*

X

Versión de tipografía cinética de "Life is just a Ride" del genial Bill Hicks

Por: pijamasurf - 04/24/2011

Una nueva versión en tipografía cinética de uno de los más altos momentos de la comedia metafísica de Bill Hicks, perfecto pretexto para recordar que la vida es sólo un paseo y que podemos dejarnos ir

Esta nueva versión del momento épico de la comedia de Bill Hicks es un pretexto para volver a postear el genial monólogo en el que Hicks logra crear una versión cósmica del ludismo, no sin ecos de la más alta concepción espiritual humana (y desvelando sutilmente  la ilusión del Maia y de la rueda de la reencarnación). En la simpleza esta la sabiduría más profunda, así que disfruta de este viaje en el parque de diversiones holográfico de tu propio diseño.

El  se parece a un  en un parque de diversiones. Va de arriba abajo, da vueltas y vueltas. Esto tiene emociones y frialdad y es intensamente coloreado, es muy ruidoso y es divertido, por un rato. Algunas personas han estado en este paseo por un largo tiempo y empiezan a preguntarse, ¿es esto , o es sólo un viaje? Y otras personas han recordado, y se vuelven hacia nosotros, y dicen, "hey – no te preocupes, no tengas miedo, jamás, porque, esto es sólo un viaje..." Y nosotros... matamos a esas personas. Ha ha "Cállenlos." "Tenemos mucho invertido en este viaje. Cállalo. Mira mis arrugas de preocupación. Mira mi gran cuenta bancaria e y mi familia. Esto tiene que ser real." Es sólo un viaje. Pero nosotros matamos a esos buenos tipos que nos trataban de decir eso, ¿te has dado cuenta? Y dejeamo a los demonios que corran libres. Jesús asesinado; Martin Luther King asesinado; Malcolm X asesinado; Gandhi asesinado; John Lennon asesinado; Reagan.... herido. Pero no importa porque: Es sólo un viaje. Y podemos cambiarlo cada vez que uno quiera. Es sólo una opción. Ni esfuerzo, ni trabajo, ni ahorros o dinero. Una opción, ahora mismo, entre el miedo y el amor.

Los ojos del miedo quieren que pongas cerraduras más grandes en tus puertas, que compres armas, que te cierres. Los ojos del amor, en cambio, nos ven a todos como uno. Esto es lo que podemos hacer para cambiar el mundo, ahora mismo, para un mejor viaje. Toma todo ese dinero que gastamos en armas y defensas todo el año, y en cambio, gástalo en alimentar, vestir y educar a los pobres del mundo, que muchas veces más, ningún ser humano será excluido, y podremos explorar el espacio, juntos, ambos el espacio exterior y el interior, para siempre, en paz. Muchas gracias, han sido excelentes.



Alicia en el País de la Multimedia: El músico y artista japonés Takagi Masakatsu, presenta el arte como un simple pero sofisticado masaje polisensorial.

Si tuviéramos que nombrar a un representante del renacentismo digital que encarne cabalmente la versatilidad propia de la vertiginosa actualidad, y que lo haga a través de una creatividad artística encausada por medio de herramientas tecnológicas, esa persona bien podría ser  Takagi Masakatsu. A pesar de su juventud, este artista japonés se desplaza con maestría y agilidad entre distintas disciplinas creativas: música (tanto análogo como electrónica), videoarte, fotografía, y una forma de pintura en computadora que bien podríamos calificar como acuarelas digitales.

Takagi nació en 1979, en Kyoto, Japón, misma ciudad donde realizó sus estudios y donde actualmente reside. A sus 31 años lleva ya más de una década entablando uno de los discursos multimedia más estéticos del planeta, lo cual lo ha llevado a colaborar con gente de la talla del gran músico David Sylvian, o ser reconocido a los 25 años por la prestigiada revista de arte digital, Res, como uno de los artistas emergentes que mayor influencia tendrán sobre el futuro inmediato del videoarte, la música, el diseño, y el media art.

El arte de Takagi básicamente ronda entre los límites (o mejor dicho los anti-límites) de un cuento que tal vez alguien escriba, o interprete, llamado "Alicia en el País de la Multimedia" y los de una refinada orgía de colores, patrones, ritmos, en donde geishas ataviadas de neón sirven, con una mano, te de pistilos de loto azul digitalizado, mientras con la otra tocan al piano risueñas melodías. Y más allá de la belleza que caracteriza a cada una de sus piezas, lo que resulta increíble es la capacidad de fusionarlas armónicamente: secuencias animadas que ilustran aposteósicamente la música que emerge se su computadora. pero más allá de las descripciones y divagues bienintencionados que pueda compartirles sobre la obra de Takagi, sin duda lo más apropiado será dejar de escribir e invitarte a que le regales unos minutos a su trabajo, y probablemente no te arrepientas de hacerlo.