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Un acercamiento desde la física cuántica al espiritismo y a la transmisión de la energía psíquica: vivimos en un mundo donde no siempre sabemos que está causando las cosas, influencias invisibles afectan nuestro destino, modifican nuestro pensamiento, como si fuéramos parte de un cerebro del tamaño del universo.

Felix qui potuit rerum cognoscere causas

[Feliz el que puede conocer las causas de las cosas]

-Virgilio

La bomba ha estallado...

—¿Qué bomba?— pregunté.

—La bomba psíquica, la bomba maestra. Estalla y nadie se da cuenta. Destruye corazones, almas y mentes, y deja intactos los cuerpos y las neveras

-James Baldwin

 

En el mundo en el que vivimos la mayoría de las veces no sabemos qué es lo que causa las cosas. Aunque la física clásica sostiene que el universo es una especie de máquina concatenada en la cual las mismas causas tendrán siempre los mismos efectos y en el que si sabemos un estado inicial podemos predecir prácticamente todos los estados futuros dentro de un sistema, nuestra vida —nuestra vida psíquica y espiritual— y las cosas con las que nos encontramos no son tan fáciles de insertar dentro de este esquema.

En el poema «Alguien», Jorge Luis Borges escribe:

 

«puede sentir de pronto, al cruzar la calle,

una misteriosa felicidad

que no viene del lado de la esperanza

sino de una antigua inocencia,

de su propia raíz o de un dios disperso».

 

¿Alguna vez te has sentido alegre sin razón aparente, sin causa coherente, solamente porque las circunstancias se conjugaron de manera  inesperada, una mañana radiante, una felicidad que no parece provenir de un hecho concreto? ¿Alguna vez te has sentido miserable intempestivamente, cuando las cosas iban bien y de repente todo choca, te enfermas o  la realidad parece conspirar en tu contra, te mueves asincrónicamente pese a que has intentado cambiar, entrar en el ritmo cósmico  y has trabajado duro para manifestar tu intención?

Don Juan le decía a Carlos Castaneda (o Castaneda decía que Don Juan le decía) que la suerte es un tipo de poder, una especie de ley generalmente invisible. ¿Por qué algunas personas parecen tener más suerte? ¿Por qué algunas personas son naturalmente ligeras y otras cargan un peso encima, onerosamente inexplicable? No estamos hablando de genética y si bien algunos podrían pensar en el mero azar, en la combinación de factores entrópicos, la mayoría de las personas intuyen que existe una causa invisible, un orden secreto que los anima y determina lo que les sucede. Podemos pensar que la vida de los demás es aleatoria, pero es muy raro que alguien, aunque ateo, aunque cientificista, en su propio caso, en su propia mente, no piense que hay fuerzas que intervienen en su destino, energías generalmente imperceptibles que afectan sus estados físicos y emocionales: es el sentimiento primordial de "por qué me sucede esto a mí" y lo que motiva pedir, orar, proyectar, en el lienzo de nuestra mente.

Parecería que estamos hablando del karma. Pero en realidad no sólo estamos hablando de esta ley de causa y efecto metafísica que trasciende una vida única, estamos hablando también del entrelazamiento cúantico, aquel principio que une a todos los átomos del universo en una conexión instantánea no obstante la distancia a la que se encuentren (algo que ha sido reitereadamente comprobado en experimentos)

El Teorema de Bell explica así el entrelazamiento cúantico:

«Dos partículas que han interactuado entre sí permanecen vinculadas de algún modo, y constituyen partes de un mismo sistema invisible [...]. Podemos concebir el universo como una vasta red de partículas interactuantes, donde cada vinculación enlazaría las partículas participantes haciendo de ellas un solo sistema cuántico».

Sir James Frazer describe la magia simpática en La Rama Dorada de forma similar a lo que la física moderna llama entrelazamiento cuántico:

«Las cosas que han estado una vez en contacto entre sí siguen influyéndose mutuamente de lejos tras haberse cortado el contacto físico».

Además del entrelazamiento cuántico tenemos en la resonancia mórfica del biólogo Ruper Sheldrake, otra teoría científica que factiblemente explica cómo se transmiten estas causas que bajo nuestro paradigma gnoseológico son invisibles. Esta teoría describe la transmisión de información en la naturaleza a través de campos morfogenéticos (la información es un campo como la gravedad), donde la cercanía de una especie y la frecuencia de un hábito (lo que ha pasado tiene más posibilidades de volver a pasar) determinan la intensidad con la que nos vemos afectados por esta dimensión de información. En este sentido lo que le sucede a un mono afecta menos a un hombre que lo que le sucede a otro hombre (pero todo lo que sucede en el campo informático del universo lo afecta). Y lo que les sucede a tu madre o a tu novia te afecta más, generalmente, de lo que le sucede a un hombre en Madagascar, acaso por el nivel de entrelazamiento cuántico que existe entre tus células y sus células. Estamos creando una estructura telepática de interconexión no local, a través de la cual la unidad se ensambla y se autoproyecta.

El mismo Don Juan en alguna ocasión le dice a Castaneda (el Casanova del New Age) que tiene que cortar los lazos que tiene con las mujeres con las que ha tenido sexo, ya que su cuerpo energético está horadado por filamentos que permanecen unidos y siguen intercambiando energía (en la mayoría de los casos drenándolo). Para hacer esto tiene que hacer lo que se llama recapitular, lo que de alguna forma desmadeja la red energética de su pasado.

Quien haya visto la película Donnie Darko recordará que, en la noche del fin del mundo, el héroe duerme con la dulce Gretchen y en el éxtasis del amor se percibe una especie de filamento de plasma iridiscente que sale de su plexo solar y que lo conecta con las demás cosas materializando su intención. Imagina estos filamentos exponencialmente conectándote con todo el mundo, especialmente con las personas con las que más cerca has estado o sobre las que más piensas (pero también con las que te piensan, las penas rodantes, las piedras espirituales). Y este filamento podría ser también una especie de conducto o cordón umbilical de psiquismo, lo que en el budismo se llaman tulpas, como uno de esos adminículos con los que los doctores llenan de drogas los cuerpos de los convalecientes.

Ahora trata de calibrar lo que se está transmitiendo, lo que te está transmitiendo el mundo —las personas que amaste, las personas a las que heriste— y lo que tú le estás transmitiendo al mundo —en qué piensas todos los días, qué emanas al cosmos. Tal vez esto podría ayudar a explicar por qué te sientes de tal forma o por qué encuentras obstáculos invisibles, por qué el universo no conspira a tu favor (o por qué el universo sí conspira a tu favor).

Hace unos días me visitó un amigo y platicando, viendo el  horizonte industrial de la Ciudad de México, la embajada de Israel con sus hexaedros de cristal en la cúpula y las jacarandas como una enredadera con la parte invisible del cielo, me contó una historia que ha motivado este artículo. Una señora en su edificio es golpeada por su esposo y obligada a quedarse en casa. El esposo trabaja en una corporación, un cargo de poca monta, pero intenta ascender. Por otra parte también administra una serie de negocios. Pero pese a todo su empeño, en el trabajo lo tratan como un esclavo y lo desdeñan; en su negocio todo fracasa, cualquier tentativa resulta malhadada. Mi amigo me confía que, según él, esto sucede porque la mujer lo está saboteando energéticamente, su espíritu dispara una especie de arma a distancia que permanentemente lo mitiga, "lo vampirea". Y ella no lo sabe, es un mecanismo de defensa inconsciente, quizás también un antiguo pleito de almas. ¿Tiene mi amigo un preclaro discernimiento o es sólo un caso de cautivadora paranoia?

Me parece que al menos en algún plano, esto en menor o mayor medida está sucediendo permanentemente. Si somos fractales universo, de la energía creador --"en imagen y semejanza"... -- tenemos en el fondo, inconscientemente, los atributos de Dios. Como reza la frase popular: “ten cuidado con lo que pienses porque…”. Quizás somos copias de Dios, pero estamos fragmentados, enfermos, y por esto nuestros comandos no se realizan cristalinamente. No sabemos lo que queremos —porque no nos conocemos a nosotros mismos (en esta impotencia, Schopenhauer escribió: «por qué no puedo querer lo que quiero») y no podemos articularlo con la elocuencia suficiente para que sea un acto contundente y creador de nuestro espíritu. Regresar a aquel instante del amanecer donde decir era hacer, Thor era un relámpago.

Este ejercicio es especialmente revelador en el plano emocional. Las relaciones afectivas que hemos tenido, tal vez de alguna forma marcan la forma en la que el universo se relaciona con nosotros. Como si las personas fueran símbolos de la totalidad del cosmos, planetas danzantes en nuestra órbita estelar. Probablemente en la medida en la que hemos tratado a los demás, la matriz material que compone al universo nos recibe y trata a nosotros —esta es la ley de oro, el karma, pero también entendido desde la física cuántica. Probablemente estemos cargando con numerosas relaciones inconclusas, canales de entrelazamiento cuántico transmitiendo información que no somos conscientes de que se están transmitiendo. (En el caso de las celebridades esto puede ser una fuente de poder o de decadencia ¿acaso el rostro y el cuerpo de Britney Spears no es el resultado de los pensamientos de sus fans, de la masturbación de sus idólatras, de la proyección de las huestes de adolescentes?).

«El aparato de biocontrol es prototípico del control telepático unidireccional. El sujeto podría hacerse susceptible al transmisor a través de drogas u otros procesamientos sin necesidad de instalar un aparato. Al final los Emisores utilizarán exclusivamente la transmisión telepática. ¿Alguna vez vieron lo códices mayas? Yo los veo así: los sacerdotes —como el uno por ciento de la población— hacían transmisiones telepáticas para instruir a los trabajadores qué sentir y cuándo», William Burroughs.

En la moderna teoría de la conspiración se habla de una raza extraterrestre de seres que controlan a la humanidad y se alimentan del miedo y de las bajas vibraciones de las personas. Una especie de íncubos que asedian nuestra mente. Versiones del vampirismo. Versiones del Diablo. La bestia que busca, fomenta y se alimenta de nuestro pecado (o en palabras de Gurdjief "todo aquello que no contribuye a la evolución", ¿vibraciones bajas, comida de parásitos caídos del cielo ?). En el gnosticismo se habla de los Arcontes, controladores de este sistema planetario similares a los agentes de la película The Matrix, que proyectan una sofisticada simulación holográfica. Tambien se habla de maestros ascendidos (o bodhisatvas) y de extraterrestres luminosos que supuestamente emanan vibraciones que nos empujan a evolucionar. Estaríamos entonces no solo batallando y librando una guerra energética en esta realidad, sino en diferentes planos. Recibiendo del éter diferentes programas que afectan el instante de nuestra mente, nuestro aquí y ahora oscilando también en regiones invisibles de la geometría hiperdimensional del espacio-tiempo. Aunque esto solamente sea una madeja mitológica pletórica de símbolos --poco importa si es real o no, pero sugiere con gran fuerza que existe una transmisión y una interacción con este juego de códigos alucinatorios y emanaciones simbólicas.

También es posible que nuestro propio espíritu, en su esencia ubicua, se esté intentando comunicar con nosotros y esté transmitiendo data psíquica vital. Quizás nuestra familia energética también esté transmitiendo data por el río secreto de Akasha. Ella cuyo rostro se olvidó al caer en un planeta y se recuerda en la faz de las estrellas.

El ruido de los pensamientos de los demás como una gran máquina debajo de las cosas. Y la música de las esferas más lejos, con su coro de ángeles. El sonido de las arpas de tus células sintonizando los movimientos de los astros, las espirales de ADN y la serpiente enrollándose en las ramas de zafiro del árbol de la vida que crece sobre el mar. La voz en el desierto. ¿Qué es lo que escucharías si pudieras silenciar tu mente, borrar tu pasado y limpiar tu código? ¿Con qué te conectarías si pudieras flotar en el vacío?  ¿Qué causaría que fueras íntegramente tu espíritu?

Twitter: @alepholo

 

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¿Por qué es ilegal la marihuana? (Historia de la criminalización de una planta)

Por: Javier Barros Del Villar - 03/26/2011

A través de este ensayo histórico tal vez entenderás por qué la marihuana es ilegal, cuáles fueron los intereses detrás de esta medida, y por qué en la escuela intentaron inculcarte (sin éxito) la idea de que consumir cannabis es malo.

Probablemente tú eres una de las miles de personas que seguimos preguntándonos el por qué de la prohibición de la marihuana. Más allá de lo ridículo que resulta, si se mira objetivamente, que los sistemas gubernamentales se hayan autoasignado el poder de prohibir nuestra interacción con una planta, lo cierto es que si nos remitimos a los efectos de la cannabis en la salud física y social, la interrogante se vuelve aún más notable.

¿Por qué es ilegal consumir marihuana si múltiples estudios han confirmado que sus efectos son menos dañinos que los del consumo de tabaco para el organismo humano y que sus consecuencias sociales son notablemente menos negativas que las del consumo de alcohol? ¿Por qué se prohíbe el cultivo de esta planta si está comprobado que puede aportar múltiples beneficios desde un plano medicinal, hasta la manufactura de productos imprescindibles como el papel, la ropa, o incluso proveer de elementos necesarios para la construcción y la gastronomía?


A continuación repasemos algunos datos históricos que ponen en evidencia el valor que otorgaban las sociedades a esta planta previamente a su prohibición. La mayoría de estos datos, que corresponden a Estados Unidos ya que este país fue el principal promotor de su prohibición a nivel mundial, pueden verificarse a través de fuentes de conocimiento tradicionalmente legitimadas como la Enciclopedia Británica, la cual por cierto durante 150 años fue impresa en papel de cáñamo:

-Todos los libros de texto escolares, en Estados Unidos, estaban impresos en papel de cáñamo hasta 1830.

-Los primeros mapas, biblias e incluso la constitución estadounidense fueron impresas con papel de cáñamo.

-En algunos estados el país era obligatorio el cultivo de cannabis en los siglos XVI y XVII, debido a los enormes beneficios que esta planta implicaba como materia prima.

-El cáñamo fue fundamental para la navegación durante siglos ya que 90% de las cuerdas que se utilizaban en esta práctica eran elaboradas con este material.

-Previamente a la introducción del algodón en 1820, 80% de la ropa y telas en general eran elaboradas a partir de esta planta.

-Los primeros registros de cultivo de cáñamo datan de hace por lo menos cinco mil años en la antigua China.

-La mayoría de las obras de Rembrandt, Van Gogh, Monet, y muchos otros, se pintaron sobre canvas hechos a base de cáñamo.

En 1916 el Departamento de Agricultura de EE.UU. predijo que para 1940 todos los libros serían impresos en cáñamo, lo cual implicaría que no se tendrían que talar más árboles.

Está confirmado que una hectárea cultivada con cáñamo produce 4 veces más papel que la misma área plantada con árboles, y que el proceso de extracción requiere de entre 4 y 7 veces menor esfuerzo en maquinaria, lo cual se traduce a su vez en menor contaminación.

Algunas de las pinturas y barnices de mayor calidad eran elaboradas a partir de la semilla de la cannabis hasta 1930.

Henry Ford, fundador de la armadora de coches del mismo nombre, construyó su primer modelo de automóvil utilizando cáñamo como principal materia prima y estaba diseñado para operar con combustible también generado a partir de esta planta.

Criminalización

La criminalización de la marihuana en Estados Unidos tuvo sus primeros antecedentes en 1906, en el Distrito de Columbia, con la primer regulación en torno al cultivo de esta planta. Posteriormente siguieron Massachusetts (1911), Nueva York (1914) y Maine (1914). Mientras que en 1913 California pasó la primera ley de prohibición de marihuana y Wyoming (1915), Texas (1919), Iowa (1923), Nevada (1923), Oregon (1923), Washington (1923), Arkansas (1923), y Nebraska (1927) le siguieron. Ya en 1932 se creó el Uniform State Narcotic Act para invitar a los gobiernos estatales a que se unieran, sin excepción, a esta campaña nacional por criminalizar o al menos regular el uso de marihuana.

Cuatro años después, en 1936, durante la Convention for the Suppression of the Illicit Traffic in Dangerous Drugs llevada a cabo en Ginebra, Estados Unidos promovió ante el resto del mundo, a través de su Federal Bureau of Narcotics, un tratado de criminalización de cualquier actividad relacionada a la marihuana, la coca, y el opio (incluidas su cultivo, producción, manufacturación, y distribución) con excepción de contextos médicos y científicos. El Artículo 2 de esta convención invitaba a todos los firmantes a castigar severamente, en particular con penas que implicaran la privación de la libertad, a toda aquella persona que se involucrara con estas actividades neoilícitas. Sin embargo, muchos países presentes se negaron a suscribir ciertos apartados del tratado y Estados Unidos, principal promotor de la convención, se negó a firmar alegando la flaqueza del resto de las naciones, sobre todo en asuntos relacionados a la extradición y la confiscación de bienes ligados al tráfico de drogas.

Al analizar la historia se puede percibir como un gesto bastante raro, incluso esquizofrénico, la transformación de la posición estadounidense frente a la marihuana. Súbitamente Estados Unidos pasó de vivir un romance idílico con la cannabis a promover enérgicamente su prohibición, castigo, y cuasisatanización. Sin duda existe un eslabón perdido que no aparece en la historia oficial y que tiene que ver con la presión de las corporaciones (esas abstractas y todopoderosas entidades que hoy controlan buena parte del planeta y que ya a principios del siglo XX comenzaban a consolidarse como una fuerza aún más influyente que el propio gobierno).

Corporaciones vs. Cannabis

Como podemos ver, la cannabis es una planta flexible, multifacética y con diversas cualidades. A partir de ella se pueden generar desde combustibles y aceites comestibles, hasta ropa y todo tipo de telas, pasando por cuerdas y, por supuesto, papel. Sin embargo, precisamente estas bondades de la planta eran las que más incomodaban a las corporaciones que estaban monetizando frenéticamente mercados como el del abastecimiento de papel industrial, el algodón, y los hidrocarburos. Al parecer, en un principio fueron principalmente dos corporaciones las que se volcaron por completo para promover la prohibición de esta planta: DuPont y la Hearst Company (propiedad de William Randolph Hearst, personaje en quien se inspiró el film de Citizen Kane).

El banquero Andrew Mellon, quien se convirtió en el tesorero del gobierno del presidente Hoover, era uno de los principales inversionistas de DuPont, actualmente una de las mayores corporaciones del mundo y que en la época de 1920 a 1940 estaba consolidándose en el negocio de los petroquímicos y de los polímeros. Para ambas ramas de mercado, el cannabis resultaba una seria amenaza, pues de esta planta podían derivarse tanto fibras naturales que redujeran el consumo de nylon, uno de los productos clave de DuPont en esos años, como de combustible vegetal que amenazaba su apuesta por los hidrocarburos. En este sentido DuPont tenía claro que una de las premisas de su estrategia de mercado tenía que anular la presencia del cáñamo. Siendo Secretario del Tesoro, Mellon influyó para que su sobrino Harry J. Anslinger fuese nombrado en 1930 como el primer comisionado Federal Bureau of Narcotics. Y a pesar de que el cabildeo en contra de la cannabis ya llevaba poco más de dos décadas, lo cierto es que no fue hasta que Anslinger llegó al FBN cuando la verdadera guerra comenzó.

Por otro lado, la otra industria que se sentía gravemente amenazada por la presencia del cáñamo era la papelera. La Hearst Company controlaba buena parte de la producción de papel e incluso era el principal proveedor del área de productos de papel de la hoy multinacional Kimberly Clark. Hearst, un despiadado hombre de negocios, no tardó en darse cuenta, al igual que DuPont, de la necesidad de eliminar al cáñamo del mercado y, junto con otros empresarios, presionó al gobierno, a través del FBN para que se criminalizara por completo el cultivo de esta planta. Incluso Hearst, el legendario magnate de los medios impresos, puso a disposición su ejército de diarios para promover una campaña cultural en contra de la cannabis y como parte de esta iniciativa se adoptó por primera vez el nombre de marihuana, una palabra con fonética recordable, breve, y precisa para designar a esta ahora diabólica planta (por cierto un término que hasta entonces era solamente utilizado en el argot popular de México).

Otro actor que desempeñó un papel fundamental en este proceso fue la ya entonces consolidada industria del tabaco. En esa época la cultura americana ya había adoptado integralmente el consumo cotidiano de cigarrillos. Sin embargo, las grandes tabacaleras habían comprobado que el consumo de tabaco entre la población que fumaba cannabis era menor que en aquellos que sólo consumían su producto. Por otro lado, los fumadores de esta planta jamás de someterían a un mercado industrial ya que era relativamente fácil cultivarla caseramente y autoabastecer su consumo personal sin recurrir a una marca industrial. Por el contrario, la siembra de tabaco era mucho más compleja y requería de una extensión de tierra suficiente para cultivarse y no sólo de un par de macetas. Tomando en cuenta esto, y ante el poco futuro comercial que se percibía en el rubro del cannabis, las grandes tabacaleras no dudaron en apoyar la cruzada en contra de la marihuana.

Finalmente, no podemos dejar de mencionar a la siempre oscura industria farmacéutica, conocida como el Big Pharma, y que consciente de las propiedades medicinales que la marihuana ofrecía a la población también la percibió como una amenaza contra sus intereses comerciales. Se tienen confirmados múltiples beneficios médicos que contiene la cannabis, entre ellos el combate al glaucoma, ayudar a la prevención de Alzheimer y reducir el dolor del síndrome premenstrual entre las mujeres, por mencionar sólo algunos. Contra todos estos males, el Big Pharma ha desarrollado medicamentos sintéticos que en muchos casos han probado ser menos efectivos, o al menos mucho más costosos que tratarlos con marihuana. De hecho esta misma postura de las farmacéuticas alude a un fenómeno actual con la campaña que busca volver ilegal el uso de plantas medicinales en Europa como sustituto de medicamentos.

Aunque no ha sido comprobado, se dice que Anslinger se reunió con algunos de los más poderosos empresarios del momento, entre ellos obviamente representantes de las tabacaleras, DuPont y el propio W.R. Hearst, para pactar una guerra frontal contra la marihuana y diseñar una campaña mediática que imprimiera en el imaginario colectivo una nueva idea: la marihuana es una planta nociva para la salud y para la sociedad, y su consumo, cultivo y distribución debe ser tenazmente descalificado, denunciado y perseguido.

A continuación se instauró una de las mayores cruzadas de manipulación mediática en la historia. Decenas de diarios se empeñaron en desatacar los “horrores” de la marihuana y la población aprendió que esta planta era responsable directo de todo tipo de sucesos negativos, desde asesinatos y accidentes automovilísticos, hasta la pérdida de moral. El cine mainstream también se unió a la campaña con Films como 'Reefer Madness' (1936), 'Marihuana: Assassin of Youth' (1935) and 'Marihuana: The Devil's Weed' (1936), todas ellas promoviendo la satanización de la marihuana y, aunque lo hacían de una manera que hoy nos parece cómica o altamente caricaturesca, lo cierto es que fue una movida bastante eficiente para generar una percepción profundamente negativa entre la población. Básicamente el discurso giraba en torno a conceptos bastante rudimentarios pero que para la sociedad de ese momento fueron más que suficientes: “un narcótico violento”, “efectos multi-destructivos”, “un enemigo público”, etc.

Nuestros días

Poco tiempo tomó que la movilización mediática en Estados Unidos en contra de la cannabis comenzara a impactar a la población de otros países. Y esto, sumado a la dominante influencia política de EE.UU. en el escenario internacional, derivó en que eventualmente la gran mayoría de los países fueron adoptando medidas y discursos similares. Con el tiempo la legislación anti-marihuana fue sofisticándose y endureciéndose, hasta nuestros días. Actualmente, si bien es ya prácticamente imposible convencer a una persona con los primitivos argumentos sobre los que originalmente se fundó la campaña de desprestigio contra la ganja, lo cierto es que el marco legal ha sido afinado para obstaculizar la posibilidad de legalizarla y también la propaganda ha sido "refinada" pero en ningún momento ha cesado (basta recordar las pasadas votaciones en California donde incluso en contra de todos los pronósticos no se logró legalizar).

Propaganda para desprestigiar la Propuesta 19, que estuvo cerca de legalizar la marihuana en California (Noviembre 2010).

Pero también con el tiempo se sumó un nuevo personaje a las lúgubres agendas detrás de la criminalización de la marihuana: la enorme cantidad de dinero generada a través del narcotráfico. Y sin ir tan lejos como considerar algunas teorías que afirman que detrás de este mercado a fin de cuentas se encuentra una monumental red de lavado de dinero orquestada a partir de instituciones como la CIA o el Vaticano, lo cierto es que en un sistema completamente volcado al mercado, en donde la conveniente o nociva naturaleza de un fenómeno social o medioambiental se mide exclusivamente a partir de un criterio financiero, resulta objetivamente obvio que el gran mercado de drogas alrededor del mundo a fin de cuentas no debe molestar a los principales promotores de este sistema: gobiernos, corporaciones, e instituciones religiosas.

Las radiografías históricas en torno a la criminalización de la marihuana, como la que acabas de leer, tal vez no contribuirán significativamente a que se rediseñe la posición legal frente a esta planta, pero al menos sí favorecen el equilibrio en la percepción cultural que hemos forjado a través de lo que nos enseñan en la escuela, en las cínicas campañas antidrogas, y en las películas mainstream. Y en todo caso, la próxima vez que te cuestiones cómo es posible que la marihuana sea ilegal, tu pregunta ya no quedará sin respuesta.

Twitter del autor: @paradoxeparadis  

*Más información:

Legal history of Cannabis in the US

The Marijuana Conspiracy - The Real Reason Hemp is Illegal

Marihuana presidencial: 1 de 4 presidentes de EU han usado cannabis