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Animales mágicos: Los renos son los únicos mamíferos capaces de ver luz ultravioleta

Ecosistemas

Por: pijamasurf - 05/28/2011

Los renos utilizan la visión ultravioleta como una ventaja evolutiva; ¿tiene que ver esto con que gustan de ingerir el hongo mágico amanita muscaria?

Los renos son los único mamíferos capaces de percibir la luz ultravioleta. Alejándose del espectro de la luz visible, la luz ultravioleta tiene una longtiud de conda más corta y más energética. La luz ultravioleta es una de las cosas que hace que la nieve y el sol puedan provocar una especie de ceguera temporal. Esta es justamente una de las razones por las cuales los investigadores creen que los renos evolucionaron a tener la capacidad de percibir esta luz invisible para los  demás mamíferos: como un mecanismo que les otorga una ventaja al vivir en los desiertos de nieve del Ártico.

"Cuando usamos cámaras que registran luz ultravioleta, descubrimos que hay algunas cosas muy importantes que absorben luz ultravioleta y por lo tanto parecen negras, contrastando con la nieve. Esto incluye la orina -una señal de competidores o depredadores; líquenes -una fuente de alimento en el invierno; y el pelaje, haciendo fácil de distinguir a depredadores como los lobos, que se camuflean fácilemente para los animales que no pueden ver luz ultravioleta", dijo Glen Jeffery del University College de Londres.

Así que prácticamente el reno es una especie de superhéroe del Polo Norte.

Los científicos consideran que el hecho de que los renos puedan ver luz ultravioleta sin dañarse la retina podría hacer replantear la noción aceptada de que esta luz es dañina para los ojos. O en el caso de que tengan una forma única de protegerse, esto podría tener aplicaciones para prevenir el daño que la luz ultravioleta hace a los ojos.  Aunque los reptiles, las aves y las abejas, entre otros animales, pueden ditinguir la luz ultravioleta, evidentemente los renos comparten una filogenética con mayores similitudes al ser humano, por lo cual este descubrimiento es importante.

Mientras tanto podemos arrojar algunas especulaciones. Recordemos que los renos son los aurigas de la carrosa celestial de Santa Claus, quien, como expusimos aquí parece ser una figura sincrética de un chamán nórdico: habitando el axis mundi, capaz de volar, comunicarse con los duendes, obtener regalos interdimensionales y vestir de los colores de la seta magica amanita muscaria. Este hongo conocido como fly agaric, es curiosamente un alimento alter-predilecto de los renos. Una de las ventajas de ver luz ultravioleta es la capacidad de detectar orina en la nieve. Curiosamente esta sustancia psicodélica se mantiene activa a través de la orina, por lo cual los chamanes lapones beben su propia orina, y existen historias que relatan encontrar renos bebiendo la orina de personas que han tomado amanita muscaria. Por otra parte, ¿tendrá que ver la evolución en su visión ultravioleta con la ingesta de esta sustancia que para algunos es el soma de los vedas? Quizás sólo un detalle psicodélico sincro ¿insignificante?. Pero podemos imaginar que Santa Claus, el chaman de la estrella polar, seleccionó a los renos como sus animales totémicos por su poder de navegar frecuencias invisibles, recordando a Elliot "O Light Invisible, we praise Thee!/Too bright for mortal vision". Renos que ven la luz invisible guiando el altro trineo por la noche del espíritu.

[BBC]

Hoy se celebra el solsticio de verano en el hemisferio norte, el día que marca la nota más alta de la luz y el triunfo del Sol sobre las fuerzas de la oscuridad

Hoy el hemisferio Norte del planeta tendrá su día más largo y luminoso, una festividad ancestral que corona el triunfo del Sol sobre las fuerzas de la oscuridad. El solsticio de verano es también el día en el que el sol llega al punto más alto del cielo (hacia el Norte en apariencia) y parece detenerse en el cenit, en una luminosa suspensión temporal. De aquí toma significado la palabra solsticio: sol + sistere: quedarse quieto, en latín.

Este año el momento exacto del solsticio de verano ocurrirá a las 17:16 del meridiano de Greenwich, (a las 11:16 AM de México). En el hemisferio Sur, del otro lado del espejo, lo opuesto sucederá: el solsticio de invierno, el día más corto y oscuro del año.

Tradicionalmente distintas religiones y cultos paganos han celebrado el solsticio de verano como una fiesta de la fertilidad en la que las semillas físicas y metafísicas de la primavera dan fruto en la eclosión de la luz. Para los druidas, cuyos escasos herederos se siguen reuniendo esta fecha en Stonhenge y en Avebury, el solsticio de verano era el día en que se consagraba el Matrimonio del Cielo y la Tierra, en el esplendente axis mundi de los rayos solares.

Diferentes grupos paganos celebran lo que se conoce como el Midsummer (o el día de Lith), una fiesta en la que encienden fuegos en la noche y hasta el amanecer para alimentar al Sol que, en el reverso de su máxima luminosidad, contiene ya su declive (en un universo cíclico en permanente movimiento, cada acto contiene su polo opuesto, es muerte y renacimiento). Hoy también, más allá de los vítores radiantes del verano, inicia el camino hacia la oscuridad que culminará en el solsticio de invierno, el día en el que el dios solar volverá a nacer como un fénix de las cenizas del año viejo. Los ritos de fuego y danza orgiástica buscan dotar simbólicamente de más fuerza al Sol que hoy se entrega en plenitud.

Se mezclan también las celebraciones de la noche de San Juan, que en algunos casos se amalgaman con el solsticio, y en otros ocurren la noche del 23 de junio (el 24 es el día que la Iglesia Católica escogió para celebrar el nacimiento de San Juan el Bautista, de manera similar  a como escogió el 25 de diciembre para el nacimiento de Jesús, cerca del solsticio de invierno). Este período de tres días hasta el día de San Juan en algunas tradiciones marca la apertura de un portal en el que se puede acceder a los reinos fantásticos de los seres ferales, hadas, sirenas, dragones y demás criaturas fantásticas y sublunares (la luna de junio es llamada "la luna de hidromiel"). Justamente una de las formas  legendarias de acceder a esta dimensión mágica es tomando las hojas de la hierba de San Juan (hoy usada contra la depresión), la cual supuestamente hace en esta noche que la persona que la coma se vuelva invisible y se mueva por dimensiones que son generalmente inaccesibles para una conciencia ordinaria. Esta es también la célebre "noche de verano" (o "noche de San Juan", según traduce José María Valverde) de la comedia shakespeareana A Midsummer Night's Dream, una noche en la que los papeles se trastocan y confunden en una realidad que también ha perdido su distinción con el sueño y las fantasías oníricas.

En un plano simbólico, más allá de un credo particular, el solsticio de verano es un día especialmente fecundo para dar gracias al Sol por ser el sustento de la vida en nuestro planeta, la manifestación visible de la luz dentro de todas las cosas («Life is a pure flame and we live as if by an invisible sun burning within us», Sir Thomas Browne) y celebrar con una especie de namaste cósmico colectivo.

«Este es el tiempo de la rosa, de su florecimiento, su fragancia y su sangre. Ahora en este el día más largo, la luz triunfa, y a la vez comienza su declive frente a la obscuridad. El Rey Sol abraza a la reina del verano en un amor que es como la muerte por que es tan completo que todo lo disuelve en una canción de éxtasis que mueve los mundos. Así, el rey de la Luz muere y navega hacia los mares obscuros del tiempo en busca de la isla de la luz que es el renacer. Giramos la Rueda y compartimos su destino, pues hemos sembrado las semillas de nuestros cambios y su debemos aceptar su crecimiento más allá del paso del sol».

(The Spiral Dance, HarperCollins, 1999, p. 205)

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Solsticio 2015, 21 de diciembre, una reflexión sobre la muerte del sol y el renacimiento del espíritu