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Ecolocación humana: mapeando el cerebro de las personas que pueden "ver" sonido

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/03/2011

Algunas personas, como los delfines y los murciélagos, pueden ver usando el sonido; el cerebro de personas ciegas que usan la ecolocación procesa el sonido como si fuera luz

Siguiendo los gráciles pasos de los delfines y los murciélagos, algunos humanos -especialmente los ciegos- desarrollan la capacidad de utilizar el sonido para navegar el espacio y en cierta forma ver con el oído. Algunas personas como  Daniel Kish o Ben Underwood, puden nadar, patinar, andar en bici y otras activiades pese a ser ciegos usando el sonido. Esta capacidad de ecolocación (o sonar flash) en el ser humano está siendo estudiada por una serie de científicos que buscan descubir qué sucede en el cerebro cuando una persona "ve" con el sonido.

Investigadores canadienses realizaron un experimento con dos personas ciegas que utilizaban de manera experta la ecolocación para identificar los objetos del ambiente y un grupo de control. Resonancias magnéticas demostraron actividad en la cisura calacarina, la región del cerebro típicamente asociada con procesar estímulos visuales, en los sujetos que sabían utilizar la ecolocación. El estudio mostró que los clicks y ecos escuchados por estas personas al rebotar sonido de los objetos son procesados en la misma zona del cerebro que usan las personas que sí pueden para procesar ondas de luz, no sonido. Esto es altamente significativo, una especie de neuroplasticidad de la sinestesia en la que el sonido y la luz son intercambiables y en la que podemos hablar de "rayos de sonido".

Aunque el experimento fue realizado con expertos en ecolocación que habían sido forzados a desarrollar este talento por la ceguera, cualquier persona puede aprender a ver con el sonido si tiene un poco de dedicación, demostrando la meta-maleabilidad del cerebro humano: que puede ser un delfín.

La ecoloación  puede ser aprendida por personas ordinarias sin ninguna habilidad especial usando chasquidos o clicks de la lengua para visualizar objetos al escuchar el eco que producen los sonidos a su alrededor.

Un grupo de científicos españoles de la Universidad de Alcalá de Henares se ha dado a la tarea de enseñar el arte de la ecolocación.

“Dos horas al día por un par de semanas son suficientes para distinguir si tienes un objeto enfrente de ti”, dijo Antonio Martínez, de la Universidad de Alcalá de Henares. “Un par de semanas más y puedes notar la diferencia entre el pavimento y los árboles”.

La clave, al parecer, es  realizar clicks o chasquidos con la lengua y el paladar y luego aprender a reconocer las leves variaciones con las que los clicks suenan dependiendo de los objetos cercanos. Esto puede ser muy útil para los ciegos o para las personas que trabajan en la oscuridad y hasta como una forma de meditación sensorial que estimule la visión interior. El sonido puede ser el tercer ojo.

[io9]

 

Entrelazamiento cuántico y conciencia holográfica sugieren vida después de la muerte

Ciencia

Por: pijamasurf - 06/03/2011

Si la conciencia es un fenómeno cuántico, como la evidencia sugiere, entonces es probable que la información (memoria) que comprende nuestra conciencia (o alma) persista más allá de la muerte, integrándose a la conciencia del universo.

El canal estadounidense Science Channel tiene una interesante serie, Through the Wormhole, narrada por la sempiterna voz de Morgan Freeman, sobre los grandes misterios de la ciencia y de la mente humana. En un reciente capítulo se discute el fenómeno de la vida después de la muerte.

Uno de los científicos de frontera que más ha profundizado en este "agujero de gusano" es el físico y anestesiólogo Stuart Hameroff. El Dr Hameroff, junto con el eminente físico Roger Penrose, ha formulado una notable teoría que considera que la conciencia es un fenómeno cuántico y como tal es una propiedad fundamental de todo el universo.

"Nuestras almas están construidas de algo mucho más fundamental que las neuronas, están construidas por la misma tela del universo. Creo que la conciencia (o su precursor, llamémoslo protoconciencia) ha existido en el universo desde siempre, quizás desde el Big Bang".

Esta hipótesis recuerda la creencia budista e hinduista de que la conciencia está intrincada con el universo como un hilo en una tela — y tal vez es lo único que existe.

La ominosa voz de Morgan Freeman nos dice que "la conciencia cuántica podría explicar las experiencias cercanas a la muerte", a lo que Hameroff responde:

"Digamos que el corazón se detiene, la sangre deja de fluir, los microtúbulos pierden su estado cuántico, pero la información cuántica que existe en los mircotúbulos no es destruida, no puede ser destruida, solo se distribuye  en el universo entero; si el paciente es resucitado, esta información cuántica puede regresar a los microtúbulos y el paciente puede creer que vio una luz blanca, un túnel o flotó fuera de su cuerpo. Ahora bien, si no revive y el paciente muere, tal vez esta información cuántica pueda existir fuera del cuerpo, indefinidadmente, como su alma".

En una entrevista anterior con el sitio Daily Grail, Hameroff apuntó:

"Bajo condiciones normales la conciencia ocurre en el nivel fundamental de la geometría del espacio-tiempo confinado al cerebro. Pero cuando el metabolismo que conduce la coherencia cuántica (en microtúbulos) se pierde, la información cuántica se filtra hacia la geometría del espacio-tiempo en el universo como totalidad. Siendo holográfica y entrelazada, no se disipa. De ahí que la conciencia (o la subconciencia, como la de un sueño) pueda persistir".

Hameroff hace referencia a la propiedad de las partículas subatómicas de formar estados de entrelazamiento cuántico entre sí, estos estados son tales que un grupo de partículas forma sistemas holísticos de intercambio de información instantánea, sin importar que las partículas estén a millones de kilómetros de distancia. El alma y nuestra memoria podrían ser sistema cuánticos, holográficos en el sentido de que en cada partícula de este sistema podría contener la totalidad de la información del mismo, como si en un fotón existiera toda la información de todas las estrellas. Tal vez el alma o la conciencia cuántica que habita un cuerpo al morir regresa a este estado de entrelazamiento cuántico con todas las partículas del universo, en lo que Phillip K. Dick entiende por anamnesis: un aspecto de la gnosis en el que el sistema recolecta la información (o la memoria) de un individuo como un todo, alimentándose de esta memoria para construir un nuevo circuito en el funcionamiento del programa o universo. Literalmente, el universo se alimenta de nuestra información, absorbe nuestra alma (pero más que perdernos ganamos ser todo el universo.)

Vivimos entonces en "piel holográfica", aquel inolvidable verso de Borges: "ser para siempre; pero no haber sido".