool, buena onda o interesante? Deja que un bot lo haga por ti, que mimetice tu personalidad, añada elementos programados e incluso llegue a superar tu éxito social, aumentando tu número de amigos y seguidores.

El sitio rep.licants.org te permite entregar control de tus cuentas de Facebook y Twitter a un bot (¿y cuál es el problema? Después de todo ¿no somos casi autómatas?) que simula tus patrones lingüísticos, tu personalidad y tus intereses. Deja que el bot publique contenido y conteste a tus pseudoamigos, mientras tú te escurres y sales a jugar al sol. Y, quién sabe, tal vez cuando regreses el bot te habrá conseguido una cita para esa noche.

El sitio rep.licants.org se jacta de poder mejorar tu influencia en las redes sociales, algo que puede medirse fácilmente instalando Klout. Argumenta que muchas veces "los factores humanos" (como la introversión, la timidez o una imagen corporal negativa) son un obstáculo en la popularidad social, por lo cual un bot puede ayudarte a superar esos escollos y destacarte en la arena del Social Media.

El bot funciona como una prótesis virtual de tu identidad que sube contenido de otras redes sociales, como YouTube y Vimeo, siguiendo un análisis de palabras claves e interactúa conforme a un algoritmo de tu personalidad.

Por otra parte rep.licants.org tiene un plan maestro macabro de llenar la red de replicantes (célebre término usado en Blade Runner para los androides de Phillip K. Dick  que se han esparcido insensiblemente por el mundo), quizá para así forzar el efecto de 100 monos en los avatares digitales y generar la autoconciencia del bot, criticando  al mismo tiempo la penuria, casi robótica, de nuestras interacciones virtuales.

"Es más, este bot puede ser percibido como una amenaza al defraudar aún más la realidad de quién es quién en las redes sociales y al hacer patente la pobreza de nuestras interacciones sociales en las llamadas "redes sociales".

Otra cosa atractiva es que si llenamos de bots las redes sociales, los imperios de marketing que se alimentan de nuestra información vivirán también en un simulacro digital (que se anuncia ya), personalizando información y creando perfiles sociales para sus productos basándose en bots, algo que encaja perfectamente con su visión del mundo. A fin de cuentas son ellos o nosotros. Ser un bot o no ser un bot, esa será la cuestión.

[Link a videodemostración] [Diario de un bot en las redes sociales]

Twitter del autor: @alepholo