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¿Por qué los hombres homofóbicos se estimulan más con la pornografía gay?

Por: pijamasurf - 06/12/2011

Se ha comprobado que los hombres homofóbicos manifiestan una excitación sexual en presencia de contenidos pornográficos gay. ¿Esta reacción confirmará la teoría de Freud de que las fobias están relacionados con los deseos más ocultos?

De acuerdo con el "padre del psicoanálisis", Sigmund Freud, nuestras actitudes más negativas, tal vez empezando por aquellas que manifiestan odio hacia algo o hacia alguien, están de algún modo relacionadas con nuestros deseos ocultos. Quizá por esto los hombres que mantienen una explícita aversión por la homosexualidad demuestran una estimulación mayor que aquellos que no tienen una postura negativa al ver hombres desnudos u hombres sosteniendo una relación sexual. De hecho, hace algunos meses reportamos en Pijama Surf que tres de los más populares activistas anti-gay resultaron ser, en su sombría intimidad, precisamente homosexuales.

Un estudio realizado en el Departamento de Psicología de la Universidad de Georgia, y sobre el cual también habíamos hablado ya en este sitio, demostró dicha premisa freudiana aplicada a la homofobia. Primero se les preguntó a los voluntarios, solo hombres heterosexuales, sobre su postura ante la homosexualidad, enfatizando su grado de comodidad o incomodidad encontrándose en compañía de otros hombres homosexuales. Con sus respuestas, dividieron a los sujetos en dos grupos, aquellos que denotaron rasgos homofóbicos y aquellos que no.

Posteriormente todos los voluntarios fueron expuestos a una sesión de tres videos porno, cada uno de cuatro minutos de duración. El primer video mostraba una escena de sexo entre un hombre y una mujer, el segundo una escena de sexo lésbico y el tercero una escena de sexo entre dos hombres. Mientras observaban los contenidos, a los sujetos de estudio se les instaló un dispositivo en el pene para medir el nivel de excitación sexual que manifestaba cada uno de ellos.

Mientras observaban los dos primeros videos, el coito heterosexual y lésbico, todos manifestaron un crecimiento en el volumen del pene. Ante el tercer video, sin embargo, solo el grupo de potenciales homofóbicos manifestó una excitación similar, a pesar de que al ser cuestionados negaron cualquier tipo de entusiasmo. Siguiendo los resultados, los investigadores determinaron que aquellos sujetos con aversión por la homosexualidad, paradójicamente, eran los únicos que se excitaban al presenciar un poco de gay porn.

Este experimento nos deja con al menos una pregunta inevitable: ¿Acaso los sentimientos de odio son una especie de amor pervertido por los miedos o los complejos psicoculturales?

[PsychologyToday]

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Abriendo la caja de pandora cósmica: "The Box", la película sincromística de Richard Kelly

Por: Alejandro Martinez Gallardo - 06/12/2011

Richard Kelly, el director de Donnie Darko, se consolida en The Box, como un maestro de estilo en una excelente exploración de la gran conspiración cósmica y la posible libertad del hombre

¿Quién tiene el control de nuestra realidad? ¿Quién teje la madeja de nuestro destino? Estas grandes preguntas filosóficas que atraviesan toda la historia del hombre hoy en día encuentran nuevos actores, agentes ocultos, responsables siniestros o luminosos, influenciados por la cultura OVNI y la teoría de la conspiración.  Y el cine tal vez es el mejor medio para tocar estos temas que muchas veces superan nuestro entendimiento: el cine que pasa su espejo sobre el misterio cósmico como una reflexión que más que ofrecer respuestas, abre puertas (y la cámara, como los ojos, son micro star gates).

Richard Kelly, el joven director estadounidense que marcó a una generación con su primera película, Donnie Darko, y fracasó enormemente con la crítica y con la taquilla en una incomprendida y megalómana farsa de ocasionales pinceladas de genio, Southland Tales, tiene en su tercera película, The Box, una madura revisitación a sus temas favoritos de ciencia ficción y especulación cosmológica.

Basada en el cuento Button, Button (llevado a la TV en la legendaria serie The Twilight Zone), Kelly actualiza y personaliza esta narración de Richard Matheson. Tejiendo un laberinto onírico de sincromisticismo y paranoia. Con ecos ineludibles de David Lynch, El Resplandor y 2001: Una Odisea en el Espacio, de Kubrick, Richard Kelly hace su versión de ocultismo pop de la gran conspiración cósmica que controla el destino de los hombres —pero que en sus grietas deja entrever la libertad humana.

The Box cuenta la historia de una joven pareja protagonizada por James Marsden y Cameron Diaz (Kelly ama trastornar y reformular a actores del mainstream en papeles que se burlan de su propia trayectoria en el starsystem). Marsden es un joven y brillante ingeniero de la NASA, aspirante a astronauta, que participó en el diseño óptico de la cámara del explorador Viking, el cual transmitió a la Tierra el famoso "rostro de Marte", en Cydonia. (Es posible que Kelly haya escogido a Mars-den justamente por su apellido como detalle sincromístico). Lo cierto es que el mismo padre de Kelly trabajó en esta misión que generó enorme controversia en su tiempo, ya que al aparecer las imágenes que capturó mostraban vida inteligente en la superficie del planeta rojo. Cameron Diaz es la esposa de Marsden, Norma, una maestra escolar con una deformación en su pie que le acarrea el escarnio de la sociedad.

La pareja (que tiene un hijo pre-adolescente) recibe una misteriosa caja en el correo con un extraño mecanismo de detonación. Intrigados por esta misiva, el día siguiente reciben la visita de un excelente Frank Langella, en el papel de Arlington Steward, una especie de "hombre de negro" que también trabajaba para la NASA y que misteriosamente renació después de ser impactado por un relámpago el día de la misión Viking. Langella les hace una oferta: si aprietan el botón de la caja recibirán un millón de dólares pero una persona en alguna parte del mundo morirá inmediatamente.

Para fines de exploración metafísica es necesario revelar que Norma aprieta el botón desencadenando una serie de consecuencias  que ahondan en el misterio de la humanidad y su papel en el planeta Tierra (o en esta realidad colectiva a veces similar a una alucinación). Arrepentidos por haber apretado el botón, la pareja intenta devolver el dinero y dar marcha atrás a los fenómenos que han provocado. Pero una vez que se abre el agujero del conejo ya no hay salida de emergencia —y todo está conectado pesadillescamente.

Mardsen y Norma se ven envueltos en una enorme conspiración que abarca todas las agencias del gobierno de Estados Unidos (la NSA, la NASA, la CIA) y que involucra el control mental de una gran cantidad de ciudadanos en quienes Langella, como representante de unos misteriosos "empleadores", descarga su conciencia haciendo de ellos una especie de ejército zombie o clones que trabajan para el sistema. No sabemos mucho de estos "empleadores", solo sabemos que algo tienen que ver con Marte y que son llamados los "Señores del Rayo". Langella sirve sus misteriosos planes poniendo a prueba a la humanidad con esta dinámica de la caja, en la que se les confronta con la posibilidad de sacrificarse por los demás (al no obtener el dinero) o, en un acto egoísta, anteponerse y recibir el millón de dólares para resolver sus problemas personales.

La clave de este predicamento es la idea de que la Tierra es un constructo en el que las personas son puestas a prueba, en su capacidad de servicio y sacrificio hacia los demás por una raza extraterrestre o entidades tecnológicamente más avanzadas (cuya "tecnología es indistinguible de la magia").  Si logran la conciencia de que su destino está ligado al de toda la humanidad (porque si nadie más escoge oprimir el botón todos serán salvados), entonces podrán acceder a la dimensión superior y dejar este purgatorio. Los controladores para los cuales trabaja Langella permiten a ciertas personas visiones del ultramundo a través de portales luminosos de agua plásmica (el mismo CGI vórtice líquido que vimos en Donnie Darko), plantando la semilla del gran superfugio hacia el reino de la luz, pero exigen el sacrificio personal; de otra forma amenazan con extinguir a la humanidad.

"De vez en cuando, surge un artista de la nada que canaliza los más inefables flujos del inconsciente de una época y crea artefactos de cultura pop. Muchas veces parece que estos artistas apenas son conscientes de lo que están canalizando. Richard Kelly es uno de ellos", escribe Christopher Knowles en el blog sincromístico Secret Sun.

Vivimos en una caja: tu auto es una caja, tu casa es una caja, la televisión que succiona tu alma es una caja, este mundo en sí es una caja, dice Langella en la película alegóricamente. Afuera yace una dimensión desconocida a la cual solo podremos acceder juntos, cuando descubramos la inexorable interconectividad que nos une. Esto es lo que enseña la filosofía sincromística y lo que plantea Richard Kelly. No hay diferencia entre tú y el planeta y el Gran Plan.

Twitter: @alepholo